Entre el ruido interminable de vehículos que transitan por la 10 de Agosto, una de las principales avenidas de Quito, se encuentra el edificio de la Prefectura de Pichincha. Una de sus paredes sirvió para un mural creado en honor a la batalla del 24 de mayo de 1822.

El edificio está ubicado en el extremo norte del centro histórico. Es uno de los ingresos principales al casco antiguo de la capital y pertenece a la parroquia urbana Itchimbía. Por allí pasan, en un acelerado caminar, las personas que realizan trámites y transeúntes que caminan recelosos ante la inseguridad.

El sector se ha vuelto peligroso, especialmente por la tarde y noche, en que los delincuentes aprovechan las entradas oscuras de la plaza República, las calles desoladas y la cercanía con el parque La Alameda.

Las dos torres rectangulares que se erigen sobre esta plaza están rodeadas de viejos edificios que albergan oficinas, en su mayoría de profesionales del derecho. Por allí están el BanEcuador y el Instituto Nacional Mejía.

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Desde este 24 de mayo de 2022, en la fachada oriental del edificio está el mural que fue inaugurado por la prefecta Paola Pabón. Fue una de las obras previstas para conmemorar el bicentenario de la batalla del Pichincha. Justamente en la sesión solemne, realizada ante más de mil invitados, se presentó el mural en honor a la gesta.

Dicha obra ha sido criticada por su costo y porque no se ha dado prioridad a otras necesidades, como el estado de las vías administradas por la Prefectura, entre ellas la Alóag-Santo Domingo y la Calacalí-Río Blanco. También por el inicio del cobro de un porcentaje en la tasa de matriculación vehicular, que se puso en vigor desde este 2022.

El costo del mural fue de $ 480.000 y se adjudicó al artista Pavel Egüez, conocido por haber realizado trabajos anteriores en la época del correísmo.

QUITO.- Mural Bicentenario Batalla de Pichincha, en el edificio de la Prefectura de Pichincha, en el centro de Quito. Foto: Alfredo Cárdenas

El mural, en el que prima el color azul, cuenta con una pequeña bandera con los colores de Ecuador y contiene más de 20 rostros. Ocupa un área total de 597,87 metros cuadrados, dividida en dos secciones: una de 45,50 m por 5,4 m y otra de 45,50 m por 7,50 m.

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Luis Dávila cree que este mural “es un desperdicio de plata”, porque rara vez la gente alza a ver, sino que pasa caminando sin ver de lo que se trata este mural. “No nos hubieran cobrado el impuesto al rodaje de los vehículos en vez de hacer esa cosa”, expresó.

Para el ciudadano, el dinero pudo haber sido ocupado en otros temas, como la salud; pues, a su juicio, el dispensario médico de la misma Prefectura es bueno, pero se podía haber reforzado o aumentado la cantidad de especialistas que atiendan a los pacientes.

Luis Serrano Zambrano, un taxista que circula por el área, considera en cambio que el mural está elegante y que va a decorar un poco esta zona de la ciudad. Pero cree también que existen obras más importantes que se pudieron realizar con el monto gastado. “Por ejemplo, en las parroquias hay muchas necesidades, entre ellas las vías que están descuidadas”, enfatizó.

Serrano indicó que este barrio tiene bastante movimiento, aunque antes de que se recuperara la plaza República (para la sesión solemne) primaba la delincuencia, existía la ocupación de indigentes, personas que orinaban en los muros o que consumían drogas.

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QUITO.- Camino desde el parque La Alameda hacia la plaza República, donde está el mural Bicentenario Batalla de Pichincha, en el edificio de la Prefectura de Pichincha, ubicado en el centro de Quito. Foto: Alfredo Cárdenas

Desde el evento de inauguración del mural y sesión solemne por el bicentenario de la batalla del Pichincha se ha recuperado este lugar. Ahora, las paredes tienen murales, las ventanas de un teatro que no tiene uso presentan propaganda de la Prefectura y se agregaron postes de iluminación, que antes no había.

Sin embargo, para Dávila, el arreglo de la plaza, por sí solo, no terminará con la delincuencia del lugar. “Tiene que haber mayor control de policías o guardias en La Alameda. Los brujos (vendedores de droga) están en ese parque y los que necesitan la droga vienen a robar aquí; también saben estar fumándose acá en la plaza. Esto es un problema de años y años”, agregó.

Este es uno de los retos que la Prefectura ha anunciado que afrontará. En los planes de Pabón está la recuperación de todo el sector, generando zonas seguras que conecten los edificios históricos del lugar, por ejemplo, el Teatro Capitol o el Antiguo Hospital Militar, cercanos al edificio de la Prefectura. (I)