La Refinería Estatal de Esmeraldas (REE), ubicada en el sector noroccidental de la provincia del mismo nombre, fue construida entre los años 1975 y 1977, en plena dictadura militar, por el consorcio japonés Sumitomo-Chiyoda, con el aval y diseño de la empresa americana United Oil Products, con el fin de procesar 55.000 barriles de petróleo por día (bpd) y obtener productos blancos o terminados, como gasolinas, diésel, kerosene, GLP, jet fuel, fuel oil # 4 y # 6, asfaltos 80/100 y RC-2; además de butano, propano, azufre sólido, etcétera. El proyecto original fue procesar 110.000 bpd y las ampliaciones futuras se las harían de acuerdo con un proceso planificado.
Recordemos a los amigos lectores que el petróleo no se extrae en estado limpio, ya que está acompañado de gas, metales pesados, azufre, sal y otros elementos impuros. Al ingresar el crudo a una refinería, ingresa en primer lugar a un tanque desalador con el fin de quitarle la sal; luego pasa a un horno donde se calienta a temperaturas que alcanzan los 350 grados centígrados y finalmente se deposita en la torre de destilación atmosférica, convertido en forma de vapor y líquidos.
En 1987, la empresa japonesa Chiyoda efectuó la primera ampliación e instalaron unidades adicionales de destilación atmosférica, destilación al vacío y visco reductoras, equipo necesario para su funcionamiento. Se lograron procesar 90.000 bpd.
En 1997, la empresa española Técnicas Reunidas concluyó la segunda ampliación de la REE. Dichos trabajos fueron realizados para compensar la capacidad de producción de los derivados o productos blancos, debido a la disminución de la calidad de crudo utilizado en dicha planta. También para suprimir la cantidad de tetraetilo de plomo en las gasolinas y mejorar la calidad del diésel. Y alcanzaron a procesar 110.000 bpd, capacidad máxima de la planta refinadora.
Vale aclarar que en más de tres décadas de trabajo, la REE no tuvo una programación seria para detener su producción (paros técnicos), situación que hubiese permitido mayor conservación de las diferentes unidades de proceso; esto sumado a la falta de inversión estatal y al desgaste propio de las maquinarias incidió en la baja producción y esta llegó a alcanzar los 90.000 bpd, ocasionando tremendo perjuicio para las arcas fiscales y por ende a los ecuatorianos.
En noviembre de 2007 –en el presente Gobierno– mediante Decreto Ejecutivo 766 se declaró en emergencia a la estatal Petroecuador. Al año siguiente, se inició el proyecto de rehabilitación de la REE, que estuvo a cargo de la empresa South Korea Engineering and Construction, cuya primera etapa finalizó en julio de 2010. Luego se procedió a los trabajos de campo para recuperar las unidades deficientes y posteriormente a reemplazar piezas importantes de la planta.
Según autoridades de Petroecuador, en esta rehabilitación se han invertido 1.200 millones de dólares; se ha recuperado el 100% de producción, es decir, 110.000 bpd; se han ahorrado 305 millones de dólares anuales por concepto de disminución en importación de derivados; participaron 7.000 obreros de los cuales 6.000 fueron esmeraldeños, etcétera.
Pero, ciertos entendidos en materia petrolera cuestionan la calidad del trabajo realizado y el costo de la misma. Eso será tarea para la Contraloría General del Estado. Particularmente, he sido testigo presencial del avance de las obras en la REE. En anteriores artículos he expresado mi opinión al respecto. Solo espero que esta obra perdure y que sea beneficiosa para el país. (O)











