Este jueves, 12 de octubre de 2023, es el último día que los candidatos a la Presidencia de la República, Daniel Noboa y Luisa González, pueden hacer campaña, la cual se inició oficialmente el 24 de septiembre.

Hasta el miércoles 11, los dos binomios presidenciales usaron más del 90 % del Fondo de Promoción Electoral (FPE) asignado para cada uno por el Consejo Nacional Electoral (CNE). En el ámbito virtual, con dineros privados, los aspirantes a Carondelet han gastado más de $ 500.000 en publicidad en las redes sociales Facebook e Instagram, que no tienen control electoral.

En el caso de Daniel Noboa, de la alianza Acción Democrática Nacional (ADN), listas 4-35, de los $ 577.254,5 que le corresponden por el Fondo de Promoción, hasta el 11 de octubre utilizó el 99,99 %, es decir $ 577.189. En lo que más ha gastado Noboa es en pauta en televisión (71,92 %), sigue radio (18,39 %), vallas publicitarias (9,58 %) y medios digitales (0,11 %).

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Mientras tanto, a Luisa González, del movimiento Revolución Ciudadana (RC), lista 5, se le asignaron $ 412.324,64, de los cuales usó $ 378.425,54 (91,78 %). A diferencia de su rival, la candidata del correísmo ha preferido promocionarse más a través de vallas (44,66 %), luego sigue televisión (31,53 %) y por último radio (23,8 %).

Los datos provienen de un portal web creado por el CNE para monitorear el Fondo de Promoción Electoral (FPE) en tiempo real. Las cifras reflejan que ninguno de los binomios pautó en prensa escrita.

El FPE son recursos públicos que se destinan la difusión de la propaganda electoral de los binomios presidenciales en prensa escrita, radio, televisión, vallas publicitarias y medios digitales. El dinero no se entrega a las organizaciones políticas, sino que se paga directamente a las compañías que elijan los candidatos para transmitir su publicidad.

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Para la segunda vuelta el CNE fijó el fondo en $ 989.579,74 más IVA. A Daniel Noboa se le asignó un monto mayor porque su candidatura es impulsada por una alianza electoral, en este caso, formada por los movimientos Mover y Pueblo e Igualdad y Democracia (PID).

Todos los contenidos publicitarios que se transmiten en los medios aprobados deben ser autorizados por el Consejo Nacional Electoral. Del control de la campaña están a cargo alrededor de 70 funcionarios de la entidad.

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Aparte del Fondo de Promoción Electoral, los candidatos finalistas pueden emplear recursos privados que corresponden al gasto electoral, el cual se financia con recursos propios, de las organizaciones políticas o con aportes de terceros. El límite del gasto privado para el balotaje quedó en $ 2′152.007,52, monto que no puede ser empleado en publicidad en radio, prensa, televisión vallas, sino en artículos promocionales autorizados.

Independientemente, los candidatos aprovechan las redes sociales para promocionar su imagen y propuestas de campaña, incluso valiéndose de contenidos prohibidos en otros espacios, como aparecer con menores de edad.

Esas plataformas virtuales no están reguladas por el CNE, ya que legalmente no son consideradas como medios de comunicación digitales. Este aspecto ha sido un tema cuestionado a las autoridades electorales en las elecciones generales y seccionales que se han realizado desde 2021.

Diana Atamaint, presidenta del máximo órgano electoral, ha dicho en varias ocasiones que lo difundido en redes sociales no es supervisado, porque así lo prohíbe una sentencia de la Corte Constitucional.

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Según datos recopilados de la compañía estadounidense Meta, propietaria de Facebook e Instagram, en la carrera por la segunda vuelta, que se llevará a cabo el 15 de octubre, Daniel Noboa ha sido quien más ha pautado en esas dos redes sociales.

Entre el 9 de septiembre y el 8 de octubre, último corte disponible, el candidato de ADN desembolsó $ 410.300. Las provincias en las que más ha pautado son Guayas, Pichincha, Manabí, Azuay y El Oro. Sus publicaciones pautadas generaron 210.800 me gusta por parte de los usuarios digitales.

Luisa González, en cambio, en el mismo período ha gastado $ 145.400, obteniendo 149.500 me gusta de sus simpatizantes. Al igual que su contrincante, la presidenciable también dedicó más recursos a dirigir pauta en Guayas, Pichincha, Manabí, Azuay y El Oro.

A criterio de Andrés Jaramillo, docente y consultor político, los datos reflejan que, al parecer, en redes sociales los dos candidatos se han guiado más por la cantidad de electores que hay en cada provincia, más que por tener una segmentación real de en qué localidad se encuentran los votantes indecisos, qué características tienen, cuáles son sus intereses y de ahí distribuir la pauta de manera más coherente con los objetivos de la estrategia digital.

Jaramillo aclaró que inyectar más plata en redes sociales, si bien puede dar más alcance hacia más usuarios, no necesariamente se traducirá en más votos si no existe una estrategia sólida. Puede darse un efecto contrario y generar rechazo, si hay una saturación de la propaganda electoral y la frecuencia con la que aparecen.

“Existe la idea equivocada de que mientras más dinero pongas, mejor te va a ir en una campaña política digital, cuando es todo lo contrario. No se trata solo de cuánto dinero pones, sino de qué tan óptima es esa pauta”, apuntó Jaramillo, además resaltó que el contenido que se transmite, para lograr el efecto deseado, debe ser disruptivo y conectar con la audiencia.

Aunque la campaña termina, y se inicia el silencio electoral, la propaganda en las redes sociales no se detendrá porque no están bajo el radar del CNE. Esto ya ha ocurrido en procesos electorales pasados. (I)