Es la hora de llamar la atención para que se tome conciencia de la actual crisis profunda del IESS para emprender la urgente reforma integral que necesita. No es hora de parches ni cambios tibios, sino de tomar conciencia del deterioro de la situación y emprender una cruzada para impulsar un cambio estructural e invocar a la unidad nacional por lo menos en este delicado tema, porque de llegar al colapso afectará a todos.
Es la hora de despertar para primero entender el problema. Existen estudios y aportes para discutir y emprender la reforma a fin de dar sostenimiento al fondo de pensiones jubilares. Una comisión de técnicos preparó un estudio sobre su sostenibilidad, que pudo servir como borrador base, pero el Gobierno anterior, que pidió hacer este trabajo, lo terminó archivando, sin seguimiento, dadas las condiciones políticas que llevó a su salida y de los integrantes de la Asamblea Nacional por la aplicación de la muerte cruzada.
El problema se profundiza porque pasa el tiempo y la situación sigue en proceso de deterioro y no solo del fondo de pensiones, sino también el fondo de salud, que es quizás más grave. Qué pasa con la institucionalidad del IESS y del Banco del IESS (el Biess), que maneja los ingentes recursos del Seguro Social, que también se reducen paulatinamente porque tiene que destinar a los fondos del seguro pensiones y de salud.
El aporte del 40 por ciento que debe poner obligatoriamente el Gobierno para pagar mensualmente las pensiones jubilares no alcanza y por ello los recursos acumulados se reducen paulatinamente, mientras crece el número de pasivos y el porcentaje de activos no aumentan como se necesita.
El deterioro es inmenso y no hay fórmulas mágicas que permitan afrontar con éxito la crisis. No es fácil intentar el aumento de los aportes de los activos para sostener a los pasivos o aumentar la edad de jubilación, aunque la Ley del IESS, vigente desde noviembre del 2001, dispone en su artículo 185, relativo a la jubilación ordinaria de vejez: “En lo sucesivo, cada cinco (5) años, después de la ultima modificación, se revisará obligatoriamente la edad mínima de retiro, condicionada a los cálculos matemáticos actuariales vigentes…”. Quién se atreve a aplicar la ley, que no se ha hecho durante casi 25 años? Algunos creen que pagando las enormes deudas del Estado al IESS se solucionaría el problema, lo cual es erróneo porque de ocurrir eso, aunque no existen los recursos, únicamente dará un oxígeno temporal si el modelo se mantiene porque es insostenible.
Quedan tantas interrogantes no despejadas. ¿Cuál es el rendimiento de las inversiones que tiene a través del Biess? ¿Cuál es la hoja de ruta para emprender la reforma integral? ¿Cómo integrar a todos los actores para debatir la reforma? Si bien se pueden tener diferentes visiones acerca de lo que debería ser un nuevo modelo de seguridad social, ¿cuáles son los puntos fundamentales en los que debiera haber acuerdos nacionales y los diversos sectores no debieran oponerse? ¿Quién debe tomar la iniciativa para convocar a un diálogo nacional, con la asistencia de todos los sectores, para emprender una cruzada por el cambio de modelo de la seguridad social? Indudablemente, el Gobierno. (O)












