La legítima aspiración de mayores ingresos no se hace realidad para todos ni en todas las regiones del Ecuador. Sin embargo, hay sectores específicos donde el promedio de sueldo supera los 1.200 dólares, de acuerdo al registro estadístico de empresas del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC).

El salario básico unificado en el país es de 450 dólares, y precisamente está en discusión el incremento para el 2024.

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En la actualidad los tres cantones del archipiélago de Galápagos y los que albergan los proyectos de minería a cielo abierto registran los mayores sueldos promedio del Ecuador.

¿Los motivos?

Lo de Galápagos se explica en que el sueldo mínimo en San Cristóbal, Santa Cruz e Isabela es el doble del registrado en el territorio continental del país, es decir, en este 2023 llega a 900 dólares debido a una mayor carestía de la vida.

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Sin embargo, en el listado de los cantones con mejores salarios se cuelan Yantzaza y El Pangui, ambos ubicados en la provincia de Zamora Chinchipe. Son los territorios donde se desarrollan los proyectos mineros.

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Ambos emplearon a un promedio de 8.212 personas mensuales en puestos formales, cuyo salario promedio en 2022 fue de 1.263,79 dólares, por encima incluso de los cantones del archipiélago Santa Cruz, Isabela y el Distrito Metropolitano de Quito, que ocupan los siguientes lugares.

Casi el 40 % de las personas empleadas cada mes en Yantzaza y El Pangui laboran en el sector de extracción de minas y canteras.

Los empleos formales de Galápagos se centran en el sector turismo, en las actividades de alojamiento, comida, transporte y almacenamiento.

Alberto Acosta Burneo, analista económico y editor de la revista Análisis Semanal, afirma que los cantones que albergan los megaproyectos mineros presentan una mayor productividad salarial con un sueldo promedio más elevado, entre los empleos formales, porque la extracción minera requiere mucha mano de obra bien pagada.

“Eso se ve reflejado en estas estadísticas con salarios más altos. Es el resultado de una actividad que es muy intensiva en capital, cuando sucede esto, es decir, ocupa mucha maquinaria y equipos, se eleva la productividad del trabajo, por eso los salarios son también elevados”.

Las actividades que requieren mayores inversiones, que son intensivas en capital, son las que permiten un mejor pago de salarios.

Un ejemplo es el cantón Coronel Marcelino Maridueña, en Guayas, que es el séptimo cantón que registra un mejor sueldo promedio entre las 5.053 personas empleadas cada mes en un trabajo formal. Allí está la industria azucarera, de fabricación de papel y de licor, dice el analista económico Larry Yumibanda, lo que explica el pago de estos salarios.

El 64 % de las personas con empleo formal en Marcelino Maridueña corresponde al sector de la industria manufacturera, que emplea a un promedio de 3.217 personas al mes, más del total de ese sector de la economía de Daule y Milagro, que son cantones más poblados.

Solo los cantones guayasenses de Guayaquil, Durán y Yaguachi lo superan en número de personas contratadas en el sector de la industria manufacturera.

“A excepción de Galápagos que es por la conformación del Índice de Precios al Consumidor (IPC), todos los cantones que tienen sueldos promedio más altos ofrecen un valor agregado, están vinculados a la industria, en especial a la minería de exportación. Los niveles de productividad laboral son altos”, dice Yumibanda.

Los otros dos cantones de la región Costa que se cuelan entre los 15 con mejor productividad salarial son Jipijapa (Manabí), donde el sector enseñanza (educación superior) provoca empleos formales con altos salarios, y Eloy Alfaro (Esmeraldas), cuyos trabajos se centran en el sector de la administración pública, defensa y seguridad social.

La distribución de los empleos formales en el territorio refleja la especialización que hay en cada una de las zonas del país. “En Guayaquil existe una industria manufacturera importante, además del comercio. En Quito se concentra la burocracia que tiene salarios elevados, entonces eso eleva el promedio ya que es más alto que en muchos de los sectores privados. Son especializaciones que tiene cada ciudad que las hace distintas”, asegura Acosta.

Del otro lado de la orilla están los cantones que registran sueldos promedio que están apenas por encima del sueldo mínimo, que en este 2023 se fijó en 450 dólares.

Los cinco cantones del país de los 221 que registran un menor sueldo promedio de sus empleos formales son El Triunfo, en Guayas ($ 492,34); El Guabo, en El Oro ($ 503,52); Puebloviejo, en Los Ríos ($ 527,66); Buena Fe, en Los Ríos ($ 528,04); y Naranjal, en Guayas ($ 527,66).

Son cantones que basan su economía en la actividad de la agricultura para el consumo local. “Esta genera rentas más bajas porque una gran parte es de subsistencia o con poca tecnificación. Como usa tan poco capital, equipo o maquinaria, no permite el pago de salarios más altos”, agrega Acosta.

La única manera de generar salarios más altos es alentar la inversión, indica el especialista, dentro de una política estatal. Sin embargo, “los cantones también pueden trabajar a través de los gobiernos locales para ser más competitivos”.

La migración hacia ciertos emporios es inevitable ya que ningún país ha garantizado un desarrollo uniforme de todo su territorio. Siempre habrá unas áreas más competitivas que otras. Hay ventajas como estar cerca de las zonas de producción y de los puertos por donde se exporta e importa. “La gente busca ir a los lugares que ofrecen mejores salarios”.

La inversión productiva genera el montaje de empresas que requieren mano de obra. De ahí la migración interna hacia los puertos del país como Guayaquil o Manta o a las capitales de ciertas provincias.

El desafío del presidente de la República, Daniel Noboa, está en la creación de empleos a nivel nacional, así sea que este se concentre en cuatro lugares específicos. “Se necesita más empleo formal, es natural que la gente se mueve hacia estos sitios, así sucede en todos los países, ninguno ha logrado que todo el territorio sea competitivo”.

La preocupación debe ser cómo crear más empleo. La opción sería, dice Acosta, destrabar la inversión. “Hay inversiones detenidas en infinidad de áreas. No se permiten más proyectos mineros, están detenidos”.

La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) demandó en junio de 2023 ante la Corte Constitucional (CC) que declare el Decreto 754, que el régimen de Guillermo Lasso emitió para normar la consulta previa, como inconstitucional.

La respuesta de la CC de agosto de 2023 fue disponer la suspensión temporal de la consulta ambiental en curso de los proyectos por ejecutar, mientras se espera una resolución final al respecto.

“Noboa tiene que preocuparse por desbloquear la inversión, que esos más de 14.000 trámites rezagados en el Ministerio del Ambiente son inversiones detenidas”, dice Acosta.

El número de empleos formales que generan las empresas cada año en Ecuador aún no supera al total registrado en 2019, antes de la pandemia del COVID-19.

El Registro Estadístico de Empresas del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) evidencia que durante el 2019 se registró un promedio mensual de 2′914.552 plazas de empleo en el país.

Este número se redujo a 2′815.857 cada mes del 2022. Es una tendencia que continúa durante este año, según los últimos datos de empleo del INEC.

Las cifras incluyen solo los empleos formales que generan las empresas cada año, es decir, los puestos que garantizan el cumplimiento de las normas laborales, como el sueldo mínimo y el acceso a la seguridad social.

Hay una contracción del empleo formal pese a que la población en edad de trabajar que lo demanda aumenta cada año en Ecuador. Esta pasó de 12,6 en el tercer trimestre del 2021 a más de 13 millones de habitantes en el mismo periodo de este año.

El número de personas que buscan trabajo o lo tienen, lo que se conoce como Población Económicamente Activa (PEA), fue de 8′436.621 en el tercer trimestre de 2021. En el mismo periodo de este año se sumaron 137.929 personas (8′574.550 en total).

El incremento debería ser mayor, pero el éxodo de ecuatorianos que salen del país en busca de trabajo al extranjero incide en que exista una menor presión en el mercado laboral.

La mayor parte de los que demandan trabajo realizan tareas informales sin un contrato formal o están desempleados.

Las empresas no alcanzan a cubrir la demanda de la masa laboral del país. (I)