El 16 de abril se cumplió una década de dolor y frustración en el recuerdo del terrorífico terremoto que devastó algunas zonas de Manabí y Esmeraldas, se remembró el sufrimiento de cientos de personas que perecieron en ese trágico suceso, pero también fue de contenida protesta y frustración porque luego de diez pesarosos años no se logró reivindicar a las atormentadas provincias a pesar de los grandes recursos destinados a esa finalidad, en buena proporción con contribuciones del pueblo ecuatoriano. Después de los aciagos momentos, se pidió a algunos manabitas formular ideas para superar la catástrofe; luego de constatar los graves impactos a su sacrificada agricultura, esencia de la vida manaba, abogamos por impulsar una recuperación activa como la siembra de aguacate o palta exportable que hubiese prodigado trabajo y bienestar a miles de damnificados, que hoy disfrutarían del rédito de un producto tropical que ha conquistado las preferencias alimentarias de exigentes consumidores dispuestos a compensarlo con buenos precios y segura demanda.
Escogimos el aguacate para Manabí por ser un bien de conocido manejo por los agricultores que en sus fincas, por pequeñas que fueren, acostumbran poseer un frondoso árbol de palta, además por sus inmejorables características nutritivas y funcionales reconocidas por acreditados centros de investigación como la Escuela de Salud Pública T. H. Chan de Harvard, donde, luego de 30 años de estudios, encontraron que degustar un aguacate a la semana determina un 16 % menos de riesgo de contraer una enfermedad cardiovascular y un 21 % menos de sufrir una enfermedad coronaria, en comparación con quienes no degustan la prodigiosa fruta, siendo su efecto más evidente cuando media ración diaria sustituye a la mitad de margarina, manteca, leche entera, carne procesada e incluso huevos.
Algo que seduce a los compradores es el alto contenido de fibra y grasas saludables que contiene el fruto maduro de aguacate que lo vuelve recomendable dentro de un régimen alimentario con bajos niveles de esas dos sustancias determinantes del funcionamiento correcto del organismo, especialmente de la función digestiva, a lo que se agrega su acción antiinflamatoria y antioxidante con gran ayuda para combatir los radicales libres y reducir el estrés oxidativo, dado por su riqueza en vitaminas E y C y carotenoides. Hoy registra un comercio global de más de 17.000 millones de dólares en el 2024, con una tendencia alcista estimada en 29.000 millones para el 2033. Sin embargo, la provincia, contando con recursos suficientes, dejó pasar una gran oportunidad de convertirse en un gran polo de desarrollo agroindustrial, solo con la producción de variedades exportables de la enigmática fruta.
La corrupción encegueció a los políticos, se dilapidó lo recaudado en obras fantasmas, dejando intactos o inconclusos los maravillosos proyectos de riego y el fortalecimiento institucional como la estación experimental agrícola de Iniap en Portoviejo y la ausencia de planes de riego a nivel de finca que hubiesen catapultado al país a la conquista de mercados mundiales ansiosos de bienes comestibles manabitas. (O)









