Una placa de bronce llama la atención de los visitantes que recorren el Policentro, en el norte de Guayaquil. Se detienen, la leen, algunos muestran sorpresa, otros —los mayores— hasta se toman fotos con ella. Data del año en que el centro comercial vio la luz como el primero de Guayaquil y del Ecuador, en julio de 1979; y junto hay una piedra que fue sacada “de las entrañas” del terreno donde está ahora el centro comercial.














