Nuestro invitado

En momentos que se pretende bajar y estandarizar el precio de maestrías en Ecuador en la Asamblea Nacional reformando la Ley Orgánica de Educación Superior, deberíamos recordar la diferencia entre precio y valor. Algunas personas la ignoran, quizás por escasa formación, por razones demagógicas o porque siguen ancladas en un pensamiento clásico en que el precio y el valor dependían exclusivamente de la cantidad de trabajo asociada al bien.

El precio es lo que se paga, el valor es lo que se obtiene, afirmó Warrent Buffet. El precio de un bien o servicio es una expresión de cuán valioso y útil es para los clientes; lo que para uno puede ser barato para otros puede ser excesivamente caro.

Hoy el valor de un producto o servicio depende de una serie de factores materiales e inmateriales, siendo los elementos psicológicos decisivos (deseos, emociones, necesidades). Por ello, las diferencias de precio dentro de una misma categoría de un producto pueden ser muy altas.

En la ecuación de valor de las maestrías entran en juego un sinnúmero de aspectos: el prestigio de la universidad, los compañeros de clase, el contenido, la marca, el porcentaje de virtualidad, los avales y certificaciones, las alianzas internacionales, la cantidad de profesores a tiempo completo y su prestigio, el nivel de investigación, entre otros. Por ello, los precios de las maestrías se ubican entre US$ 6.000 y US$ 25.000 o más.

Descomoditizar el producto o servicio, encontrando justamente aquello que lo diferencia o distingue para ganar la preferencia del cliente es la esencia de la estrategia y la clave para la rentabilidad de una empresa. El precio es una recompensa por el valor creado, por ello es un espectacular estímulo para entender el mercado, y catalizador para ser mejor y hacer las cosas de mejor manera. Un mayor precio es un medidor si los estrategas o empresarios han hecho bien la tarea. Y es aspiracional para los clientes; los alumnos de educación siempre buscarán la forma de acceder al producto de mayor valor.

El fundamento de la estrategia exitosa se centra en entender al consumidor y desarrollar productos y servicios con un valor que el consumidor está dispuesto a pagar, de ahí que el precio debe estar siempre encajado con las posibilidades reales de los clientes; es el juego de la oferta y la demanda.

La fijación de precios es un reto para la sostenibilidad de toda empresa y claro que no es posible cobrar el valor que sea, si es el resultado de la libre competencia. Pretender bajar los precios de las maestrías con el poder político para dar más oportunidades de acceso es una falacia; en vez de aumentar los recursos disponibles para becas por mérito académico, por ejemplo. Lo que podría pasar finalmente es que las universidades del Ecuador dejen de dar maestrías con profesores extranjeros de universidades rankeadas o pierdan el incentivo para ser mejores. Si queremos estimular la competitividad de la educación superior o cualquier sector de la economía, deberíamos preguntarnos: ¿Es cierto que la riqueza de un país se genera cuando sus empresas e instituciones crean valor? Y preguntarnos también: ¿Qué se necesita para movilizar la conducta humana a tomar decisiones? (O)

* Consultor de Estrategia.