El flamante ministro de Gobierno, Francisco Jiménez, explica a EL UNIVERSO cómo es que el presidente Guillermo Lasso pretende gobernar sin el concurso de la Asamblea Nacional para la expedición de leyes que viabilicen sus proyectos. Por un lado, señala el funcionario, seguirán abiertos al diálogo con los bloques legislativos, pero con ciertos parámetros y líneas rojas; y a la par adelantan el contenido de la consulta popular que convocarían de no tener buenos resultados en los acercamientos con los asambleístas. Esta tendría entre doce y quince preguntas, con tres ejes temáticos.

El presidente Lasso ha dicho que va a gobernar como si “no existiese la Asamblea Nacional”. ¿Es posible concretar el plan de Gobierno sin la expedición de leyes que lo apuntalen?

En un alto grado sí. No al ciento por ciento porque para algo existe la Asamblea. La Constitución le da la posibilidad al presidente de recurrir a varias vías, como los decretos y resoluciones en diferentes temas. Pero está claro que hay algunos aspectos que hay que deben ser coordinados por y con la Asamblea. Ahora, la Asamblea es importante no solo para gobernar sino para que nos dejen gobernar. Una Asamblea que es hostil al Ejecutivo puede convertirse en una piedra en el zapato, sobre todo por lo que no deja hacer y no por lo que permita hacer. Yo creo que a todo el sistema político le interesa tener estabilidad.

¿Entonces no se puede hablar de una ruptura total con la Asamblea?

Publicidad

No, no podemos hablar de una ruptura, hay que matizar esa expresión. Sí podemos avanzar sin la Asamblea porque la Constitución nos lo permite, pero el Gobierno del Encuentro jamás va a renunciar al diálogo.

En este diálogo, ¿qué están dispuestos a ceder? ¿Hacia dónde apuntan esas conversaciones? Ya sabemos lo que quiere UNES, la liberación de sus dirigentes políticos, entre ellos Jorge Glas; hay un distanciamiento muy fuerte con la ID por las denuncias contra Xavier Hervas; y Pachakutik tiene un proyecto de país totalmente opuesto a la del Gobierno.

Este diálogo tiene parámetros muy claros: primero, conseguir estabilidad política, ese es el objetivo principal; y segundo, solucionar los problemas urgentes que tiene el país, la falta de empleo, la inseguridad, la mala calidad de los servicios públicos, la dinamización de la economía. ¿Y cuáles son las líneas rojas de ese diálogo? No vamos a admitir ningún escenario de impunidad ni de corrupción.

¿Por qué no se llegó a concretar la muerte cruzada si aparentemente había todas las condiciones para ello? ¿Quizás vieron encuestas y los números no le daban al presidente para ser reelegido?

Publicidad

Más que eso, se trata de que esa es una solución radical que debe ser valorada sin apasionamientos, sopesando los pros y contras, no solo en términos de quién va a ganar las elecciones, sino de lo que esto significa en términos de inestabilidad para el país. Y en función de lo que se ha avanzado ahora y el retroceso que podría representar abrir de nuevo espacios de inestabilidad se decidió que lo mejor era buscar continuar con los procesos de diálogo y usar las herramientas que nos da la Constitución para trabajar en políticas públicas.

¿Pesó quizás el efecto en la imagen internacional? El Fondo Monetario Internacional se asusta cuando hay ingobernabilidad en los países; además no terminan de presentar los resultados de la evaluación del desempeño del régimen y hay fuertes desembolsos pendientes.

Creo que el presidente Lasso saca conclusiones de los argumentos que escucha. Mucha gente intervino, muchos elementos pesaron, las discusiones se dieron varios días… y me parece que en el balance final él concluyó que era mejor seguir con los procesos de diálogos porque el país no necesita más incertidumbre.

¿Y qué pasa si estos diálogos no dan fruto?

Publicidad

Como le decía tenemos los decretos, las resoluciones, la consulta popular, que son herramientas perfectamente legítimas; las primeras de gestión directa del Ejecutivo, y la otra de enlace directo con la ciudadanía. La Asamblea es expresión de la intermediación que significan los partidos políticos, pero si estos deciden desatender la solución de los grandes problemas nacionales siempre nos quedan esas herramientas que le mencioné.

El presidente Guillermo Lasso (centro) en la posesión de Francisco Jiménez (primero desde la izquierda) como ministro de Gobierno, y Patricio Carrillo (último a la derecha) como ministro del Interior. Foto de API Foto: API

¿Ya está lista la consulta?

Estamos avanzando, esperamos tener en las próximas semanas un documento para proponerlo a la ciudadanía e iniciar el proceso.

¿Qué temas incluirá?

Publicidad

Estamos hablando de tres ejes fundamentales; el institucional, porque tenemos que buscar la manera de afinar el funcionamiento de las instituciones; la seguridad, que es importante por lo que hemos venido sufriendo en el Ecuador; y el empleo, que nos interesa sobremanera porque necesitamos un sistema que garantice un empleo adecuado no solo a tres de diez ecuatorianos sino a todos.

En el tema institucional, el presidente habló en algún momento de una reforma a la estructura del Consejo de la Judicatura, y de eliminar al Consejo de Participación Ciudadana. ¿Eso se mantiene?

Sí, hay algunos, en efecto, como las atribuciones del Consejo de Participación, la mejor manera de que funcione la Asamblea, quizás una Cámara Alta, una Cámara Baja, son temas que estamos definiendo, el objetivo es mejorar la calidad de la representación política.

¿Cuántas preguntas serían?

Entre 12 y 15.

¿Qué opina de la situación que vive la Asamblea en estos días? Hay sectores que plantearon formar una comisión de evaluación del Consejo de Administración Legislativa y a la presidenta Guadalupe Llori, y ellas suspende las sesiones para no dar paso a esta moción, ¿es esto correcto?

Es complicada la situación de la Asamblea.

Usted acaba de salir de allí.

Sí acabo de salir de allí. A mí me fue bien en las comisiones que estuve; en la de Enmiendas Constitucionales sacamos informes por unanimidad; y en la de Desarrollo Económico hubo un buen trabajo. La situación general de la Asamblea es de inestabilidad. La Asamblea tiene que solucionar los problemas de la Asamblea, ese es un principio claro en el Gobierno. Y por eso hemos dado un tiempo para que las bancadas se reúnan y puedan ver a qué acuerdos pueden llegar entre todas, no solo entre determinadas facciones, porque nosotros no categorizamos el problema en personas, como la presidenta Llori, sino en el funcionamiento de la institución en su conjunto. Al Gobierno le interesa una Asamblea que pueda funcionar con tranquilidad, con estabilidad, porque su estabilidad es la del conjunto del sistema político.

¿Entonces como Bancada del Acuerdo Nacional no apoyarían sacar a la señora Llori de la Presidencia de la Asamblea?

Lo que nos interesa es la estabilidad de la Asamblea y nos parece que, en principio, esa estabilidad se garantiza si es que se mantienen las autoridades actuales. Si es que eso no es posible, habrá que ver a qué tipo de solución conveniente se llega, y seremos respetuosos de la decisión a la que lleguen las bancadas, y obviamente nuestro objetivo final es que la Asamblea funcione establemente.

En su carta de renuncia, Alexandra Vela decía que ella había propuesto la muerte cruzada, pero que sus opiniones no se consideraron y que ella le resultaba “incómoda” a algunos personajes del entrono cercano al presidente. ¿Qué pasó ahí?

Desconozco. Pero las discusiones se ganan o se pierden con argumentos, y el trabajo es en equipo, y quien decide, al final, es el señor presidente. Él es la cabeza, el líder de este proyecto.

Con su llegada al ministerio, CREO vuelve a tener poder en la institución. Con la señora Vela llegó gente que era de la Democracia Popular que los relegó un poco.

Y eso es una buena cosa. Yo soy parte del movimiento y trabajo con Guillermo Lasso tratando de construir condiciones para un país distinto desde hace ocho años, soy presidente cantonal del movimiento y miembro de la directiva nacional, por lo tanto, para mí es una excelente noticia que CREO tenga una buena presencia en el Ministerio de Gobierno. Si hay algo que debe quedar claro es que en este Gobierno hay un líder que es el presidente Lasso, segundo, hay unos parámetros que han sido forjados en doce años de lucha y tercero que hay un movimiento que debe tener presencia en el desarrollo de este proyecto.

Además que les permite apuntalarse para las elecciones seccionales del 2023.

Totalmente, estamos en un año prelectoral y es legítimo para un movimiento político, aún más uno que ha logrado captar la primera magistratura, llevar a cabo las acciones necesarias para estar preparado para el desafío electoral del 2023. (I)