Hay historias que nos recuerdan que la innovación no necesita grandes laboratorios ni presupuestos. A veces, basta una pregunta honesta. En el caso de N y Y de nueve años, la pregunta fue sencilla: ¿cómo podemos ayudar a nuestras tortugas? Ellas viven en Las Tunas y Puerto Rico, dos comunidades costeras de Manabí donde el mar tiene una amenaza: la pérdida de nidos de tortugas marinas, un indicador de alarma ambiental que se repite en muchas playas del Ecuador. Hace dos años, N y Y comenzaron a notar que los perros destruían los nidos antes de que las crías pudieran llegar al mar. N y Y decidieron actuar sin sospechar que estaban a punto de emprender un proyecto de conservación que ya ha logrado salvar más de 35.000 tortugas.
Colocaron rejas alrededor de los nidos para evitar que los animales los ataquen. Pero comprendieron que proteger la naturaleza no es solo un esfuerzo físico, sino un ejercicio de educación. Organizaron talleres con vecinos, amigos y visitantes. Explicaban por qué las tortugas están en peligro, por qué el equilibrio del ecosistema depende de su supervivencia y cómo cada persona puede aportar.
En 2024, su proyecto ganó los Premios GOAT, un reconocimiento anual que visibiliza emprendimientos sociales y ambientales liderados por estudiantes en Ecuador. Estos premios son organizados por la fundación Diseña Futuro, una organización que ha entendido una verdad esencial: los niños y jóvenes no son beneficiarios del cambio, son los protagonistas. Diseña Futuro trabaja para que estudiantes desarrollen creatividad, pensamiento crítico y visión de impacto, invitándolos a identificar problemas de su comunidad y proponer soluciones reales.
Los Premios GOAT no premian la teoría, sino la implementación. No celebran la intención, sino el impacto verificable. En Ecuador, donde la brecha entre formación educativa y necesidad productiva es amplia, estas iniciativas son un puente estratégico: permiten que los estudiantes observen su entorno, identifiquen fallas y modelen soluciones con potencial de convertirse en microemprendimientos sociales. Además, estos premios juegan un papel en ofrecer alternativas positivas, fomentando que los jóvenes se alejen del reclutamiento de grupos de delincuencia organizada.
Para N y Y, ganar los Premios GOAT fue solo el comienzo. Esta iniciativa las llevó a representar al Ecuador en el festival internacional Be The Change Celebration en Japón y reúne a niños de todo el mundo que están transformando sus entornos con creatividad y acción. Gracias al apoyo de Unidos por la Educación, WTR y quienes aportaron a su campaña de GoFundMe, en estos días, N y Y están en Tokio compartiendo lo que han logrado y aprendiendo de otros pequeños-grandes líderes globales.
El viaje de N y Y es mucho más que un proyecto ambiental. Dos niñas decidieron proteger un nido y terminaron movilizando a una comunidad, inspirando a un país y cruzando el océano para contar su historia, historia que demuestra que ya contamos con talento capaz de anticiparse al futuro… pero hay que darle herramientas y confianza para que actúe. (O)












