El centenario de los nefastos hechos del 15 de noviembre de 1922, cuando hubo disparos contra manifestantes en una protesta obrera en Guayaquil, que rechazaba la crisis económica y exigía mejoras salariales, merece comentarse con las generaciones actuales, procurando detectar los nuevos desafíos en los ambientes laborales.

La clase laboral sobrevive con lo que percibe la cabeza del hogar por su trabajo; por ello una remuneración exigua o la pérdida del empleo constituye una tragedia familiar. Si ese malestar es un sentir generalizado, entonces están dadas las condiciones para la protesta social.

Cien años de la masacre obrera: ¿Qué sucedió el 15 de noviembre de 1922 en Guayaquil? Las calles se tiñeron con sangre trabajadora y el río Guayas fue testigo de la barbarie

Luego de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), tanto la recesión económica mundial como los malos manejos internos de los gobiernos ocasionaron que las familias pobres de los centros urbanos más poblados sintieran el peor impacto, pero durante la administración de José Luis Tamayo se trató de paliar la crisis con enfoque en salvaguardar los medios de producción, mientras la clase obrera lidiaba con una inflación de más del 60 %.

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Una huelga de trabajadores de la empresa de ferrocarriles en octubre de 1922 abrió el camino para que trabajadores de la empresa de luz y artesanos realizaran otra protesta, uniéndoseles tipógrafos, vendedores, betuneros y obreros, dejando a Guayaquil a oscuras y convulsa.

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Con la orden de que se recupere la tranquilidad para la urbe “cueste lo que cueste”, el 15 de noviembre, un piquete de policías pensando que serían atacados por una turba que se aproximaba, dispararon, hubo asaltos a locales comerciales en busca de armas para defenderse y los militares también abrieron fuego, sin llegar a determinarse el número de víctimas.

A lo largo de la historia, tras masivas protestas se han ido modificando las condiciones laborales. Sin embargo, la actualidad y el futuro plantean nuevos desafíos que merecen analizarse en el ámbito laboral, como la falta de empleo para jóvenes y para mayores de 35 años, el desplazamiento de tareas o la obsolescencia de los saberes por el desarrollo de la tecnología. (O)