En septiembre Petroecuador, con un presupuesto de $ 80 millones, contrató los servicios de CNPC para reacondicionar cuatro pozos del campo Amistad con el objetivo de duplicar la producción de gas a 40 millones de pies cúbicos diarios (MMcf/D), para alimentar la central Termogás Machala e incrementar la generación eléctrica. Además, explorar las formaciones Puna y Progreso.
El sábado 11, Petroecuador reportó que la operación había sido un éxito al haber incorporado 9 MMcf/D a la producción, que sube a 26 MMcf/D, y haber determinado que la formación Progreso es un segundo campo con hidrocarburos. Pero aún falta para alcanzar la meta. Petroecuador seguirá los trabajos, esperando llegar a los 90 MMcf/D en 2027. Es un primer paso, pero el proceso debe ser más ambicioso. Debería construir un puerto para importar gas natural (complemento a la producción nacional) y distribuirlo a las centrales termoeléctricas reemplazando al diésel; habría que habilitar las tres plantas de Termogás Machala y añadir otras.
Amistad, campo de gas natural (no el que se vende en bombonas), lo descubrió el Consorcio Ada en 1970, y desde entonces no hubo un programa exploratorio para descubrir otros campos en el golfo.
En 1972 la dictadura militar anuló el contrato de Ada aduciendo corrupción en la contratación. Pero no hubo un proceso formal, e internacionalmente se lo consideró una confiscación. Por otra parte, el Estado creó un monopolio estatal eléctrico, Inecel, y por lo tanto una empresa privada no podría destinar el gas que descubriese a la generación eléctrica. Hubo varios intentos frustrados de desarrollar Amistad hasta que en 1996, bajo Sixto, la empresa EDC se hizo cargo. Trajo una plataforma, perforó, desarrolló el campo y construyó un gasoducto a tierra firme, donde construyó la planta eléctrica que hoy se llama Termogás Machala.
EDC estimó que la energía eléctrica que podría venderle al Estado requeriría 100 MMcf/D, para lo que le bastaba Amistad, por lo que tendió el gasoducto para transportar 100 MMcf/D y no exploró el bloque 6 en búsqueda de más yacimientos. En el transcurso de la operación siempre tuvo problemas de que le paguen por la energía eléctrica que vendía al monopolio estatal; finalmente, en 2011 Rafael Correa terminó unilateralmente el contrato. La producción se vino a pique.
Entretanto en Perú, costa afuera de Tumbes, en su bloque que colinda con el bloque 6 de Ecuador, Condor Energy Ltd. encontró un potencial de 3.000 millones de barriles de petróleo en cinco prospectos.
Debe haber mucho interés de petroleras internacionales por la concesión del bloque 6. Pero al haberlo conservado Petroecuador para recuperar la producción de Amistad, ese bloque no saldrá a un concurso internacional: se optó por el beneficio inmediato (más gas para generar electricidad ya) y no por el mediano plazo.
Hay otros cinco bloques en el golfo y hay que aprovechar las noticias del hallazgo en Tumbes para sacarlos cuanto antes a licitación. Pero hacerlo bien, no como la fracasada licitación de 2023. Ya son 53 años desde que una decisión apresurada del gobierno militar frustró el pleno desarrollo hidrocarburífero del golfo. (O)









