Ciudadanos, cocineros y dueños de restaurantes creen que los responsables de contratar el servicio de logística para reuniones, eventos, actos y ceremonias protocolarias y conmemorativas de la Asamblea Nacional están desconectados con la realidad de carencias y necesidades que sortea a diario el pueblo.

Según el contrato que está en ejecución, entre los productos pactados constan cuatro tipos de desayunos, tres de almuerzos y tres de cenas. Los precios estipulados varían: desayuno básico, $ 15,50; desayuno criollo, $ 18,30; desayuno americano, $ 20; desayuno ejecutivo, $ 24,75; almuerzo básico del menú del día, $ 12,50; opción 1 de almuerzo, $ 29,40; opción 2 de almuerzo, $ 36; opción 3 de almuerzo, $ 45; opción 1 de cena, $ 31,40; opción 2 de cena, $ 40,50; y, opción 3 de cena, $ 50,50.

Según una nota aclaratoria que consta en la página 13 del documento contractual, “el valor ofertado para la alimentación debe incluir el costo de servicio, montaje, mesas y sillas, transporte, menaje que incluye mantelería fina, mantel, cubremantel en colores variados, faldón, muletón; y, cubresillas”. También se detallan otros ítems.

“No se justifica (ese gasto), se deberían hacer contrataciones con valores más económicos. Están despilfarrando el dinero del pueblo, mientras uno se saca el aire para ganarse el dinero y pagar los impuestos”, dice Rafael, un vendedor de mariscos que habita en la cooperativa Proletarios Sin Tierra, en el Guasmo sur, en el sur de Guayaquil.

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Detalle de los productos esperados:

Detalle de cada uno de los platos que puede solicitar la Asamblea Nacional cuando se realice una actividad protocolaria, según registros del contrato del servicio de logística que se firmó el 10 de septiembre pasado. Capturas de pantalla de ese documento digitalizado.

El contrato, que asciende a $ 100.000, fue firmado el 10 de septiembre pasado por María Moreno Ruiz, secretaria de Relaciones Internacionales e Interinstitucionales del órgano legislativo; y por Fredy Godoy Proaño, el proveedor que ganó el proceso de cotización, luego que la oferente Elena Aguirre Galarza no fue calificada por no cumplir con los requisitos del pliego, según los registros de Compras Públicas.

Torres, un comerciante, dice que jamás pensaría gastar más de $ 10 en un desayudo o almuerzo. Que ese es el valor equivalente de lo que gana por jornada diaria.

“Cuando estoy fuera de casa busco un almuerzo de $ 2 o $ 2,50”, comenta Torres, quien dice sentirse decepcionado de la institución legislativa, donde se han generado varios escándalos por supuestos actos de corrupción, como el que se investiga a la asambleísta Bella Jiménez, quien ganó una curul de la mano de Izquierda Democrática; o por las polémicas declaraciones de la legisladora de Pachakutik Rosa Cerda que han sido consideradas por colegas y sectores políticos como apología de la corrupción. En las últimas horas, en cambio, está en análisis el gasto de viáticos de la presidenta de la institución, Guadalupe Llori, y Jiménez.

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EL UNIVERSO realizó un recorrido por varios puntos de Guayaquil para constatar el valor de las tres comidas del día: el precio varía dependiendo la zona y el local. Por ejemplo, en sectores populares, como Paraíso de la Flor, entrada de la línea 8, la calle Ayacucho y alrededores, y en el Guasmo, en promedio, el desayuno está en $ 1,50, el almuerzo en $ 2,05 ; y, la merienda (como se conoce a la comida de la noche) en $ 2.

“Hoy, de almuerzo hice menestrón de carne, arroz con menestra y pescado, más un fresco de naranja en $ 2,50”, dice Marjorie Arrieta, de 54 años, dueña de un restaurante ubicado en la vía principal de la cooperativa Paraíso de la Flor, en el noroeste de Guayaquil. Ella lamenta que ese precio le deja una baja rentabilidad, pero no lo sube “porque la gente no paga”.

Para reducir el costo de elaboración compra mariscos en la provincia de Santa Elena, agrega.

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Luis, un comensal de doña Marjorie, dice, mientras prueba el menestrón, que siempre busca el precio más bajo del almuerzo cuando hace una pausa a su actividad de comerciante. Él se sorprende cuando se entera del contrato firmado por la Asamblea.

“Deberían tomar en cuenta la situación económica que vivimos”, comenta.

Los letreros que tienen la leyenda “Hay almuerzo”, “Sí hay almuerzos” y “Almuerzos, $ 2,50” son notorios en las aceras o paredes de restaurantes, durante el recorrido.

Gisella Moreira, quien cocina la comida en un local de Lizardo García y Medardo Ángel Silva, en el centro-sur de la urbe, cuenta que el precio de $ 2,50 lleva “congelado” unos dos años.

“Para que haya una rentabilidad debe subir a $ 3. Hay productos que han subido una barbaridad, como el aceite que el litro costaba $ 1,10 y ahora está en $ 1,50”, refiere la mujer mientras deja su delantal para atender a este Diario. Ella dice que los valores por los que se contrató la alimentación para eventos en la Asamblea son desproporcionados con el día a día de la gente de a pie y que si estuviese en sus manos solo “les daría un segundo (plato que acompaña a la sopa) por el trabajo que hacen”.

En un comunicado publicado el 19 de septiembre pasado, la Asamblea justificó la contratación:

“Los servicios en referencia son prestaciones regulares que, no solo la Asamblea, sino varias instituciones realizan cada año y en previsión de actividades debidamente planificadas, aprobadas legalmente, revisadas y autorizadas por informes de Contraloría y que no autorizan ningún anticipo de dinero si no se ejecuta un evento que lo requiera. Al final del año fiscal, los recursos que no han sido utilizados vuelven a la cuenta de origen. Contratos similares son comunes en las entidades del ejecutivo, muchos de ellos son rubros más altos que lo previsto por la Asamblea Nacional y todos se encuentran disponibles en el portal de compras públicas, conforme a lo dispuesto por las normas de transparencia”, se lee en una parte del comunicado.

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Ante la revelación de la firma de dicho contrato, la presidenta de la Asamblea, Guadalupe Llori, aseguró que se solicitó que se oficie a la Contraloría General del Estado para que se realice una auditoría, y que ha dispuesto que se suspenda la ejecución de ese contrato que tiene cero de anticipo.

En el mercado guayaquileño también hay valores de almuerzos superiores a los $ 3, como los que ofrece la cadena American Deli. “Tenemos sancocho de res, espaguetis al pesto, ensalada mixta, pan de ajo y jugo de frutilla. $ 5,99. Tenemos servicio a domicilio: cada 6 kilómetros el recargo es de $ 1,90”, enlista una operadora.

En La Suculenta, un negocio del centro de la urbe, el menú del día tiene un precio de $ 7,50: sopa de frejol, curry de vegetales con puré de zanahoria blanca, una granadilla de postre y bebida.

En la división de restaurantes del Hotel Oro Verde, en cambio, tienen la opción de bufé de desayuno y almuerzo, cuyos costos son $ 22 y $ 24 (de lunes a jueves), en ese mismo orden; mientras que un locro de papas cuesta $ 8,50 y un churrasco vale $ 17,50, por ejemplo. (I)