Las relaciones comerciales entre los países van más allá del intercambio de bienes y servicios, son el reflejo de estrechos lazos político, económicos y sociales que en muchas ocasiones data de siglos; tal es el caso de Ecuador y Perú, que históricamente han guardado; incluso, a pesar de los conflictos bélicos que tuvieron. Algunos datos nos muestran que para el primer semestre de este año se ubicó en 1.270 millones de dólares, representando un 34 % más que el primer semestre de 2025, reflejado en 560 millones de dólares que corresponden a exportaciones de Ecuador a Perú, y que crecieron en un 40 %, ubicando a Perú como el quinto destino de las exportaciones ecuatorianas, mientras que por concepto de importaciones Ecuador le compró al vecino del sur 665 millones de dólares, con un crecimiento del 28 % y ubicando a Perú como el tercer país que más importa al Ecuador, por encima del vecino del norte, Colombia.
Si bien tradicionalmente ha sido desfavorable la balanza comercial para el Ecuador, no es menos importante el avance que exista en el comercio transfronterizo, así como también otros acuerdos que se lleven a cabo. Tal es el caso de la reciente visita del presidente Noboa a la mandataria de Perú, Keiko Fujimori, en la que se plasmaron acuerdos en torno a la venta de petróleo del Ecuador hacia Perú para suministrar 16,2 millones de barriles de crudo, así también se concretaron acuerdos en torno a la compra de insumos industriales, materias primas y otros productos agropecuarios que serán parte fundamental de los procesos productivos en nuestro país. Además, se busca dar impulso al comercio exterior entre ambos países y el desarrollo de infraestructura eléctrica para aumentar la capacidad de transmisión; de igual manera acuerdos en torno a la seguridad y lucha contra el crimen organizado son importantes en aras de reforzar la seguridad subregional y continental; también avances en relación a la pesca en virtud de combatir la pesca ilegal, particularmente en la zona fronteriza entre los países, estas y otras acciones van labrando una estrecha relación bilateral entre los países. Vemos, pues, que las virtudes de la integración y cooperación regional saltan a la vista como una forma efectiva de vencer la pobreza, combatir la delincuencia transnacional, generar encadenamientos productivos transfronterizos, garantizar suministros eléctricos ante la crisis y otras medidas que atañen a la lucha contra el cambio climático, garantizar la seguridad alimentaria y demás desafíos que solo como aliados estratégicos se vencerán y garantizar así el bienestar de la población no solo ubicada en las zonas de frontera, sino también estos países considerados hermanos.
Es así que Ecuador y Perú tienen ante sí una oportunidad que no deberían desaprovechar, y es convertir su cercanía geográfica en prosperidad económica y su historia compartida en una estrategia para encarar el futuro, tengamos presente que la integración regional no elimina por sí sola la pobreza ni garantizará la seguridad, pero creará mejores condiciones para generar empleo, atraer inversiones y fortalecer las capacidades productivas de ambas naciones. (O)
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Jorge Calderón Salazar, académico y analista económico, Guayaquil




















