“El Gobierno del encuentro” no logró aterrizar su eslogan en la Asamblea Nacional durante el primer año de gestión ejecutiva y legislativa. Al término de doce meses, las relaciones políticas de las dos funciones del Estado son ásperas y en el afán de lograr consensos han existido tres ministros de Gobierno.

El régimen de Guillermo Lasso llega a este 24 de mayo sin una mayoría legislativa consolidada y con el riesgo de perder a su principal aliada de Pachakutik, Guadalupe Llori, quien está sometida a un proceso de investigación motivado por los sectores de oposición al Gobierno, que buscan dar un giro a la conducción política del Legislativo.

Hace un año, el Gobierno armó una mayoría de 71 votos y se alzó con la administración legislativa, para ello aglutinó como sus aliados a Pachakutik, Izquierda Democrática y un grupo de nueve independientes que representaban a las minorías y conformó la Bancada Acuerdo Nacional (BAN).

Y han pasado tres ministros de Gobierno: (+) César Monge, Alexandra Vela y Francisco Jiménez, con quienes los diálogos no han sido lo suficientemente fluidos para sostener la mayoría.

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Tal es así que se dieron desde amenazas de ‘muerte cruzada’ hasta denuncias de corrupción contra legisladores de Pachakutik que, según el primer mandatario, habrían pedido beneficios económicos a cambio de votos; los tildó de corruptos y chantajistas.

Y recientemente Lasso dijo que gobernaría a través de decretos y acuerdos, que haría como que la Asamblea no existe, porque esta continuamente ha bloqueado sus iniciativas, lo cual ha impedido que pueda avanzar en sus planes.

En total, el Ejecutivo presentó seis proyectos de Ley en este año. Estos son: la Ley Orgánica de Libre Expresión y Comunicación; la Ley Orgánica Reformatoria a la Ley Orgánica de Educación Superior; la Ley Orgánica de Creación de Oportunidades, Desarrollo Económico y Sostenibilidad Fiscal; la Ley Orgánica para el Desarrollo Económico y Sostenibilidad Fiscal tras la Pandemia COVID-19; la Ley Orgánica de Seguridad Integral y Fortalecimiento de la Fuerza Pública; y la Ley Orgánica para la Atracción de Inversiones, Fortalecimiento del Mercado de Valores y Transformación Digital. De estas, dos han sido negadas; una entró en vigor por el ministerio de la ley; y las otras tres siguen en análisis.

Juan Fernando Flores, coordinador de la Bancada Acuerdo Nacional (BAN), señala que ha sido difícil para el Gobierno encontrarse con la Asamblea, por su composición dispersa donde incluso las propias bancadas se rompieron y que esos hechos golpearon al oficialismo.

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Pero lo que corresponde es trabajar juntos en este segundo año para que más allá de las diferencias “podamos de verdad encontrarnos en una sola propuesta para el país”.

En la posición que está, la Asamblea puede cambiar a una persona, pero eso no cambiará su manejo, replica Flores, tras insistir en que la salida de Llori no solucionará el problema central que es la falta de informes de las comisiones. Como salida plantea que las bancadas cambien sus procesos internos y definan a los jefes de bancadas, y pasado el 24 de mayo sentarse a dialogar para definir en qué se puede avanzar y coincidir.

Desde la Izquierda Democrática el asambleísta Dalton Bacigalupo sostiene que aquella mayoría de mayo de 2021 no era subordinada ni tampoco oposicionista, sino más bien una mayoría colaborativa no obediente al Ejecutivo. Pero a lo largo del tiempo sufrió fisuras cuando un número de asambleístas de Pachakutik comenzó a posicionarse más del lado de las iniciativas políticas de la Revolución Ciudadana.

A todo esto se sumó un déficit de conducción política de parte de Llori como presidenta del Parlamento y eso generó una suerte de preocupación en el Legislativo, anota Bacigalupo, quien sostiene que el Gobierno no entendió que en el diálogo con el Parlamento tiene que saber ceder posiciones para consensuar, pues no puede pretender que una iniciativa legislativa suya no sufra modificaciones en la Asamblea. Le faltó apertura.

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La debilidad del Gobierno, en este año, para encontrarse con la Asamblea estuvo en el frente político que no logró llegar a los consensos y pensó que el Parlamento tenía que subordinarse a las iniciativas del Ejecutivo, lo cual originó espacios de desencuentro, anota Bacigalupo.

El representante del bloque de la ID considera que es fundamental que la Asamblea renueve su conducción política, y piensa que la posibilidad de que un nuevo presidente de la Asamblea Nacional pase a dirigir al Parlamento es una oportunidad para mejorar su conducción. “Pienso que la salida de Guadalupe Llori podría favorecer en un buen entendimiento con el Gobierno nacional”.

Desde el sector de Pachakutik, Rafael Lucero considera que no hubo suficiente coordinación y menos una relación fluida con el Ejecutivo en este primer año de gobierno, pues al inicio se habló de gobernabilidad para el Ecuador y se acudió a varias reuniones con el Ejecutivo, pero sin resultados concretos.

Que Pachakutik no defiende a personas sino la situación que vive el país, y que lo único que se necesita es que la Asamblea Nacional puertas adentro defina el camino de esta institución. El presidente de la República, Guillermo Lasso, nunca coordina la presentación de los proyectos de ley con la agenda parlamentaria para establecer puntos de encuentro.

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El Ejecutivo, insiste Lucero, no muestra voluntad para sentarse a dialogar, solo llama cuando necesitan votos para determinado proyecto de ley y no para una agenda o planificar actividades. “En el ‘Gobierno del encuentro’ aún no nos encontramos, esperemos que ojalá en este nuevo año legislativo podamos hacer el encuentro”, subraya.

El socialcristiano Esteban Torres sostiene que la relación Ejecutivo-Legislativo en el último año ha sido compleja con ciertas bancadas. Hasta antes del último cambio de ministro de Gobierno, el enfoque del régimen era de ruptura total con la Asamblea, y el frente político del régimen liderado por la exministra Alexandra Vela tenía entre ceja y ceja crear el ambiente de la muerte cruzada.

Torres comenta que a raíz del último cambio de ministro de Gobierno hay otro enfoque con la Asamblea, de buscar el diálogo y hacer política. Que antes tenía el enfoque de conseguir apoyos en el Parlamento de una forma chueca o robándose asambleístas.

El primer vicepresidente de la legislatura, Virgilio Saquicela (antes del BAN), indica que es necesario que haya un contrapeso entre el Ejecutivo y la Asamblea, que en un año no ha existido un diálogo fluido. Que cuando integraba la Bancada Acuerdo Nacional no hubo diálogos directos con los operadores políticos del Ejecutivo respecto a los proyectos de ley.

Que el exministro César Monge empezó una tarea importante, pero devino su fallecimiento, que luego de ello no hubo diálogos reales en los que se hable de proyectos de ley y una agenda en común.

Saquicela cree que en el nuevo año de Gobierno se darán acciones de encuentro, porque el país demanda de esas coincidencias. (I)