Casi el 70 % de los arrecifes de coral en aguas ecuatorianas se ha perdido, según Andrea Castillo Higgins, ingeniera ambiental y cofundadora de la Fundación Conservación Marina Ecuador (Conmar).

Es por eso que su organización, en colaboración con la iniciativa suiza rrreefs y la empresa cafetera Melitta, iniciarán un proyecto de restauración de corales en las aguas del Parque Nacional Machalilla, cerca del islote El Sucre.

Publicidad

La iniciativa consiste en instalar una serie de estructuras de arcilla elaboradas por rrreefs con impresoras 3D. Cubrirá un total de 20 metros cuadrados y será instalada el próximo lunes 13 de mayo.

La parcela de coral de Salango, en el Parque Nacional Machalilla, está afectada por los anclajes de los barcos

Además, rrreefs ha instalado arrecifes artificiales en las Islas Vírgenes Británicas, San Andrés en Colombia y la bahía de Pujada en Filipinas.

“Nuestros fondos marinos ahora casi todos son arena, lo cual no permite el establecimiento de nuevos corales”, indica Castillo. Las plataformas de arcilla tienen un sustrato artificial que propicia el asentamiento de los mismos.

Que las plataformas estén hechas de arcilla, añade la experta, lo hace “mucho más amigable para el medioambiente” que otras opciones como el hierro. “A los corales les gusta este tipo de material”.

Publicidad

Ejemplo de las estructuras de arcilla instaladas por rrreef en la bahía de Pujadas, en Filipinas. Foto: Cortesía: rrreef

Una vez instaladas las plataformas de arcilla, las esporas de coral se pegan a las estructuras y crecen. Esto, según Castillo, tomaría dos años.

Sin embargo, también es posible asistir la restauración, pegando fragmentos de coral a la arcilla con cemento o con resina epóxica. No obstante, señala la ingeniera ambientallo ideal sería que los corales crezcan de forma natural.

Los corales están en peligro crítico

La situación de los corales en Ecuador no es aislada: científicos estiman que van a terminar de extinguirse a nivel global para finales de siglo.

Estos cubren unos 384.000 kilómetros cuadrados de suelo marino alrededor del mundo, relativamente poco en relación con la extensión total de los océanos.

Guacharacas, ocelotes, cusumbos y monos capuchinos, que fueron rescatados, regresaron a su hábitat natural en Manabí

Sin embargo, cumplen tareas indispensables, como mitigación de inundaciones, protección de ecosistemas frágiles como manglares y contra oleajes, además de ser focos importantes de biodiversidad marina: en la gran barrera de coral en Australia, por ejemplo, hay más de 400 especies de coral, 1.500 variedades de peces, 4.000 de moluscos y 6 tipos de tortugas marinas.

Además proveen de sustento económico a comunidades costeras alrededor del mundo: los coloridos arrecifes son grandes atractivos turísticos, generando millones de dólares para esta industria cada año.

Dos de las mayores amenazas que enfrentan los corales son las altas temperaturas marinas, intensificadas en parte por el cambio climático, y la acidificación de los océanos por la contaminación.

El fuerte evento de El Niño de 1982 a 1983 aniquiló el 90 % de los corales aguas poco profundas en las islas Galápagos, por ejemplo. Es por eso que en el archipiélago también se llevan a cabo proyectos de regeneración de corales.

En Machalilla se concentra la mayor parte de corales del país

Un ejemplo de una especie que posiblemente es muy sensible a las altas temperaturas en el agua es Rhizopsammia wellingtoni, el coral solitario de Wellington, que solía ser una especie endémica muy abundante en las islas Galápagos, particularmente en aguas de 2 a 43 metros de profundidad en sitios en Isabela y Floreana. Sin embargo, a partir del fenómeno de El Niño de los años 80, su población fue diezmada: no ha sido vista desde el 2000, a pesar de que se han realizado búsquedas para determinar si su población sobrevive.

Según la escala de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, Rhizopsammia wellingtoni consta como en peligro crítico y posiblemente extinto.

El proyecto en Machalilla involucra a la comunidad

La fundación de Castillo, a su vez, lleva construyendo viveros de corales desde 2021. Para sus actividades usuales necesitan permisos de investigación, pero las plataformas de arcilla se quedarán en el agua y serán parte del ecosistema, por lo cual solicitaron un certificado ambiental al Ministerio del Ambiente, Agua y Transición Ecológica.

Como la estructura se va a quedar ahí, era necesario acompañar el proyecto de un trabajo con la comunidad de Machalilla. “No nos sirve de nada a nosotros poner esto en el agua y que dañen las estructuras con redes o anclas (...). Tenemos un grupo de pescadores que va a trabajar con nosotros, la idea es que vayan dejando de lado la pesca y se dediquen a la conservación, obviamente reciben un incentivo económico”, indica.

Científicos buscan a la esquiva ballena de Bryde en las costas de Puerto López de Ecuador

Hasta ahora han involucrado a 15 personas de 6 o 7 familias, que reciben capacitaciones, aunque Castillo estima que sería ideal contar con 20 o 25 personas de la comunidad.

Tras la instalación, un equipo de científicos monitoreará la evolución y los resultados del proyecto a través de tres años. Según Ulrike Pfreundt, cofundador de rrreefs, será la primera vez que su sistema de arrecife artificial será instalado en el océano Pacífico. (I)