En su origen la palabra coima se refería al dinero que se abonaba a la persona que atendía mesas de juego clandestinas. En portugués, se aplicaba a la retribución que cobraba el dueño del local para preparar las mesas para el juego.

En español es la cantidad con que se soborna o corrompe a alguien con dinero, regalos o algún favor para obtener algo. También se la conoce como cohecho y son las dádivas al juez o a cualquier funcionario público, para que contra justicia o derecho haga o deje de hacer lo que se le pide. En el Código Penal ecuatoriano está definido como un delito y la pena se aplica tanto a quien acepta el soborno como a quien lo otorga. De su remoto origen conserva la alusión a la clandestinidad, pues busca no dejar huellas.

En el caso de contratos, el cohecho funciona para obtenerlos, y si se lo ofrece es porque se busca que se ignoren algunas de las condiciones, generalmente económicas, aun en perjuicio del Estado y, en consecuencia, de los ecuatorianos. Por todo esto es un delito que merece ser investigado y sancionado. (O)