La demanda por ingresar a la Universidad de las Artes (U. Artes) supera los cupos ofertados de este centro de educación superior público creado en 2013 en Guayaquil, uno de los cuatro considerados emblemáticos por el correísmo.

Entre 400 y 500 personas postulan para ingresar a la U. Artes cada semestre de las que entre 300 y 350 obtienen finalmente el cupo para iniciar sus estudios en “la primera universidad pública en artes de Ecuador”, indica el sitio web de la institución.

Una de las limitaciones para ampliar los cupos es el limitado presupuesto asignado a la U. Artes, que pasó de $ 23′084,530 en 2019 a $ 14′236.703 en 2020, una reducción del 38 %. El monto incluye los dos recortes realizados antes y después de la pandemia.

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El recorte de mayo del 2020 implicó una disminución de $ 1′137.129 en sueldos. “Debido a que el 2021 es un año electoral, nos mantenemos con el mismo presupuesto (del 2020)”, afirma Bradley Robert Hilgert, vicerrector académico de la U. Artes.

Las universidades públicas tienen la obligación de asignar el 6 % de su presupuesto para investigación en Ecuador. Olga López, vicerrectora de Posgrado e Investigación de la U. Artes, reconoce que no se cumple con esto debido a los recortes presupuestarios. “Sin embargo, este año acabamos de hacer la convocatoria a proyectos financiados en los que esperamos que los estudiantes y docentes participen”.

Hay 1.588 estudiantes matriculados en la Universidad de las Artes, más 202 que están en el proceso de nivelación.

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Mayda Molestina, de 28 años, estudia para obtener una licenciatura en Artes Musicales y Sonoras. Ella viene de la provincia de Santa Elena, donde no hay un centro público de educación superior en artes. “La pandemia ha presentado un desafío, sobre todo, para los que vemos materias que son más prácticas. Al principio costó un poco de trabajo acoplarse, pero los profesores han hecho un trabajo óptimo”, dice.

La titulación en artes puede permitir romper con la mentalidad de que la actividad artística no sustenta una carrera exitosa en el país, agrega. “Hay la oportunidad de especializarse en varias ramas, como investigadora en arte, a ser intérprete, arreglista, es un paso a impulsar más la cultura y el arte”.

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La preocupación también se centra en la continuidad de un proyecto creado por un régimen antagonista al actual. “Hay que recordar que no es que (el expresidente de la República, Rafael) Correa hizo la Universidad de las Artes, lo que se hizo en su momento fue reconocer una demanda social que aún se mantiene. Nuestra existencia sigue estando garantizado por esa demanda social”, afirma Hilgert.

Si bien ya se conformó un consejo directivo electo posesionado desde enero pasado, menos del 10 % de la planta docente actual tiene nombramientos como titulares.

Hilgert afirma que este año tienen previstos concursos de mérito y oposición para agregar veinte docentes titulares más.

El profesor Juan Posso fue uno de los miembros del tribunal para la selección de la directiva que se hizo el año pasado. “Teníamos que dar cuentas incluso al Consejo Nacional Electoral, los procesos tienen que ser transparentes”.

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Las clases son en línea debido a la pandemia, pero cuando retornen a la presencialidad ocuparán nuevamente los espacios designados a la U. Artes. Las aulas y oficinas están dispersas en siete edificios patrimoniales ubicados en el centro de Guayaquil.

Uno de ellos es la sede de la Gobernación del Guayas, donde era la Bolsa de Valores de Guayaquil, las instalaciones de diario El Telégrafo, entre otros.

Las actividades de los alumnos han generado un corredor artístico y cultural en el sector.

Uno de los aspectos es que los modelos pedagógicos ya implican una relación con la sociedad. “No nos encerramos sino que planteamos clases en las que los alumnos tienen que relacionarse con las comunidades, por eso hay proyectos en Monte Sinaí, en varios mercados de Guayaquil y en el barrio Nigeria (en el sur de la ciudad). Esto se deriva de la noción del arte y la cultura que tenemos que también es muy particular, no lo vemos como algo decorativo sino una forma de percibir y de vivir el mundo, una forma de pensar, reflexionar nuestra existencia”, destaca Hilgert.

El trabajo artístico requiere cada vez más un encuentro de los saberes, agrega López. “Un músico ya no solo es un concertista, sino que piensa una práctica ligada a otras artes, por ejemplo”.

El 19 de junio de 2021 se dio la firma de un convenio en la cooperativa Voluntad de Dios, ubicada al noroeste de Guayaquil, en el sector de Monte Sinaí, entre la Universidad de las Artes y el Comité Permanente por la Defensa de los Derechos Humanos. Foto: CORTESÍA UNIVERSIDAD DE LAS ARTES

La investigación es un eje crucial con esta visión. “La formación desde el pregrado tiene que tener el ingrediente investigativo, lo que significa siempre generar una curiosidad sobre el conocimiento, tener preguntas y saber explorarlas. En el campo de las artes significa llevarlo al terreno de la experimentación artística”, dice López.

Recientemente se aprobaron siete proyectos financiados con manifestaciones en danza y teatro. El otro eje es una investigación con descarga horaria que incluye más de cien proyectos que tienen vinculaciones con la comunidad.

Uno de ellos implicó la realización de actividades con las retenidas en la Cárcel de Mujeres que terminó en manifestaciones artísticas, en Guayaquil.

Posso fue uno de los profesores que trabajaron en este proyecto. “El plan estaba liderado por la maestra Priscila Aguirre y consistía en dar clases de cine, teatro y música a las personas privadas de libertad, pero se tuvo que cancelar debido a la pandemia”, dice.

Hay otro proyecto de teatro que se ejecuta en Monte Sinaí, donde viven grupos vulnerables.

25 % de los 367 graduados en la U. Artes eran becados

Carlos Cando y Andrea Torres son dos de los ejemplos de graduados que han obtenido becas para estudios de cuarto nivel. El primero en la Universidad Andina Simón Bolívar con sede en Quito y ella para un doctorado en una universidad de Estados Unidos, indica Hilgert.

El número de graduados suma 367, el 25 % de ellos habían sido beneficiarios de una beca.

Se elabora la metodología para validar la trayectoria y su práctica en el caso de los artistas que decidan obtener su título de tercer nivel ya sea de forma completa o parcial. (I)