La infancia, adolescencia y juventud de Jonny Dias no fue normal. Él no inició su etapa escolar a los 5 o 6 años sino a los 13. El motivo: nacer con escoliosis. Esto le generó una desviación en la columna: “Yo no tengo la columna recta, es torcida, y tengo deformaciones en las manos, pero no ha sido un límite”.

Su familia es oriunda de la zona rural de la región Sierra y no tenía los recursos ni el acceso para hacer chequear a Jonny cuando era pequeño, por esta razón, sumado a la discriminación, permaneció aislado.

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Jonny, quien ahora tiene 30 años, siempre tuvo la predisposición de estudiar y por primera vez pisó una escuela a sus 13 años. Ingresó a un programa de alfabetización y culminó ese periodo en un año.

Después fue al colegio. “Me discriminaban demasiado hasta que mis compañeros se fueron acostumbrando. Luego tuve mi título de bachillerato”, cuenta Jonny, quien decidió continuar la universidad, hizo las pruebas e ingresó.

Y en mayo de 2023 se graduó como comunicador social, carrera que asegura le apasiona y con la cual quiere llegar a ser un “gran locutor”, a pesar de que la enfermedad que tiene le impide pronunciar bien las palabras.

Esos logros educativos los vio su madre, quien ya falleció. Desde entonces, Jonny se comprometió a ser el sustento del hogar. Mantiene a su padre (con avanzada edad) y a su hermana mayor, quien tiene discapacidad mental.

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Ha llorado en silencio y buscado oportunidades laborales tanto en empresas públicas como privadas. Ha viajado a Quito y a Ambato, donde afirma solo le receptaban la carpeta diciéndole: “No te preocupes, cualquier cosa lo llamaremos”. Ya no solo buscaba empleo sobre su carrera, sino cualquier actividad, iba hasta las aperturas de supermercados, pero no era aceptado.

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“A algunas empresas que iba me decían que no contrataban a personas así. Al principio fue duro porque me dolía cómo me trataban. Yo decía: ‘me maté casi seis años sacando un título universitario para que me digan eso’. Entraba en depresión y ansiedad”, relata Jonny.

Como estaba en una crítica situación económica decidió vender dulces en canastas en las calles, después, ropa de mujer, y migró a las redes sociales. “Me fue bien, hice un pequeño ingreso y decidí ponerme una productora, quiero crear contenido de alta calidad”, cuenta Jonny, quien ve a TikTok como una ventana para mostrar contenido enfocado en la concienciación hacia las personas con discapacidad.

Jonny Dias, por su problema en la columna, no puede caminar normalmente. Las escaleras son su peor enemigo, necesita agarrarse bien del pasamanos para subir, de lo contrario se cae y ya le ha pasado. “Yo no camino normal, cuando yo lo hago parezco como una persona en estado etílico, me voy a un lado”, dice y menciona que por esto recibe burlas, además por su corta estatura de 1,35 metros.

El joven, con 88 % de discapacidad, trata de que las mofas no le afecten. Está convencido de que cumplirá su sueño: tener su productora y estar locutando en un medio radial, cumpliéndole esa promesa a su mamá.

Según datos del Ministerio de Salud, publicados por el Consejo Nacional para la Igualdad de Discapacidades, hay 480.776 personas con discapacidad registradas a septiembre de 2023, de las cuales 271.557 son hombres y 209.219 mujeres.

La mayoría presenta discapacidad física con el 44,87 %, seguida de la intelectual con 23,35 %, auditiva con 12,93 %, visual con 11,54 % y psicosocial con el 6,17 %. Y son los mayores a 65 años que encabezan esa discapacidad con el 25,47 %, luego los de 51 a 64 años con el 21,67 % y de 19 a 35 años con el 21,40 %.

Y casi la mitad de las 480.776 personas tiene entre el 30 % y 49 % de discapacidad.

En el censo 2022, realizado por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), se define un poco distinto. Registran 1′009.435 personas, de 5 años o más, que tienen dificultades funcionales permanentes para caminar, ver, recordar, oír, bañarse y hablar; de las cuales el 46,4 % son hombres y 53,6 % son mujeres.

Las provincias de Cañar, Bolívar y Cotopaxi tienen mayor porcentaje de población con mucha o total dificultad de funcionamiento.

¿Cuántos están trabajando?

Según el Ministerio del Trabajo, son 35.072 personas con discapacidad que tienen contratos vigentes en el Sistema Único de Trabajo (SUT). 24.735 son hombres y 10.337 son mujeres.

En estas cifras nunca ha estado Jonny, al igual que otros ciudadanos con alguna discapacidad. Ellos están amparados bajo el Código del Trabajo y la Ley Orgánica de Discapacidades.

El artículo 33 del Código Laboral menciona que tanto el empleador público como privado que cuenta con un mínimo de 25 trabajadores está obligado a contratar al menos a una persona con discapacidad en el primer año. Ya para el segundo, es del 1 % del total de trabajadores, en el tercero es del 2 %, en el cuarto, el 3 % y así hasta llegar al quinto año, cuando la contratación será del 4 %.

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De acuerdo con la abogada laboral Vannessa Velásquez, quienes incumplan serán sancionados con una multa mensual de diez remuneraciones básicas mínimas. “Si tienes más de 25 trabajadores ya debes contar con una persona con discapacidad. ¿Cuál es el objetivo de esta ley?, la inserción laboral. Eso se hacía un poco más antes de pandemia, ahora con los términos de contratos que se han venido dando es un poco más complicado porque casi nadie cumple y además si hace inserción laboral, se está haciendo en menor porcentaje y lógicamente para no tener que cumplir con este 4 %”, resalta Velásquez.

Según la experta laboral, hay una desmejora para este grupo de la población e intuye que sea por la indemnización. El artículo 51 de la Ley de Discapacidades menciona que en el caso de despido injustificado de una persona con discapacidad o de quien tuviere a su cargo la manutención de la persona con discapacidad, deberá ser indemnizada con 18 meses de la mejor remuneración, adicional de la indemnización legal correspondiente.

“Ellos tienen una estabilidad reforzada, es decir, yo no los puedo despedir sin justa causa y si los voy a despedir, tengo que pagarles todas las indemnizaciones. Por eso también se hace complejo, porque muchos empresarios se preocupan y dicen: ‘bueno, voy a contratar a una persona con discapacidad, pero es tener que pagarle 18 sueldos”, eso también complica la contratación y lo que ocurre es que los trabajadores con discapacidad a veces son difíciles de insertar laboralmente”, afirma Velásquez.

En tanto que la abogada Alba Guevara piensa que hay poca oferta laboral para este grupo y es la razón de la complejidad para conseguir empleo. “Debemos considerar que la protección no solo es para una persona con discapacidad, sino también para aquella que se ha calificado como sustituto o sustituto solidario”, dice Guevara.

Fue contratado y en el camino tuvo una discapacidad, ¿qué ocurre?

En el caso de los trabajadores cuyo contrato fue indefinido y no presentaban ninguna discapacidad, pero a lo largo de los años tuvieron un accidente o percance que los imposibilitó, también son liquidados con esa figura.

Por ejemplo, un ciudadano que sufrió un accidente de tránsito y perdió la visión de uno de los ojos, ya se considera como discapacidad visual y se establece un porcentaje.

Esta persona ya puede ser liquidada, de acuerdo con la Ley Orgánica de Discapacidades. Y lo mismo ocurre para el padre, madre, hija o hijo que tiene a su cargo o manutención a una persona con discapacidad.

Cabe recalcar que también recibe los beneficios de Ley, como décimo tercer y cuarto sueldo, vacaciones, fondos de reserva, entre otros. (I)

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