Para el abogado y politólogo boliviano Carlos Sánchez Berzain, director del Interamerican Institute for Democracy, con sede en Washington, EE. UU., el gobierno del presidente ecuatoriano, Lenín Moreno, es un ejemplo de transición a la democracia y dice a este Diario que puede ser tomado como referencia para el resto de la región.

¿Cuál cree que es el legado que el presidente Lenín Moreno le deja al Ecuador?

Una palabra, democracia. Lenín Moreno recibió al Ecuador con una dictadura integrada al sistema de delincuencia organizada que se llama Socialismo del Siglo XXI, castrochavismo, y después de cuatro años le ha devuelto al Ecuador Estado de derecho, respeto a los derechos humanos, libertad de prensa, libertad general, separación e independencia de poderes, libre organización política, lucha contra el narcotráfico y ha hecho unas elecciones libres y limpias. Entonces eso se resume en una palabra que se llama democracia. Este ha sido un gobierno ejemplar, de transición de una dictadura a la democracia y eso es un testimonio a seguir tanto para el Ecuador como para las Américas. Es un tema que está siendo estudiado por Venezuela, Cuba, por Bolivia, por Nicaragua, que necesitan salir de un sistema parecido o igual o del mismo sistema en el que estaba Ecuador con Rafael Correa.

Específicamente en derechos humanos, ¿qué cree que hizo?

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El tema de los derechos humanos se puede ver con hechos. Cuando Moreno llega al Gobierno había presos políticos y le doy algunos nombres, ejemplo Galo Lara, su esposa, una serie de personas que a través de la manipulación del Poder Judicial habían sido objeto de encarcelamiento violando sus derechos humanos por razones de interés del régimen de Correa para sembrar miedo o para anular liderazgos. El Ecuador tenía exiliados políticos, estaba exiliado el periodista Emilio Palacio y decenas más de ecuatorianos que habían tenido que salir por la fuerza del Ecuador para no ser apresados por la judicialización de la persecución política. En el Ecuador había perseguidos políticos con la famosa ley mordaza, había más de 300 periodistas y ciudadanos procesados, donde había reporteros, dueños de medios de comunicación o caricaturistas como Bonil. Correa intervenía medios de comunicación, manipulaba la justicia, liquidó el debido proceso legal, confiscaba bienes, perseguía gente y desfachatado. Hoy Ecuador tiene respeto a los derechos humanos, la diferencia es trascendental, solo hay que mirar los hechos y eso es una gestión de una persona con la que fui muy agrio en mi crítica. Lenín Moreno cuando llegó recibió de mi parte una columna en la que yo señalaba que él era el candidato de Correa y que se esperaba continuismo, pero hizo lo contrario y es un ejemplo de transición a la democracia. Los derechos humanos han sido restaurados a un nivel en el cual, si le violan sus derechos, usted puede reclamar porque además lo que existía con Correa era un Estado de indefensión, no había dónde quejarse.

Y si hablamos, por ejemplo, de las protestas de octubre, hay una denuncia penal contra el presidente Moreno, ¿ese episodio dónde entraría?

El tema de octubre es un golpe de Estado y cuando hay un golpe de Estado, la obligación del presidente y de los funcionarios a cargo del Gobierno es aplicar la ley. Si usted ataca un cuerpo policial, si usted ataca un edificio como la Contraloría o juzgados como fueron atacados, no espere que la gente encargada de proteger sus bienes o proteger la ley contra el fuego, contra las armas, contra la agresión física le devuelva, sino la aplicación de la ley. La ley por naturaleza, tiene una parte que es la coacción para el cumplimiento de la ley. Ni la democracia ni la ley son inermes cuando se ejecuta violencia contra la democracia, contra la ley, la democracia y la ley tienen los mecanismos para neutralizar y para reponer la vigencia del Estado de derecho. Es absolutamente absurdo que acusen a Moreno y a su gobierno de defender la vigencia de la ley, de defender la democracia contra la agresión que ha sufrido su gobierno. ¿Cómo pueden acusar de violación de derechos humanos a un gobierno que sale a proteger el orden público? Pero si la ciudadanía es atacada, las ciudades bloqueadas, los edificios son incendiados, la propiedad pública y privada es agredida, los ciudadanos son violentados en sus derechos de libre tránsito, de libertad, de trabajo, de abastecimiento y el Gobierno toma acciones, eso no es violación a los derechos humanos. No caigamos en el discurso de los criminales que quieren disfrazar sus crímenes acusando o achacando sus crímenes a las víctimas, que es la práctica del castrismo, del castrochavismo. Y sobre eso hay innumerables ejemplos. Está el ejemplo de Leopoldo López. Leopoldo sale en manifestación, el gobierno de Nicolás Maduro mata gente y lo acusa y lo juzga y lo condena a trece años de cárcel o también la barbaridad que están haciendo ahora con el encarcelamiento de Jeanine Áñez en Bolivia.

¿En cooperación regional qué legado dejaría el presidente Moreno?

Transición a la democracia. Un Gobierno ejemplar de transición a la democracia porque recibió un país en dictadura… ha demostrado que es posible sacar a un país de la dictadura sin violencia, sin confrontación y además soportando un golpe de Estado, porque lo de octubre de 2019 ha sido un golpe de Estado puro y duro, ha sido incluso reivindicado como tal por el correísmo y por el castrochavismo regional, porque el golpe de Estado en el Ecuador fue anunciado por el Foro de Sao Paulo y después fue celebrado por Nicolás Maduro y por Diosdado Cabello en alusión a la “brisita bolivariana”.

¿Cuál sería la lectura que deja el triunfo de Guillermo Lasso?

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El pueblo ecuatoriano ha elegido entre el retorno a la dictadura que representaba Andrés Arauz, el caballo de Troya del correísmo, del castrochavismo, le llamo caballo de Troya porque presenta una cosa que tiene imagen, pero dentro de él viene la impunidad, viene la dictadura, viene la reposición de la destrucción de la libertad, del Estado de derecho y de la democracia. Hay dos caballos de Troya que han funcionado en las Américas, el de Argentina con Alberto Fernández para encubrir a Cristina Fernández de Kirchner… y el de Bolivia con Luis Arce para encubrir a Evo Morales, que hasta ahora les ha funcionado bastante bien. Han fracasado con el caballo de Troya en Ecuador. Lo que ha hecho el pueblo ecuatoriano, con gran inteligencia, es elegir democracia y votar en contra del retorno del sistema dictatorial del correísmo, que es castrochavismo. La señal de ese resultado es que el Ecuador va en el camino a la democracia.

¿Qué principales retos y desafíos considera que tendrá el presidente Lasso?

Ahora viene un nuevo Gobierno y el nuevo Gobierno tiene dos grandes responsabilidades. La primera es continuar con el fortalecimiento a la democracia. La democracia es como una planta, es una, es un órgano viviente. Si usted no lo alimenta, no lo riega, se va a secar. Y el abono, el alimento de la democracia se llama buen gobierno, que es la segunda tarea importante del nuevo presidente del Ecuador, que no le pase lo de Mauricio Macri. Macri derrotó en Argentina al castrochavismo kirchnerista, pero hizo un gobierno tan malo que después perdió de nuevo y el castrochavismo ha vuelto a la Argentina. Macri llevó a la Argentina a votar entre el mal gobierno y el crimen organizado y lamentablemente ganó el crimen organizado. Hay una conspiración latente contra Lasso, tiene que saber que está llegando a un gobierno en democracia, pero con una conspiración sostenida de parte del castrochavismo, tanto transnacional como interna en el Ecuador. La conspiración interna va a venir de parte de los congresistas del correísmo y de las fuentes de poder que todavía tiene, que abarcan algunos sectores de movilización social e inclusive algún control de cierta prensa. La conspiración transnacional va a venir de parte del sistema de Cuba, Venezuela, Bolivia, Argentina, México, que van a tratar de desestabilizar al Gobierno. Eso es muy importante y Lasso no puede equivocarse en la identificación del enemigo. Uno de los éxitos de Moreno ha sido saber que siempre quien lo atacaba era Cuba y Venezuela, nunca se equivocaba en eso. Lasso tiene que saber que su gobierno tiene solidez democrática, pero es un gobierno bajo amenaza de conspiración. La mejor manera de superar eso es con un buen gobierno. Un buen gobierno en un país como Ecuador en este momento se llama consensos de políticas de Estado. Lasso es muy débil en la Asamblea y necesita consensuar políticas de Estado para llevar adelante un gobierno que haga lo que el Ecuador está esperando, lo que necesita. Su primer gran anuncio en materia de salud es muy bueno, pero además de eso tiene que responder cuestiones sobre desarrollo, empleo, educación, salud y eso tiene que ser el consensuado con fuerzas políticas democráticas que tienen representación en la Asamblea.

Se avecina un año electoral para la región, ¿cree que el resultado electoral de Ecuador influirá en otros países?

Está influyendo grandemente. Tanto está influyendo que el próximo desafío es Perú, que quisiera repetir la experiencia ecuatoriana, porque el pueblo va a una segunda vuelta a votar exactamente en el mismo eje de confrontación que ha votado el Ecuador. El eje de confrontación no es derecha e izquierda, el eje de confrontación no era Lasso o Arauz, el eje de confrontación es dictadura de crimen organizado, castrochavismo cubano-venezolano versus democracia. Perú el 6 de junio tiene que votar entre el candidato Pedro Castillo, que representa el sistema transnacional castrochavista, y la democracia peruana representada en este momento por Keiko Fujimori. Será una elección difícil como la de Ecuador. En Ecuador fue Lasso, pero pudo haber sido Yaku Pérez, pudo haber sido Xavier Hervas, el voto realmente es un voto por preservar la democracia, por preservar la forma de vida con libertad y ese va a ser el mismo sentido del voto en Perú. (I)