En las crisis provocadas por la corrupción e incluso, por la política, las Fuerzas Armadas han sido llamadas por los gobiernos de turno como un aliado para enfrentarlas. Lo han hecho expresidentes y ahora lo hace Daniel Noboa, que en los últimos 21 meses de su gestión los ha sacado de los cuarteles para el combate a los Grupos Armados Organizados (GAO) y para gerenciar hospitales públicos atacados por el crimen.