La Ley de Creación de la Universidad Nacional de Educación (Unae), una de las cuatro emblemáticas del correísmo que empezó con la nivelación de 19 estudiantes en marzo del 2014, establecía que hasta diciembre pasado se tenía que elegir a las principales autoridades.

El plazo se cumplió finalmente en un proceso supervisado por el Consejo Nacional Electoral que se dio en medio de las medidas restrictivas por la pandemia del COVID-19

Rebeca Castellanos, rectora electa de la UNAE, considera que la clave fue que hubo continuidad en las autoridades designadas antes de la elección, lo que no ocurrió en otras universidades ‘emblemáticas’ como Ikiam.

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En total, hubo tres comisiones gestoras en el periodo 2014-2020, lo que implica tres rectores. La primera creó las políticas y los estatutos y sentó las bases para la elección.

El Consejo de Educación Superior (CES) emitió el 31 de diciembre pasado la resolución de aprobación del proceso de institucionalización que otorgó la autonomía a la UNAE, especializada en la formación de docentes.

Tras la posesión de los electos, se conformó el Consejo Universitario, un cuerpo colegiado con representantes del personal académico, administrativo y de los estudiantes, dice Castellanos.

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El desarrollo de los estatutos fue de la mano con la atención de la demanda. Fueron 19 los que iniciaron la nivelación en marzo del 2014 cuando se dio la inauguración. En ese entonces se dieron críticas sobre la supuesta falta de demanda ante la infraestructura creada y por construir en la parroquia rural Javier Loyola de Azogues, en Cañar, todo como parte de un proyecto cuyo costo total se dijo superaba los $ 400 millones.

Pero el número de estudiantes ha aumentado. En la actualidad hay 3.677 en la modalidad presencial (ahora en línea por la pandemia) y 2.273 a distancia, un total de 5.950 en pregrado. Y en los cuatro programas de posgrado hay 53 más. Son 6.003 alumnos.

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“Es importante porque se trata de la formación de educadores. Tenemos 89 aulas en dos de los siete edificios del plan maestro que se tiene previsto construir. Estamos cerrando la entrega de la infraestructura con algunos detalles que la contratista está arreglando, como cristales rotos y baldosas, son realmente detalles. Tenemos la intención de recibir oficialmente los edificios hasta finales de este año”, indica Castellanos.

Katherine Jiménez estudia Educación en Ciencias Experimentales en la UNAE. Su carrera incluye tres semestres que se hacen ya sea en Ikiam o Yachay Tech.

“Desde el primer semestre en la UNAE arrancamos con clases teóricas y prácticas. Nos acercamos a una unidad educativa donde ya hacemos prácticas y tenemos contacto con profesores, estudiantes”, indica.

Ella se mudó de Loja, donde vivía para estudiar en Azogues, y cubre los gastos de alimentación, hospedaje y transporte con becas que obtuvo por su buen rendimiento académico.

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El complejo de la UNAE, que incluye dos edificios más el de nivelación, no tiene viviendas. Solo Yachay Tech las tiene, de las cuatro emblemáticas.

En el periodo 2014-2021 ya se han graduado 2.189 estudiantes en la UNAE, de los que 1.582 son de pregrado y 607 en posgrado.

Una de las dificultades del proceso en los últimos años han sido los recortes presupuestarios. La reducción del 2019 al 2020 fue de alrededor del 40 %.

El presupuesto anual prorrogado de este año alcanza los $ 16,5 millones. El valor incluye gestiones para recuperar lo correspondiente al Impuesto al Valor Agregado de años anteriores y recursos que no se ejecutaron pero que se habían aprobado.

“El año pasado hubo que desincorporar a 40 profesores y un número alto de personal administrativo por las reducciones. Con la recuperación de los recursos se volvió a contratar a algunos de los docentes desvinculados”, dice Castellanos.

La pedagogía en la Universidad Nacional de Educación incluye prácticas en las unidades educativas desde el primer semestre. Foto: CORTESÍA DE LA UNAE

En el primer ciclo del año se abrieron 630 cupos y en el segundo, aún en proceso, habrá 700 plazas.

La planta docente de la UNAE incluye a 329 docentes, de los que 39 son titulares. “Este año pensamos abrir un concurso para once cargos y allí ir regularizando porque no abrimos concursos desde inicios del 2018″.

Del total de profesores, el 25 % tiene Ph. D. y hay 30 proyectos de investigación.

Paola Vázquez Neira es una de las docentes con un Ph. D. en Arte y Educación. Ella trabaja en la UNAE desde octubre del 2014. “Fui una de las promotoras del nacimiento de la carrera de Pedagogía en Artes y Humanidades”.

Al inicio, dice, había un presupuesto que daba cabida a más becas y a ofrecer el almuerzo a los estudiantes. “Ese fue uno de los aspectos que como docente hacía que te enamores del proyecto. Pero lastimosamente esto ha ido cambiando. Había también más afluencia de provincias lejanas a Cañar”.

El recorte presupuestario ha impactado estas iniciativas. “Hay que destacar que es la primera universidad de formación docente del país. Históricamente la formación ha estado dentro de las facultades de filosofía de las distintas universidades”, dice Vázquez.

La reducción de los salarios para que se ajusten a lo que se paga en el resto de universidades públicas tuvo un mayor impacto a nivel de las directivas.

Los programas de profesionalización incluyen el trabajo de campo en ocho centros de apoyo, seis en la Amazonía, uno en Manabí y otro en Chimborazo. (I)