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En corredor Tropi-Andino de Ecuador se registra paso de especies

El área, que se creó debido a la construcción del Oleoducto de Crudos Pesados, tiene 20 kilómetros de ancho y 485 de largo.

El corredor pasa por las provincias de Esmeraldas, Pichincha, Napo y Sucumbíos. Foto: redaccion

La construcción del Oleoducto de Crudos Pesados (OCP), entre 2001 y 2003 y que conecta las provincias de Sucumbíos y Esmeraldas (485 kilómetros de longitud), y la influencia del ser humano en el manejo de recursos naturales, de manera desordenada y no planificada, provocaron el deterioro de los ecosistemas y la fragmentación de los bosques por donde pasa la tubería que bombea petróleo desde el Oriente.

Es una franja en la que se mueve la fauna silvestre en busca de alimentos y para reproducirse.

Para contrarrestar el daño ambiental la empresa que maneja el OCP creó un fondo ecológico (Ecofondo) fiduciario privado para lograr la conservación de las áreas afectadas.

En el Ecofondo, que luego se convirtió en fundación, se guardaba parte de las ganancias del transporte del crudo.

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Con estos recursos se dispuso, en 2005, la creación del Corredor Biológico Tropi-Andino del Ecuador, que es una extensión de bosque que mide aproximadamente 20 kilómetros de ancho y 485 de largo.

Comienza en la reserva de manglares del río Muisne, en Esmeraldas, pasa por Pichincha, Napo y Sucumbíos.

Hay varias especies de monos que utilizan la conexión entre áreas protegidas en el norte del país. Foto: Cortesía.

Los corredores, básicamente, son interconexiones entre sitios protegidos aislados para que los animales silvestres puedan moverse de un área a otra.

En el Corredor Biológico Tropi-Andino se utilizó un camino de vegetación natural de cada una de las zonas intervenidas. Por ejemplo, en Esmeraldas, debido al alto nivel de deforestación, se trabajó en la restauración de la cobertura.

En Pichincha se privilegiaron lugares cercanos a los ríos, quebradas y pequeñas zonas de bosque donde no haya impacto del ser humano.

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Al llegar a la Amazonía, en Napo, gran parte del área que se utilizó para el corredor está dentro de las reservas naturales que hay en esa provincia.

En cambio, en Sucumbíos, el proyecto comprometió a varios dueños de fincas para que en parte de sus predios se termine de consolidar el corredor. Para saber si la creación de esta zona logró sus objetivos, el Instituto para la Conservación y Capacitación Ambiental (ICCA) realizó monitoreos, entre los años 2015 y 2018, sobre la diversidad, composición y abundancia de fauna silvestre y reveló los hallazgos.

En la zona de gran valor ecológico se ha registrado la presencia de monos aulladores (Alouatta palliata). Foto: Cortesía.

El resultado refleja el registro de 74 especies de animales silvestres: 51 mamíferos, 21 aves y 2 reptiles en el corredor.

Este inventario evidencia que la conexión funciona y apoya la movilidad natural de las especies, actividad clave para la conservación.

Para realizar el estudio, el ICCA utilizó la metodología del fototrampeo, que consiste en usar cámaras trampa que se activan automáticamente con sensores de calor y movimiento, capturando en fotografías a los animales que transitan.

La Fundación Ecofondo finalizó sus actividades hace cinco años y a partir de esa fecha, OCP Ecuador S.A. financió el proyecto con un monto total de $ 450.000.

De los mamíferos registrados, se pudo observar al jaguar (Panthera onca), considerado el mayor felino de América, especie que está en la categoría de en peligro de extinción en el país, debido a la cacería y deforestación. Las cámaras trampa también lograron captar fotografías de pumas y otros mamíferos que habitan en la Costa, Sierra y Amazonía.

Personal del ICCA instaló cámaras trampa y se consiguió el registro de animales silvestres. Foto: Cortesía. 

Un indicador para saber si el corredor funcionaba era confirmar si mamíferos, incluidos carnívoros grandes como osos y también animales ungulados como tapires y venados grandes, recorrían la zona.

Las cámaras han logrado registrar estas especies y las fotografías forman parte de una galería que servirá para sensibilizar a las poblaciones cercanas al corredor sobre la importancia de la conservación de los hábitats donde viven estos especímenes.

74 Especies de animales

Según las imágenes de cámaras trampas en el Corredor Biológico Tropi-Andino habitan 74 especies de animales, entre ellos el jaguar.

Con la creación de la zona se ha buscado disminuir la mortalidad de los animales en los traslados para reproducirse o alimentarse.

Estudios determinan que al encontrarse aislados en núcleos de vegetación y rodeados por actividades humanas, las especies empiezan a emparejarse con individuos dentro de su grupo familiar, por lo que un cambio en el ecosistema o una epidemia puede provocar su extinción local.

Varios de los integrantes del equipo técnico de la investigación aseguran que un factor clave para preservar esta área natural es la socialización y concientización a la población.

Algunas especies están amenazadas por nuestra forma de vida, asegura Carlos Urgilés, biólogo y coordinador de proyectos del ICCA.

La creación de los corredores está establecida en el Código Orgánico del Ambiente como parte de las áreas especiales para la conservación de la biodiversidad, que son complementarias al Sistema Nacional de Áreas Protegidas. (I)

Redacción
Redacción

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