Las luces de prevención y alerta: ámbar, amarilla y roja, de un moderno tablero de cuarta generación se prendieron al mismo tiempo, como aquellas de un árbol de Navidad, durante un vuelo de tácticas militares que se realizó en uno de los helicópteros Dhruv que se dirigió a Manabí con catorce pasajeros de una organización internacional. Llegaron al destino, pero él se rehusó a volver a volar en una de estas siete naves por miedo.

Esa fue la última experiencia que vivió el sargento primero, hoy en servicio pasivo, de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE) Steve Sampedro, mecánico de helicópteros, quien decidió contar esta anécdota y los desperfectos de estas naves que son parte de un relato que lo advirtió el general y excomandante de esa Fuerza, Jorge Gabela Bueno, asesinado en el 2010.

Sampedro dejó la institución en el 2018 y fue quien en julio del 2009 recomendó suspender las operaciones de vuelo de una flota nueva de siete helicópteros Dhruv que adquirió el Estado ecuatoriano por $ 45 millones en el 2008 a la empresa hindú Hindustan Aeronautics Limited (HAL).

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El helicóptero Dhruv 604 de la FAE cae a tierra durante una ceremonia militar en el aeropuerto de Quito en el 2009. Los tripulantes Luis Armas e Iván Abril resultaron heridos.

Tres meses antes de que el primer Dhruv 604 se estrellara en una ceremonia, en la antigua Base Aérea en Quito, Sampedro informó de las novedades detectadas a sus superiores.

La nave tenía 50 horas de vuelo y en julio del 2009, al momento de realizar el chequeo de los amortiguadores ARIS, detectó un faltante de cuatro pernos con sus tuercas de ajuste y también tuercas rotas. Con la ausencia y rotura de esos elementos a «futuro pueden atentar contra la seguridad del vuelo con graves consecuencias para la tripulación y material», advirtió.

En su informe sugirió suspender las operaciones de pilotaje para hacer un chequeo de los ARIS en toda la flotilla. Tres meses después se accidentó el primer Dhruv 604 y no dejó heridos ni muertos.

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«No sé si revisaron o hicieron algo. Qué hicieron, qué dijeron los asesores de la empresa HAL, no sé. Recomendé que paren la flota de helicópteros para que sean revisados. Nunca dije que no compren, porque esa no era mi responsabilidad, solo informé las novedades», contó.

Por sus alertas, Thomás Endara, comandante del Ala de Combate 22, en ese entonces, le pidió que en 24 horas explique las razones o motivos que le llevaron a concluir el problema detectado y por qué recomendó suspender las operaciones.

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Sampedro se ratificó en sus afirmaciones.

Los desperfectos en estos helicópteros llamaban la atención continuamente, pues aunque eran nuevos, parecía que solo les habían dado un «brochazo».

«Para mí, esos helicópteros no valían y advertí algunas veces. No valían, porque comparándolos con helicópteros de otras marcas antiguas, tenían deficiencias, reportajes (novedades), mala calidad de los materiales, empaques sueltos. Los motores eran buenos, porque eran franceses. La biónica era de cuarta generación, era buena. Pero lo estructural, lo medular, era de la India...».

QUITO (21-07-2023).- Estado de los helicópteros Dhruv en el 2009, según la exposición y fotografías de Steve Sampedro, exmecánico de la FAE. Steve Sampedro / EL UNIVERSO Foto: El Universo

Entre esas novedades se detectaban «vibraciones» que, según Sampedro, desconectaban los instrumentos eléctricos; también había fallas en los ejes de potencia, que estaban compuestos de cuatro cajas principales y que podían alcanzar las 30.000 revoluciones de potencia por minuto. «Pero este eje tenía unos empaques y se consumían continuamente. Esos empaques que son de material de caucho, que deben tener una especificidad técnica para evitar que salga el aceite, no los tenía», contó.

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Para reparar esos ejes, los asesores hindúes «tenían a la mano un rollo de caucho que ellos cortaban a la medida y ponían el empaque con pegamento».

«Esto era antitécnico porque el diámetro no iba a ser preciso. Teníamos demasiadas fugas y solíamos volar así. Los helicópteros venían bañados en aceite de la caja de transmisión del eje de potencia. Para evitar inconvenientes, lo que hacíamos era llevar canecas de aceite para un vuelo. Llegábamos al punto y volvíamos a rellenar», relata el exaeronáutico.

Esos fueron algunos de los problemas técnicos que reportó y siente que ninguno de los oficiales al mando de la FAE atendió sus observaciones.

Para evitar accidentes, Sampedro incluso hizo un taller el 30 de julio del 2009 en uno de los salones del Ala de Combate 22, en Guayas, en donde cumplía sus funciones.

Pidió a sus superiores que le permitan exponer para sus compañeros pilotos y demás personal aerotécnico sobre la seguridad aérea y terrestre, así como proyectar las novedades encontradas en las inspecciones del equipo Dhruv, que podrían atentar contra la seguridad de la tripulación y del aparato.

QUITO (21-07-2023).- Estado de los helicópteros Dhruv en el 2009, según la exposición y fotografías de Steve Sampedro, exmecánico de la FAE. Steve Sampedro / EL UNIVERSO Foto: El Universo
QUITO (21-07-2023).- Estado de los helicópteros Dhruv en el 2009, según la exposición y fotografías de Steve Sampedro, exmecánico de la FAE. Steve Sampedro / EL UNIVERSO Foto: El Universo

Estas alertas significaron para él varios años de rechazo por parte de los oficiales, que se iniciaron cuando emitió su primera alerta el 7 de julio del 2009 y que se había filtrado al exlegislador y hoy titular del Centro de Inteligencia Estratégica (CIES), Fausto Cobo, quien divulgó ese documento durante el trámite del juicio político al exministro de Defensa Javier Ponce.

Fue interpelado por ese hecho dentro de la Fuerza. Recuerda que lo llevaron a una habitación para que explique cómo ese documento se había filtrado. Él dijo que no lo sabía y su prueba de descargo fue que el informe que mostraba Cobo estaba en una hoja de formato A4 y la que él había hecho originalmente era A5.

Un comandante había querido obligarle a salir ante la prensa a desmentir esa evaluación al Dhruv. No lo hizo y resolvió pedir ‘el pase’ (cambio de cuartel) a Quito.

Cuando informaba de estos daños, desgastes acelerados del material, Sampedro dice que le calificaban de «exagerado» y que debía acudir al personal técnico de la HAL para hacer los arreglos. Esos asesores le respondían: «No problem», en inglés, porque no hablaban el español.

Entre el 2009 y 2015 se estrellaron cuatro de los siete helicópteros Dhruv que adquirió el Ministerio de Defensa para la FAE y los otros tres fueron paralizados de forma indefinida, luego del último accidente ocurrido en enero del 2015.

En ese tiempo, Sampedro siguió en la FAE hasta que, en el 2010, sintió la presión de los altos mandos.

Durante la revuelta policial del 30 de septiembre (30S), varios militares fueron vinculados a los procesos judiciales por protestar en la Base Aérea.

Él fue incluido en una lista que había hecho un oficial que estaba al mando y con el que tuvo problemas por sus reportes sobre los Dhruv. Lo acusaba de «activista» pese a que no había arengado a protestar, asegura.

Una junta militar de investigación lo liberó de responsabilidades, pero en la justicia civil pasó varios años esperando ser declarado inocente, pues se preveía condenarlo de diez a doce años de prisión.

A poco de conocer el dictamen de un juez, una abogada de la Defensoría Pública le recomendó contar su historia con los Dhruv en una declaración juramentada. Con ello, dijo, fue retirado de esa lista de procesados, porque podría ser interpretado como una persecución.

Sampedro estuvo 20 años en la FAE, en donde hizo su carrera de mecánico de helicópteros, de sistemas hidráulicos y técnico de mantenimiento, y reconoce que es criticado por hablar después de varios años sobre lo que sucedió con esas aeronaves hindúes.

A su criterio, él habló y lo hizo a los altos mandos.

En la actualidad, dice que lo animó a narrar estos hechos tras conocer el fallo del juez de la Corte Nacional de Justicia (CNJ) Luis Rivera, quien en junio de 2023 sobreseyó a 18 procesados por presunto delito de peculado por la compra de estos helicópteros.

«Eso me indignó: que el juez cierre el caso y diga que no pasó nada. Ese fue el detonante. Dice que aquí no pasó nada y, al contrario, el Ecuador ganó con el cobro de los seguros. Pero ¿y las muertes de mis amigos? Un compañero quedó discapacitado, en silla de ruedas, y tres muertos. Yo sé que me estoy poniendo la soga al cuello, mi familia no está de acuerdo con mi decisión de contar esto, pero todo lo que digo está en documentos», aseveró. (I)