Científicos de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) realizaron pruebas con cuatro plaguicidas comúnmente utilizados en el proceso de cultivo de maíz en Ecuador: atrazina, pendimetalina, clorpirifos y cipermetrina, además de un fertilizante, exponiéndolos de forma individual y mezclados entre sí a células provenientes del ovario del hámster chino.
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Aplicaron dosis dentro de los límites legales ecuatorianos y los recomendados por la Organización Mundial de la Salud, y encontraron daño al material genético. “Las células activaron sus sistemas de alarma y reparación internos para intentar arreglar el daño genético que los plaguicidas estaban causando”, expresa un comunicado de la UTPL sobre el estudio de autoría de Ana Paulina Arévalo Jaramillo, Jackeline Elizabeth Guamán Hurtado, Gabriela Cevallos Solórzano y Natalia Bailón Moscoso.
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El estudio, según la UTPL, aborda una laguna de conocimiento: la mayoría de investigaciones que abordan la toxicidad de plaguicidas se concentran en estudiar los efectos de los químicos de forma individual y no de sus combinaciones con otras sustancias. En el sector agrícola es común mezclar herbicidas e insecticidas con fertilizantes.
“Otro hallazgo importante es que la formulación que contiene pendimetalina hizo que las células presenten un patrón de migración diferente. Este comportamiento es preocupante porque es una característica que se observa en las células cancerosas, lo que sugiere un posible riesgo de transformación y que se vuelvan malignas“, dice parte del comunicado.
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Sin embargo, los autores resaltan la necesidad de realizar investigaciones futuras con células humanas. (I)