¡No a la violencia!, ¡Queremos trabajar!, ¡Paz y tranquilidad por los niños! y ¡El diálogo es el camino! son algunas de las frases usadas durante las manifestaciones denominadas por la paz que se realizaron a partir del séptimo día del paro nacional. Hoy es el quinceavo día.

Primero fue en Guayaquil cuando a la par se desarrolló una concentración indígena y luego se observaron marchas por la paz en Quito, en momentos críticos de desabastecimiento donde su cansancio fue escuchado en gritos y leído en carteles: ¡Quito está en la lucha!

En la de Guayaquil hubo rostros políticos, incluso el Gobernador del Guayas, Pablo Arosemena, improvisó un discurso, mientras las manifestaciones de paz en Quito se reflejan más espontáneas, capitalinos autoconvocados sin un líder visible o conocido.

Para los analistas políticos, las concentraciones, donde ciudadanos vestían de blanco y flameaban la bandera del país, es una muestra de defensa de la democracia, rechazo a actos vandálicos, a tendencias políticas y disgusto contra Leonidas Iza, presidente de la Conaie. Muy poco creen que sean para apoyar al Gobierno Nacional.

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“No es tanto un apoyo (al Gobierno), lo veo cero personalista. Es un apoyo a la democracia lo que estamos viendo, es que no hay una necesidad de terminar con el gobierno para lograr acabar el problema. Sabemos que esa no es la solución, entonces la gente si bien se ha unido, no es en apoyo al gobierno, lo que se quiere es mejores condiciones porque la crisis afecta a todos”, opina la consultora política Gabriella Guerrero.

La experta indica que estas concentraciones no necesariamente son organizadas por políticos como el caso de las movilizaciones en Guayaquil donde se vio liderando al gobernador del Guayas. Dice que entre ciudadanos se reúnen, dialogan y actúan.

“Lo que veo es que hay es como un despliegue de las malas administraciones públicas anteriores que la gente está consciente que no han iniciado en este gobierno, pero la responsabilidad actual del gobierno es poder solventarlo, iniciar esas políticas para acabarlo”, explica.

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Para la analista política María Belén Loor, influyen ambos: movilizaciones organizadas por el régimen y aquellas ciudadanas, pero asegura que más allá de quien lidere es la causa y su efecto.

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“El país está dividido, sea por ideología o apoyo de un líder... Las manifestaciones a favor de la paz es para que no destruyan a Quito como ocurrió en 2019. También, los ciudadanos están demostrando que ya no tienen miedo, que realmente quieren paz, un espacio libre de vandalismo. El quiteño cada día notó al correísmo en sus intervenciones dentro de este paro... notó que la lucha social es necesaria y que el correísmo y el resto de políticos quieren vandalizar la ciudad”, dice Loor y agrega que los ciudadanos salen en defensa y darse a notar que son un conjunto importante.

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Ella cree que este tipo de protesta sí pesan para tomar decisiones gubernamentales porque muestra el cansancio social. Con esto concuerda Guerrero, quien indica que, no será sorpresivo ver más concentraciones de esta clase y no solo por la violencia sino porque no ven una respuesta positiva de Iza. El dirigente señaló que continuarán las protestas hasta que atienden los diez pedidos.

“(Las manifestaciones por la paz) tienen un peso bastante importante porque demuestra que hemos migrado hacia una intención de diálogo. Entonces, si quieres llegar a consensos tienes que dialogar y pedir mecanismos, no solo del Ejecutivo sino del Legislativo, que actúe como mediador junto al resto de organizaciones... porque si bien se ha tratado de llegar a un consenso sigue sin haber una respuesta positiva por parte del señor Iza, esto significa ¿cuánto vas a seguir exigiendo?, ¿cuánto más a va a seguir el paro?, expresa Guerrero.

En tanto, Gonzalo Albán, coordinador del Centro de Estudios Sociopolíticos de Ecotec, ve positivo que, en un entorno democrático, haya estas manifestaciones de paz siempre enmarcadas en la Ley. Pero, resalta que, dentro de esos grupos, hay diversas razones por las que marchan y no siempre es el mismo sentir.

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“Hay múltiples razones por la que la gente decide manifestarse. Si usted encuesta a ese grupo encontrará a quienes fueron por respaldo al Gobierno, otros por respaldo a un alcalde, otros por su sentir ciudadano, otros porque los llevaron y hasta a lo mejor uno que otro que fue obligado. En todas las manifestaciones encuentras diversidad de razones que motivó la concurrencia de los asistentes. Pero, necesitamos entender que somos ecuatorianos y que la victoria de un pueblo no está en ‘que postura convoca más’, sino en cuántos consensos se han logrado para el bien de toda la sociedad”, argumenta Albán.

Menciona que Quito lamentablemente siempre estará expuesta a actos de vandalismo al ser sede del Gobierno, pero indica ese cansancio ciudadano en algún momento se iba a sentir.

“Por eso más que un repudio a la lucha social, es a las situaciones vandálicas y politiqueros que quieren aprovecharse de esa lucha”, apunta Loor. (I)