¿Qué hay en la mente de un montañista que lo impulsa a invertirse profundamente e incluso a arriesgar su vida tratando de llegar a la cumbre del Everest, cuando hasta los locales saben lo peligrosa que es la montaña y le temen? A esto nos enfrenta Everest: el otro lado, documental de 2026 dirigido por los ganadores del Óscar Elizabeth Chai Vasarhelyi y Jimmy Chin.
Tal vez al inicio, al ver a los aventureros en la comodidad de sus hogares, dejar atrás sus casas y sus familias, los cuestionemos: parecería que teniéndolo todo, lo dejan atrás por un largo momento para perseguir un sueño, conquistar la cara norte del monte Everest.
A medida que la narración avanza, vemos a los otros actores de este proceso. Los que suben porque esa es su forma de vida, los sherpas nepalíes que también tienen familias y sienten miedo; tienen mucha sabiduría, pero también cierto orgullo por su profesión y por la tierra en la que viven, la imagen que proyectan y el rol que ocupan en los equipos de escalada.
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Entre ellos está Yukta, el guía que queda atrapado 24 horas después de una avalancha y sale con una fractura, pero con vida, y se recupera con el afán de volver a subir con el equipo.
Además, encontramos a los que van precisamente porque lo perdieron todo y escalar les dio un nuevo sentido, como el alpinista y esquiador de travesía Jim Morrison, que va para rendir homenaje al espíritu aventurero de su esposa, la esquiadora y aviadora Hilaree Nelson, y sus pequeños hijos, fallecidos en un accidente aéreo.
Es una carrera contra los elementos y contra el tiempo, porque el documental se centra mucho en la preparación y también en las decepciones; descubrimos que la temporada de escalada dura apenas unas semanas al año y que estas fácilmente pueden irse volando mientras el equipo espera que deje de llover o de nevar.
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El primer intento, registrado en agosto de 2024, es fallido. La tensión se siente cuando unos quieren seguir, pero los sherpas se van retirando después del accidente de Yukta: sería una necedad seguir adelante. Jim y su amigo Mikey Schaefer se ven obligados a desistir. Pero hacen un pacto, y en 2025 vuelven ellos, los guías y el equipo de realizadores dirigido por el atleta de montaña, fotógrafo, cineasta y autor Jimmy Chin.
Chin y su esposa, la directora Vasarhelyi, se embarcan juntos en esta campaña, animados por el éxito de su película documental Free Solo (2018), ganadora de un Óscar, un Bafta y siete premios Primetime Emmy. Los cineastas tampoco la tienen fácil. Algunos esperan en la base de la montaña, otros suben un poco más; las tomas más altas y amplias se hacen con el equipo de drones y Chin, que va hasta la cima, y los cuadros más cerrados se logran con las GoPro que portan los montañistas.
La fotografía es imponente y en ciertos momentos intimidante, en especial cuando desde una de esas cámaras protagonistas vemos caernos encima una avalancha.
En el segundo intento, el equipo lo logra; hay gritos de triunfo, pero no cámara lenta ni largos discursos. Jim llora y sus amigos guardan un momento de silencio mientras lo ven esparcir las cenizas de su esposa. Se celebra, pero no se romantiza, porque alcanzar la cúspide es el 60 %. El descenso no es cualquier cosa. Es una tarea extenuante.
Hay que ser un esquiador sobresaliente, como Jim, que aprovecha esta ocasión para convertirse en la primera persona en bajar en esquís el Corredor Hornbein, una garganta extremadamente empinada y estrecha situada en la cara norte del Everest, entre los 8.000 y los 8.500 metros de altitud.
Para hacernos una idea, bajar le tomó 4 horas y 5 minutos, y en las primeras dos horas ya estaba extenuado, pero habiendo hecho la mitad del camino, tenía que continuar. En el Hornbein no siempre hay nieve para deslizarse; hay que cruzar con cuidado ciertos tramos rocosos. El oxígeno falta. Hay que tener un excelente estado físico y mental, pero más allá, tener un motivo, hacerlo personal, o como ellos dicen, estar buscando una experiencia casi espiritual al otro lado de la montaña.
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Y también hay que tener un motivo para volver.
El filme está rodado en inglés con ciertas líneas de nepalí, aunque el espectador latino puede esperar el memorable momento en que alguien, ante el temor de una avalancha, grita una frase en español. Es una producción de National Geographic Documentary Films, distribuida por Disney. Su estreno en cines está previsto para el 30 de octubre. (E)


