La obesidad se ha triplicado en todo el mundo desde 1975 y afecta a más de 800 millones de personas, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta enfermedad crónica se asoció además, señala esta institución, con 3,7 millones de defunciones en 2024.

Ante ello, María Vanegas, jefa del servicio de Endocrinología del hospital de especialidades Alfredo Paulson, destaca la importancia de prevenir y tratar esta patología, ya que si no es atendida “aumenta la probabilidad de (padecer) enfermedades más discapacitantes”.

La especialista explica que la obesidad, definida como un exceso de grasa corporal, se evalúa generalmente mediante el índice de masa corporal (IMC), que se expresa como la relación entre el peso corporal en kilogramos dividido por la altura en metros cuadrados (kg/m²).

“Un IMC superior a 25 Kg/m² se define como sobrepeso y desde 30 kg/m² se define como obesidad y se asocia claramente con un mayor riesgo de morbilidad/mortalidad”, refiere Vanegas y apunta que en los niños se ubica por percentilos: “un percentil saludable del IMC se encuentra entre el percentil 5 al percentil 84″.

¿Qué factores influyen en que un niño y un adulto puedan presentar obesidad?

La obesidad se deriva de un deterioro del control central del peso corporal, lo que implica la interacción entre el entorno y una predisposición genética individual. La obesidad genética es complicada para tratar y solo está como parámetro de tratamiento la dieta y ejercicio con resultados medios.

Otros factores que influyen en la obesidad es el alto consumo de alimentos obesogénicos, comidas rápidas, snacks, alimentos ultraprocesados, bebidas dulces, conducta sedentaria, falta de ejercicio y de horas de sueño, el nivel cultural de la familia, el estatus económico y el lugar de residencia. En las zonas urbanas hay más obesidad que en las rurales.

De acuerdo con la medición de la cintura, ¿desde cuántos centímetros se puede considerar a una persona con sobrepeso y obesidad?

En 1994, se propuso la medición de la circunferencia de la cintura con cinta métrica como un índice simple de adiposidad abdominal. Las guías actuales recomiendan valores de circunferencia de la cintura específicos para cada sexo: 102 cm en hombres y 88 cm en mujeres para definir la obesidad abdominal.

Aunque estos valores de corte han demostrado ser útiles para identificar un subgrupo de pacientes con sobrepeso u obesidad y con mayor riesgo de ser caracterizados por las características del síndrome metabólico, no son específicos del IMC.

Por ejemplo, una circunferencia de cintura de 102 cm para un hombre con un IMC de 24,5 kg/m² no describe el mismo fenotipo de adiposidad que otro hombre con la misma cintura, pero con un IMC de 33 kg/m².

En este ejemplo, el hombre que presumiblemente tiene un peso normal en realidad presenta obesidad central con un probable exceso de tejido adiposo visceral, mientras que el hombre obeso con la misma cintura se caracteriza más bien por una obesidad general.

Estos dos casos clínicos sencillos demuestran por qué la circunferencia de cintura no debe utilizarse de forma aislada para sustituir al IMC como métrica de adiposidad.

María Vanegas, jefa del servicio de Endocrinología del hospital de especialidades Alfredo Paulson. Foto: Cortesía

¿Qué otras enfermedades podría desarrollar una persona con obesidad?

La relación entre la obesidad y la diabetes mellitus tipo 2 se reconoce desde hace tiempo y explica claramente la alta prevalencia de diabetes mellitus tipo 2 en muchos países. Esta diabetes es un factor de riesgo importante para las ECV (enfermedades cardiovasculares).

Dado que la obesidad suele asociarse con hipertensión y dislipidemia, muchos pacientes con obesidad de alto riesgo se caracterizan por una combinación de factores de riesgo metabólicos y cardiovasculares.

Se pueden presentar, además, enfermedades hepáticas y ciertos tipos de cáncer, que requieren intervenciones más extensas y costosas, infertilidad, dislipidemia, daños osteoarticulares, afectación del sistema vascular, alteración del sueño provocando sleep apnea, alteración del sistema endócrino.

Ante el incremento de casos de obesidad a nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud publicó en 2022 un plan con recomendaciones para la prevención y gestión de la obesidad. ¿Cree que en Ecuador se está cumpliendo?

Actualmente no porque debe ser declarada la obesidad una enfermedad para que tenga la cobertura correspondiente de salud. Además, a nivel de centros gubernamentales falta la estructura para la atención de los pacientes obesos, desde el médico especialista en obesidad, el nutriólogo, nutricionista, psicólogo, fisioterapeuta, todos los cuales deben estar en un programa en conjunto para la atención del paciente obeso.

Los programas de educación integral sobre la alimentación tanto familiar como en las escuelas no están establecidos, y la actividad física no es una prioridad dentro de los planes educativos, solo son 2 horas de 40 minutos a la semana lo que les hacen de práctica a los niños y jóvenes en las escuela.

El otro gran inconveniente son las faltas de áreas de parques o vías para el desarrollo de actividad física.

¿Qué acciones considera que se requieren implementar en el país para prevenir y tratar la obesidad?

- Mayor educación respecto a los hábitos alimentarios y promover la actividad física en escuelas, colegios y universidades.

- Declarar la obesidad una enfermedad para que sea tratada a tiempo.

- Crear centros de obesidad con los especialistas correspondientes y que el acceso sea fácil.

- Incrementar el presupuesto a la salud y por ende este tipo de patología para que el costo por las comorbilidades no sean mayores para el Estado.

En el hospital Alfredo Paulson, ¿cuál es la incidencia de esta enfermedad?

La incidencia es del 55 % con una prevalencia cercana al 30 %. Se va incrementando cada vez más, lo cual habla de un deterioro en las políticas públicas de salud y de una falta de educación y conciencia sobre esta patología, que está cobrando muchas vidas debido a las comorbilidades.

¿Cuáles son los primeros pasos que debe seguir una persona diagnosticada con sobrepeso u obesidad?

En la obesidad común, la piedra angular del manejo clínico es brindar una intervención nutricional, conductual y de ejercicio adecuada con la ayuda de profesionales de la salud capacitados.

Se recomienda la intervención de médicos clínicos especialistas en nutrición, endocrinólogos, dietistas, psicólogos y profesores de actividad física adaptada para todos los pacientes con obesidad.

Los enfoques holísticos e integrales son esenciales para mejorar el estado clínico de los pacientes... El seguimiento psicológico es beneficioso, tanto para gestionar las frecuentes comorbilidades neuropsiquiátricas como para las importantes repercusiones psicosociales de la obesidad. (I)