Los aromas ahumados y carbón encendido se dejaron percibir desde mucho antes de pasar por la puerta del restaurante. A través de grandes ventanales observé que el equipo de cocineros se movía rápida y ordenadamente entre la enorme parrilla encendida y sus tres grandes hornos de leña. Grilling Rustic Restaurant ha pasado la prueba, al igual que todos debió buscar alternativas durante los momentos más difíciles de la pandemia, pero como pocos hoy se encuentra nuevamente con su salón lleno de clientes que disfrutan de sus carnes a la parrilla.

Grilling (diagonal a Mall del Sol, frente al hotel Wyndham Tryp) nació hace ya tres años como restaurante, parrillada, pizzería, bar y más, cuenta con un menú bastante extenso en el cual se puede encontrar carnes a la parrilla o ahumadas, cortes argentinos como norteamericanos, todas de excelente calidad y a precios muy razonables.

Empecé con los riñones al jerez ($ 7,50), una preparación típicamente española que no es muy común encontrar en la ciudad y menos en un lugar de carnes al carbón. Llegaron a la mesa en un sartén de hierro que los mantuvo a temperatura hasta el final, el sabor potente del riñón combinado con el punzante vino de jerez hacen una jugosa mezcla incomparable. Los sirvieron como es tradicional con pan, pero como buen guayaco hubiera preferido una porción de arroz blanco para remojarlo en los jugos.

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Siguiendo la recomendación de la mesera Thalía, quien realizó un trabajo impecable, probé el bife de chorizo ($ 20), “es un corte de 300 gramos y cerca de 3 centímetros de altura con su borde de grasa para potencializar el sabor y agregar jugosidad”, me aseguró. Pedí la carne en término entre medio y tres cuartos, o sea rosada y jugosa por dentro y fue tal cual como llegó. La sugerencia fue acertada, la carne estuvo de primer nivel.

El plato final fue el carré de cerdo ahumado al tanque y bañado en salsa BBQ ($ 26), un corte gigante de 800 gramos en donde las varias capas de carne y grasa se abrazan formando una especie de rollo pegado a una costilla, logrando así que los deliciosos sabores crocantes, untuosos y ahumados estén juntos en todo momento. Pedí la salsa BBQ por separado y la fui agregando poco a poco para que no invada, sino que acompañe a la carne. Si usted, amigo lector, tiene el coraje y decide enfrentarse a esta fantástica preparación, le sugiero llevar refuerzos y compartirla con alguien, no solo para poder terminar con el plato, sino para evitar ser recriminado por su cardiólogo.

Para esta suculenta comida nada mejor que un buen vino tinto a la hora de maridar. Este debe ser de intensos aromas, con taninos firmes y presentes, además de entregar larga persistencia. Llevé un T. H. (Terroir Hunter) Cabernet Franc de la bodega chilena Undurraga ($ 42,91 en La Taberna y $ 20 de descorche). Este monovarietal con crianza de 16 meses en barricas de roble francés entregó abundante fruta negra de bosque, notas balsámicas especiadas y la textura ideal para acompañar la comida. (O)