El hambre es un deseo fisiológico e instintivo de comer que nos permite obtener energía y sobrevivir. Además, se trata de una sensación en la que intervienen numerosos factores y sustancias. Es decir, es una sensación multifactorial.

Hay que aclarar que el hambre es una sensación natural que nos indica que debemos alimentarnos. Así, nuestro cuerpo puede funcionar correctamente.

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¿Por qué siento tanta hambre?

La grelina es una hormona gastrointestinal identificada como un potente regulador de la alimentación y control del peso corporal. La secreción de grelina es prominente antes de la hora de comida y decrece después de la ingesta, en individuos bajo horarios regulares de alimentación.

En nuestra sociedad, una de las causas más habituales de tener tanta hambre es la ansiedad. Se ha convertido en un problema mundial de salud, que nos afecta negativamente a muchos aspectos de nuestra vida, tal como publica Mejor con Salud.

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Con la ansiedad, el sedentarismo contribuye al aumento desenfrenado de peso, y deósitos de grasas a lo interno como el hígado. Debe buscar ayuda profesional si está en alguna etapa de la obesidad. Foto: South_agency

Como reducir la hormona del apetito

Comer lentamente

Es recomendable masticar bien y entretenerse comiendo sin prisas. Así se favorece que los estímulos nerviosos y las sustancias químicas que cortan el apetito realicen su trabajo, según CuerpoMente.

Limitar la variedad

Hay que limitar especialmente la presencia de alimentos de alta palatabilidad tal como los abundantes en grasas y los concentrados en calorías como dulces, refrescos.

Respetar los horarios

Comer solo en las horas previstas y limitarse el picoteo ayuda enormemente a regular los deseos de comer. Se recomienda hacer entre tres y cinco tomas diarias.

Hacer ejercicio

La ansiedad que produce el sedentarismo es más intratable y mayor causa de sobrepeso que el apetito relacionado con las necesidades energéticas.

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Tomar las riendas de su vida parte por ejercitarse para que los depósitos de grasa no se queden alojados en el cuerpo puediendo provocarle la muerte. El ejercicio no es moda, es salud. Foto: Deagreez

Tomar alimentos ricos en fibras

Las verduras y las frutas sacian porque su fibra llena el estómago y los intestinos.

Recurrir a plantas saciantes

La Garcinia cambogia, indicada en el control del peso, ayuda a reducir el colesterol y a quemar las grasas. El cactus Hoodia gordonii ha ayudado a la población africana a soportar las hambrunas por sequías.

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Dormir bien

Dormir pocas horas o interrumpir los sueños aumenta la producción de grelina, la hormona del hambre, y disminuye la de leptina, unos de los mensajeros químicos de la saciedad.

Controlar la carga glucémica de los alimentos

Las personas que consumen alimentos con una carga glucémica alta como dulces, pan blanco, patatas, suelen picar en abundancia antes de la siguiente comida. Como frutas y fibra.

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Bajar de peso para controlar el hambre

Consumir sólo alimentos que tienen mucho volumen y pocas calorías. El objetivo es llenar el estómago y provocar la reacción de la red nerviosa digestiva antes de que se haya ingerido una cantidad excesiva de calorías.

El problema no son las raciones grandes sino el exceso de calorías. Una gran ensalada sacia y aporta menos calorías que una galleta que deja vacío y con hambre.

Controlar el hambre, es tener el control del proceso de adelgazar o de estar en forma sino es obeso, sino más bien alguien sedentario. Foto: RapidEye

10. Prestar atención a las trampas del hambre

En la sociedad actual, los productores de alimentos excitan el hambre de los consumidores. Los envases, los platos, los vasos, las tazas o las cucharas grandes consiguen que consumamos entre un 20 y un 30 por ciento más.

Lo que aparece en la etiqueta está pensado para despertar el apetito. Las imágenes, el nombre, las supuestas propiedades en relación con la salud o la utilización de palabras como suculento o delicioso pueden hacer que la boca se haga agua y que se consuma un producto que en realidad no se necesitaba.

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