Recentrar el Banco del Pacífico y volverlo rentable para venderlo es la misión del español Roberto González, su presidente desde julio pasado. La institución no le es ajena, fue su vicepresidente hasta febrero de 2008, cuando el entonces presidente Rafael Correa criticaba duramente los salarios del equipo español al frente del banco. La tarea actual ha significado una ardua reestructuración cuyos costos influirán en el balance de este año y la obligación de aumentar provisiones por la calidad de la cartera. Maneja casi $ 5,3 billones en depósitos provenientes de más de 2,5 millones de clientes, que en el 92 % son privados. Su único accionista es la Corporación Financiera Nacional, pero no es un banco estatal. González sigue creyendo en el Ecuador y con ojo de banquero señala que el futuro está en apuntalar créditos para los sectores agroexportador, atunero y turístico.

Durante el correato, el Banco del Pacífico era considerado estatal y por eso lo despidieron a Ud. porque ganaba demasiado. Ahora que ha regresado ¿nos puede contar lo que sucedió entre 2008 y 2020?

Si bien yo entré en 2021 designado por el presidente Guillermo Lasso, es mejor hablar hasta el 2019 que es el año antes de la pandemia. Son once años, entre 2008 y 2019, en los que el banco creció demasiado en número de personas, pasamos de poco menos de 1.500 a 3.700, con apertura de oficinas que no tenían justificación, el gasto operacional aumentó de $ 45 millones a $ 236 millones.

El país también ha crecido.

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Sí, pero esto no tiene justificación. El índice de eficiencia operacional del banco, que es el cociente entre su margen financiero y su gasto de operaciones, se cayó. En 2008 era el primero de los seis bancos más grandes del país, ahora somos el sexto. Bajamos en eficiencia, rentabilidad y cobertura de provisiones. En 2008 teníamos el 400 % de provisión de cartera de crédito, al 30 de septiembre esa cobertura está en el 170 %. Quiero devolverle esos indicadores al banco, esa es mi misión.

Sucursales y gastos injustificados, ¿como cuáles?

Una sucursal en la Mitad del Mundo, por ejemplo; instalación de cajeros en lugares donde no había rentabilidad, sino solo por cubrir una cifra de compra de unidades, por justificar un contrato.

¿Este exceso de empleados eran de cargos directivos?

Para darle una idea el grupo de jefes, subgerentes y gerentes pasó de 130 a 431 en esos once años. ¿Qué hacía tanto jefe? Nadie lo sabe. Con este cambio de Gobierno nadie renunció. Se ha calculado el número de empleados con los que el banco debe operar y estamos en esa reestructuración. El coste de cualquier salida es de acuerdo con la ley y lo tiene que asumir el banco, y eso se reflejará en el balance de este año. ¿Qué sentido tiene querer ser el banco más avanzado y en paralelo el más cargado de personal?

¿Con cuánto personal cerrará el 2021?

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Estamos en poco menos de 2.600 y probablemente cerraremos con 2.400. Es un proceso de racionalización que busca volver a ser los pioneros en tecnología. El próximo abril el banco cumplirá 50 años.

¿Qué sucedió con la cartera?

La cartera tiene un grupo de operaciones que son inducidas claramente por el Gobierno anterior. El banco adquirió toda la cartera del ICTH, que era el Instituto de Crédito Educativo.

Eso no se llama adquirir, fue un traspaso.

Hoy esta cartera tiene unos $ 320 millones, una parte con colateral y otra a riesgo limpio. Tengo programas de vivienda social, algunos con una tasa del 4,88 %. Programas Reactívate o Emprendedor, en los que en teoría iba a entrar toda la banca, pero en el que entró solo el Banco del Pacífico, con tasas ultrabajas. Esos créditos son complejos de manejar, se tienen que refinanciar, reestructurar, y por eso es necesario reservar provisiones adicionales. Debo tener la mayor cobertura de previsiones para el proceso de venta.

La pandemia ha tenido su efecto también.

En efecto y el banco también ha sido generoso en refinanciar, dentro de la ley, algunos de los créditos. Estoy anticipándome a un ‘escenario ácido’ para destinar los ahorros a provisiones. Al final cuando se quiere vender algo debe ser en la mejor situación posible, limpio y transparente.

¿Qué tanto va a pesar la cartera en la valoración del banco?

La valoración la hará un tercero, ni nosotros ni el Gobierno, y será un banco de inversión internacional. No solo se toma en cuenta la cartera, sino también la cuota en el mercado, el patrimonio y cuál es la capacidad de generar utilidades.

¿Qué otra cartera asumió el banco?

Le pasaron unos cuantos créditos del Banco Capital, del Banco Ecuatoriano de la Vivienda, de Cofiec. Unos se han pagado, otros se fueron castigando y aún nos quedan otros cuantos. De milagro no le pasaron la cartera del Banco Nacional de Fomento.

Se debió subastar esa cartera.

Exacto. Son procedimientos que se deben realizar con luz y taquígrafos porque es una práctica bancaria mundial. Mi preocupación es por qué con el dinero de los depositantes se comenzó a dar préstamos de microcrédito cuando no era una línea del banco. Respondo a los intereses de mis depositantes porque es un banco privado.

¿El dispendio se dio también en promociones y auspicios?

Solo en los últimos cinco años, de 2015 a 2020, el banco destinó más de 20 millones a auspicios. ¿Cuál ha sido el retorno?

¿Cuál es la proyección a futuro?

El banco es solvente, tenemos el mayor índice de patrimonio técnico constituido de la banca, por encima del 16 %. Es una muestra de la solvencia y potencia de la institución a pesar de que en los últimos 20 años ha habido varios cambios de accionistas. Tenemos un alto nivel de liquidez. Una vez hechos estos ajustes, el banco volverá a ser el primer banco del país por eficiencia, rentabilidad y cobertura.

¿Cuándo se arrancaría el proceso de venta?

Depende del accionista, pero estaremos listos desde enero de 2022 porque puedo presentar resultados atractivos. Después habrá que licitar la contratación del banco de inversión internacional que nos acompañe en el proceso. Existe interés, la idea es venderlo a un grupo extranjero y si se arranca desde enero, para el segundo semestre ya se podría culminar el proceso. (I)