El uso masivo de arena para fabricar vidrio y otros materiales ha generado que este material empiece a escasear en algunas partes del mundo. Además del daño ambiental, preocupa por la demanda masiva de vacunas contra el coronavirus, cuyos envases son hechos de vidrio.

“La humanidad se encuentra ante el desafío de fabricar miles de millones de inoculantes contra el COVID-19. Después del agua, la arena es la materia prima más consumida en el mundo: se usa para fabricar vidrio, hormigón, asfalto e incluso para los microchips de silicona utilizados en productos de alta tecnología”, recordó el Daily Mail.

En la publicación se recogieron expresiones del científico Pascal Peduzzi, quien pertenece al Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA): “Nunca nos imaginamos que nos quedaríamos sin arena, pero está comenzando a suceder en algunos lugares. Se trata de anticipar lo que puede suceder en la próxima década porque, si no miramos hacia adelante, si no anticipamos, tendremos problemas masivos sobre el suministro de arena, pero también sobre la planificación del territorio”.

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Según el PNUMA, en el mundo se utiliza 300% más de arena que hace dos décadas: hasta 50.000 millones de toneladas métricas anuales, solo en la industria de la construcción. “Todos los ríos del planeta necesitarían dos años para reemplazarlo”, se recordó en la publicación.

Los ecosistemas se afectan por la explotación masiva en ríos y fondos marinos de países como China e India. Por eso se pide a los Gobiernos que afiancen los controles para proteger los hábitats vulnerables ante la presencia de corporaciones que se encargan de extraer arena y otros materiales.

“Los investigadores también han comenzado a buscar alternativas a la arena, incluidas las cenizas volcánicas, los desechos agrícolas y las cenizas volantes, un subproducto de la quema de carbón. También se está trabajando con arena de sílice, hecha de diminutos gránulos de cuarzo”, se indicó en la publicación.

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Sin embargo, Susan Bernal, científica de materiales de la Universidad de Leeds, reconoció que estos cambios serán muy difíciles de conseguir. “Para utilizar estos nuevos cementos alternativos ecológicos, o agregados alternativos, debemos cumplir con una gran cantidad de estándares para asegurarnos de que, por ejemplo, si hacemos una casa, sea lo suficientemente segura para que la gente viva en ella”, dijo la experta.

Se cree que la demanda mundial de frascos de vidrio para vacunas aumentará hasta en 2.000 millones en los próximos dos años, justamente el tiempo previsto para la vacunación contra el COVID-19.

Por ejemplo, la empresa Janssen, división de Johnson & Johnson, una de las fabricantes de vacunas, ha solicitado 250 millones de frascos y están en planes de conseguir más, según uno de sus voceros. (I)