Este es un tema que ha sido escrito muchas veces por diversas personas, pero no nos debe cansar en virtud de la enorme importancia que encierra en el devenir de nuestra existencia. Ser probo que es lo mismo que ser honesto, sincero y trasparente, son valores que los aprendemos en casa a través de nuestros mayores. Luego continuamos el aprendizaje de estas virtudes en los centros educacionales y en el entorno.
La probidad es una cualidad que define a una persona como íntegra, leal y honesta en su proceder; este término proviene del latín probitas que significa bondad o rectitud moral. La probidad comprende una adhesión estricta a la verdad, justicia y a la ética en el ámbito público como en el privado.
Una persona proba es incorruptible, porque respeta las normas y los derechos de los demás y porque su comportamiento inspira confianza y seguridad. No obstante, cabe la interrogante ¿por qué la gente toma el camino equivocado y de perdición?
Publicidad
El comportamiento humano no es fijo, los valores recibidos en la infancia entran en conflicto directo con las realidades del mundo y del adulto. Las personas que crecen con buenos principios en el hogar pueden cambiar negativamente o hacerse daño debido a factores psicológicos, sociales y ambientales.
Los de carácter psicológicos como: traumas, heridas emocionales, traiciones, decepciones y abusos pueden resentir a una persona, el rencor y el dolor pueden a veces convertirse en hostilidad hacia el mundo y a sus congéneres.
Los de orden social: la codicia, envidia, ambición desmedida, el dinero fácil, poder, el estatus, la opulencia, el reconocimiento rápido pueden nublar el juicio y hacer que los principios parezcan una barrera para alcanzar el éxito.
Publicidad
Publicidad
Los factores ambientales: crisis económicas, situaciones extremas de necesidad, deudas, malas influencias directas, el contacto constante con personas que juzgan, el daño o falta de ética terminan por normalizar esas conductas.
Si anhelamos un país libre, de progreso y armonía debemos contar con una proba administración de justicia, desechar y desterrar a los jueces y abogados corruptos que se venden al mejor postor, mucho daño ha ocasionado al Ecuador, han impedido la inversión del exterior. Que no se repita el nefasto decir “hecha la ley, hecha la trampa”.
En conclusión, con el tema que me ocupa, los principios éticos arraigados en el hogar actúan como un cimiento, indispensables para la probidad en la vida adulta, ya que el equilibrio y la moral son fundamentales para resistir las tentaciones de la corrupción en cualquier entorno social, laboral o público.
La probidad no nace solo de la existencia de las leyes o controles externos, sino que se cultiva desde la raíz. Los valores inculcados en la familia, cuando están bien fundamentados, se vuelven determinantes para el desarrollo de las personas. (O)
José Castillo Celi, psicólogo y médico naturista, Guayaquil




















