El presidente de Ecuador, Guillermo Lasso, enfrenta este sábado un debate en la Asamblea para votar su destitución por la “conmoción interna” que dejan trece días de protestas indígenas.

La sesión del pleno se reunirá a partir de las 18:00 ante el llamado del correísmo representado por la bancada de Unión por la Esperanza (UNES), que ve en el mandatario la causa de la “grave crisis política y conmoción interna” que vive el país.

Los 47 miembros de UNES solicitaron el viernes la salida del poder del presidente Lasso, que asumió el cargo en mayo de 2021.

Aislado por covid-19, Lasso arremetió contra la cabeza de las manifestaciones, Leonidas Iza, presidente de la Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie).

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La intención real del señor Iza es el derrocamiento del gobierno (...) no tiene control de las manifestaciones ni de la criminalidad que sus acciones irresponsables han generado”, declaró Lasso.

Ríos de indignados con ponchos rojos, palos y escudos artesanales exigen reducir el precio de los combustibles entre otras medidas para aliviar la pobreza de sus pueblos. Atrás van dejando barricadas con troncos y neumáticos quemados en una ciudad semiparalizada y exhausta.

Estallido violento

Tras dos jornadas violentas el jueves y viernes, Quito despierta tranquila y a la expectativa del debate de destitución.

La destitución requiere 92 de los 137 votos posibles en el Congreso, en el cual la oposición es mayoría, pero está dispersa. El Partido Social Cristiano (PSC), la Izquierda Democrática (ID), el Pachakutik (PK), la Bancada Acuerdo Nacional (BAN) y algunos independientes adelantaron que no darán sus votos.

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Lasso deberá ser convocado a la sesión de la tarde para defenderse y en su presencia se abrirá un debate cuya duración será determinada por el presidente del Legislativo.

Una vez concluida la discusión, los diputados tienen un máximo de 72 horas para resolver sobre el pedido de destitución.

De ser aprobado, asume el vicepresidente Alfredo Borrero y se llama a elecciones presidenciales y legislativas para el resto del periodo.

Las últimas dos noches Quito ha sido escenario de cruentos enfrentamientos entre la fuerza pública y los manifestantes con bombas molotov, cohetes pirotécnicos, gas lacrimógeno y granadas aturdidoras.

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La rebelión indígena deja seis civiles muertos y un centenar de heridos en trece días, según la Alianza de Organizaciones por los Derechos Humanos.

Las autoridades registraron más de 180 lesionados entre militares y policías y prometieron reprimir más enérgicamente las manifestaciones.

Contraprotestas

Desgastada por la crisis, con comercios cerrados y desabastecimiento de algunos productos, Quito también es escenario de contraprotestas.

Cientos de ecuatorianos se movilizan en paralelo con consignas opuestas: “¡Fuera Iza, fuera!”. Caravanas de vehículos de alta gama recorren zonas acomodadas retumbando sus bocinas y ondeando banderas blancas.

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El gobierno asegura que reducir los precios del combustible como claman los indígenas le costaría al Estado más de 1.000 millones de dólares al año en subsidios.

La industria petrolera, el principal rubro de exportación ecuatoriano, está produciendo al 54% de su capacidad, por la toma de pozos (918 cerrados) y los cortes de ruta en medio de las protestas. (I)