Desde este lunes 7 de febrero de 2022 los estudiantes de noveno año a tercero de bachillerato tienen la obligación de retornar a sus colegios de manera presencial. Esto, tras la aprobación del Comité de Operaciones de Emergencia (COE) nacional al pedido del Ministerio de Educación (ME). Para los estudiantes de educación básica la asistencia es voluntaria.

Según información de esta cartera de Estado, 12.748 instituciones educativas tienen el Plan Institucional de Continuidad Educativa (PICE) aprobado. En el régimen Sierra Amazonía son 797.670 estudiantes que deben regresar a sus aulas. En el régimen Costa son 629.454. Esto da un total de 1´427.124 estudiantes equivalente al 34,51 % del universo de estudiantes a nivel nacional.

Mariana Pérez rectora de la Unidad Educativa Experimental Manuela Cañizares puntualizó que el retorno a las aulas es seguro, pues desde septiembre que ingresaron al plan de retorno progresivo, no reportaron ningún contagio.

Además, la rectora destacó que, de los 4.500 estudiantes, únicamente nueve no cuentan con las dos dosis de vacuna contra el coronavirus. De estos, ocho no se han inoculado por razones médicas y uno por un tema religioso de su familia. Los demás ya están vacunados.

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“La experiencia de recibir a nuestros estudiantes fue muy importante porque lo que se trabajaba de manera virtual, nunca se puede comparar al trabajo presencial”, añadió.

Pérez señaló que el departamento de Trabajo Social realiza seguimiento ante varios casos de violencia intrafamiliar reportados en los hogares de los estudiantes. “Han existido casos de maltrato infantil, violencia psicológica y sexual a los que estamos dando seguimiento y apoyo, por eso lo importante de contar con el alumno en la institución”.

Para Andrea Casa, estudiante de tercero de bachillerato, este retorno “fue un despertar” porque había olvidado la importancia de compartir con sus compañeros y profesores. “Fue un gran cambio, tras dos años de estar en la casa y olvidarse de todo lo demás, no fue tan fácil salir de esta burbuja, pero era necesario por nuestra educación”, acotó.

QUITO (07-02-2022).- Alumnos del colegio Manuela Cañizares retornan a clases presenciales después de la pandemia Foto: Carlos Granja Medranda

Lida Pozo docente de Ciencias Sociales expresó que fue complicado dar las clases de manera virtual porque no se podía mantener el orden para los turnos al tomar la palabra o entender el estado anímico de sus estudiantes. “Esto es importante porque acá podemos ver cómo va recibiendo la información el alumno, si quedan dudas o si tiene curiosidad de extender algún tema”, añadió.

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Para esta profesora, la educación del país ha perdido mucho durante los dos años de pandemia. “Ha habido un retroceso porque no todos los alumnos y padres de familia han sido conscientes de que la calidad de la educación es un compromiso de todos, entonces para unos fue cómodo, en la casa nos quedamos, hacemos medianamente lo posible, pero el rato que tengan que enfrentar una realidad universitaria, con otro esquema de educación y cuando la vida profesional les exija otras cosas, ahí nos vamos a dar cuenta que no tenemos profesionales capacitados para desenvolverse de la misma manera”, enfatizó Pozo.

Patricio Simba, también estudiante de tercero de bachillerato, dijo que él no ha perdido en este tiempo, porque aprovechó las herramientas de internet para reforzar y promover un tipo de autoaprendizaje. “Sí se me hizo difícil, porque a veces no se podía solventar preguntas que sí las hacíamos en la presencialidad, el hecho de tener una conexión con el maestro es importante”, recalcó.

Nuevas reglas en la presencialidad

Varias medidas se han implementado en los centros de estudios con el fin de evitar posibles contagios por COVID-19. Por ejemplo, algunos colegios tienen un sistema de recreos en distintos horarios, los estudiantes que consumen alimentos se quitan la mascarilla, pero se ubican en lugares distanciados y con ventilación.

El colegio Johannes Kepler, al norte de Quito, construyó un sistema de “aulas vivas”. La misma cuenta con un pizarrón de tiza líquida, lo demás se maneja en un entorno cercano a la naturaleza. Con una estructura de madera, sin ventanas ni paredes de concreto y con implementos ecológicos propondrán una educación con interacción con los ambientes naturales.

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Según un boletín compartido por la institución, las ventajas de esta iniciativa permitirán a sus estudiantes recibir las clases en ambientes ventilados y les acercarán al contacto y respeto con la naturaleza.

Sin embargo, no todas las instituciones educativas cuentan con las mismas facilidades. Ese ha sido el reto que maneja el Ministerio de Educación, pues han visto centros de educación que no cuentan con recursos para precautelar la bioseguridad en sus estudiantes por espacio en sus aulas y por mal estado de sus instalaciones. (I)