La decisión de los transportistas de no sumarse a las manifestaciones y la división del sector campesino del Ecuador habrían contribuido para que la jornada de ayer no tuviera la magnitud que se temía.

Desde temprano se registró el cierre de varias carreteras que enseguida fueron reabiertas por la fuerza pública; incluso, unas 37 personas fueron detenidas, especialmente en la región Costa.

Carlos Jijón, nuevo vocero político del Gobierno, dijo que había una “relativa tranquilidad y total movilidad en todo el país”, y recordó que es un deber del régimen garantizar el derecho de las personas que quieren trabajar.

En horas de la tarde, en cambio, varios grupos sociales se convocaron en las principales calles de Guayaquil y Quito, sin que hasta el cierre de esta edición haya representado un problema para la movilidad ciudadana. Lo relevante en el caso de la capital fue la ausencia de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) y de su presidente, Leonidas Iza, quien más temprano participó de una concentración en Saquisilí, provincia de Cotopaxi.

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Iza, además, había sido convocado por la Fiscalía a diligencias relacionadas con las protestas registradas en octubre del 2019, en Quito.

Luis Pilalot, presidente de la Federación Única Nacional de Afiliados al Seguro Social Campesino, reconoció que el acuerdo al que llegó el ministro de Agricultura, Pedro Álava, con el dirigente del Movimiento Nacional Campesino, Richard Intriago, sí afectó el desarrollo de la jornada de protestas.

“Son repudiables las características de los gobiernos de querer partir, de querer dividir el movimiento campesino, y nos indigna que el señor Intriago se preste para querer dividirnos; nosotros nos mantenemos al margen de esos acuerdos firmados con el ministro...”, sostuvo Pilalot.

El dirigente campesino cuestionó que desde el sector de la transportación también hayan existido supuestos entendimientos con el Gobierno, pero acusó de ello a los dirigentes, “no a los choferes...”.

“Los transportistas tampoco tienen un concepto proletario de las luchas populares, ellos están planteando que se les aumente el precio de los pasajes, y no están para que se rebaje el precio de los combustibles, esas son las contradicciones que hay entre un sector de los transportistas, y no me refiero a los choferes, sino a dirigentes que están comprometidos con los grandes empresarios...”, dijo Pilalot.

Abel Gómez, presidente de la Federación Nacional de Cooperativas de Transporte Público de Pasajeros del Ecuador (Fenacotip), aclaró ayer que las bases están inconformes y tienen un sentido de protesta sobre el tema de los subsidios de los combustibles. Pero aseguró que siempre buscarán soluciones a través del diálogo.

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“Considero que inmediatamente debe instalarse la mesa para responder acerca de la afectación que va a tener la transportación. Y esperamos que esos temas sean atendidos lo más pronto posible...”, indicó Gómez en una rueda de prensa en Guayaquil.

El dirigente del transporte le recordó al presidente Guillermo Lasso que la transportación está atravesando duros momentos económicos “y la situación de los bancos no la hemos solucionado...”.

Para el analista político José Luis Fuentes, no solo la división del mismo movimiento indígena, la oposición de otros sectores y los acuerdos influyeron en la jornada de ayer, sino también el interés ciudadano por reactivar una economía grandemente. “En este momento el país está preocupado por la reactivación económica, ha habido pérdidas bastante grandes y es inconveniente una protesta...”.

Sin embargo, dice Fuentes, nadie debe verse como ganador o perdedor de la jornada. “Más bien los actores políticos tendrán que proponer también salidas a la crisis, eso queda como una tarea, como una exigencia detrás de todo lo que estamos viviendo...”.

El también analista político Jorge León coincide con Fuentes al señalar que si bien hay un legítimo derecho ciudadana para expresar su malestar, el Gobierno también debería entender el porqué de las protestas. “Porque obviamente hay malestar en la parte económica o social, y hay que ver si esto no va a ir incrementando de tono, en las marchas o manifestaciones nadie gana, pierde completamente la ciudadanía...”.

Sin embargo, León sostiene que no debe haber protestas sin propuestas; “es decir, si hay inconformidad con el manejo económico o social cuál debería ser la solución o la propuesta que yo planteo para ver si es acogida por el Gobierno de turno...”. Añade que el régimen tiene que hacer un mea culpa y dedicarse a gobernar, “no para las redes sociales, no para un grupo minoritario, porque al final de cuenta estas manifestaciones son producto de no escuchar, de no sentirse escuchado por mis mandatarios...”.

El dirigente Luis Pilalot anticipó que los movimientos sociales e indígenas van a continuar en la lucha y no descartó otra jornada de protestas en el corto plazo. “No se descarta un 15 de noviembre importante...”. (I)