Su edad tan solo representa un número, no es un impedimento para atreverse a emprender. Es así como varios adultos mayores se logran sentir activos tras una larga vida de trabajos.
Italia Scaldaferri de Muñoz tiene 86 años a su haber y se siente con ganas de seguir adelante. La guayaquileña en esta época se encarga de la elaboración de la elaboración de rompope, dulces y tortas navideñas con su marca Deitali.
En su hogar, Italia muestra con orgullo sus creaciones, ya tiene separados los pedidos que entregará en estos días. Cuenta que durante su juventud siempre fue activa, no le gusta quedarse ni sentada y mucho menos paralizada. Una de las primeras cosas que aprendió a hacer fue a coser, tras estudiar en una academia instaló un taller en Chimborazo y Aguirre donde confeccionaba uniformes de empresas y colegio.
Publicidad
"Yo le decía a mi esposo: 'mira hay cursos en la Escuela Sudamericana de Alta Cocina', me decía que vaya, ya mis hijos estaban grandes. No me gustaban cursos largos, cerraban ese curso y abrían cursos de tortas de Navidad, de dulces, de bocaditos, de todo, de sushi, a todos entraba, de cada curso me quedaba con algo que me gustaba", relata.
En 2017, la medición que realizó la Escuela de Negocios de la Espol para el Global Entrepreneurship Monitor, que mide el emprendimiento en 66 países, señaló que la motivación por necesidad es la principal razón por la que las personas mayores a 50 años comienzan su emprendimiento. "En el grupo de mayores, se observa una motivación por necesidad superior, que alcanza el 55.6% y por oportunidad de mejora el 33.8%", se explica en el informe.
"El adulto mayor es un ser que ha vivido muchos años, unos felices, otros no felices, pero al final les da sabiduría, que había que respetarnos, que nos involucrábamos en aprender la tecnología actual, tenemos que mantenernos física e intelectualmente activos". Italia Scaldaferri, emprendedora
Hace unos diez años Italia comenzó a elaborar sus productos, siempre ofreciendo a personas cercanas como familiares. En esta temporada puede llegar a hacer entre 200 a 300 unidades de sus productos, para San Valentín y Día de la Madre también los elabora.
Publicidad
Publicidad
"La edad no es impedimento, la edad a uno le da sabiduría y yo les aconsejaría que siempre cumplan con los sueños que tienen, sean perseverantes, no se detengan y sigan adelante cumpliendo sus sueños, no hay que detenerse", dijo la emprendedora, quien acude al centro Novavida.
Italia señala que con el paso de los años se le ha dificultado manipular las cosas en la cocina, pero recalca que siempre la apoyan sus familiares. Asegura que "el día que me muera ya ahí queda todo.Yo no me detengo, no puedo estar sentada".
"Soy muy infatigable porque mi papá, hijo de italiano, era un ingeniero mecánico que tenía su taller, para él no había sábado ni domingo y su taller se llamaba El Infatigable, entonces digo: yo soy la infatigable, no me canso".
Trabajar para ser feliz
Alfredo Ruperti es otro adulto mayor que también cuenta con un emprendimiento, a sus 66 años mantiene un servicio de catering. El manabita cuenta que si bien lo comenzó hace unos 25 años, esto fue porque se dio cuenta que después de los 40 años "nadie le da trabajo".
Ruperti estudió Alta Cocina e hizo un curso en el exterior de repostería. Entre su experiencia está el de estar en la cocina de un hotel y subgerente de un local de pizza donde aprendió a manejar material de primera calidad. Además ahora trabaja en una corporación privada.
"El éxito está en donde a uno le gusta, a mí me gustó la cocina, de pronto si me ponen hacer otra cosa que no sea agradable a mí, no creo que sea la clave del éxito. Entonces yo disfruto haciendo las cosas", indicó.
Publicidad
Ruperti confiesa que sin este otro ingreso estaría en una situación difícil porque si bien tiene a sus hijos, considera que a la larga sería una carga, además de que todavía siente la fuerza necesaria para no depender de ellos. En las mañanas realiza actividad física como correr lo que le permitirá un mejor estado en la vejez.
"No hay una edad para aprender, si a una persona puede ser que le guste hacer yoga y tiene 40-60 años y le puede enseñar o dar unas clases a persona de la misma edad, entonces yo pienso que es algo fructífero para la calidad de vida de uno, es lo que yo digo: 'Hay que envejecer con dignidad, los años para mí son efímeros'", explicó.
Ruperti señala que el apoyo familiar es importante para cuando uno comienza el negocio ya que es la que va recomendando a amigos. Entre sus proyectos está el de poner una cafetería, un sueño que le falta por cumplir.
Necesitan apoyo familiar
El geriatra y gerontólogo Aldo Guevara explica que la falta de apoyo que se da en los adultos mayores dificulta encontrar emprendimientos nuevos cada mes o semana, además de las dificultades económicas que enfrentó este año el país.
También señala que al momento de jubilarse existe un desfase entre el ritmo biológico y el intelectual. "La neurona tiene vida al momento que yo realizo una actividad intelectual, es decir, trabajo mi cerebro, cuando yo dejo de trabajar, allí no hay producción de neurotransmisores de las sustancias que me dan vida a ese terreno".
El especialista indica que además de la familia, los vecinos o quienes rodean al adulto mayor deben ser el principal sustento para el adulto mayor. Añade que el desánimo surge cuando los clientes se van muriendo o dejan de apoyarlo. "El día que le quiten el apoyo o no lo entusiasmen a que sigan trabajando esta persona se retira y le hacemos un daño al cerebro".
Guevara aconseja que el adulto mayor debe buscar socios en la descendencia que quieran mantener el negocio o que se conviertan en referentes para cuando lleguen a la tercera edad, por esto deben preocuparse de cómo quieren llegar a ser en la vejez.
"Este apoyo a este emprendimiento debe nacer de la sociedad civil, de la comunidad, sea campo, en el campo son más solidarios y la gente mayor avanza con sus emprendimientos, es mejor que en la ciudad, eso es parte de la comunidad", finaliza. (I)
















