El director del INEC, Roberto Castillo, explica que la mejora de indicadores de empleo y pobreza que emitió hace pocos días el INEC no se debe a la nueva metodología utilizada; lo que se ha hecho es hacer comparables las cifras, pero la tendencia se mantiene. Describe los siguientes proyectos de la entidad en cuanto al procesamiento de datos tanto en trabajo informal, orientación sexual y mediciones en cifras laborales. En cuanto al censo, se analiza un abordaje distinto al de los últimos 50 años.

¿Cuáles fueron los aspectos que influyeron para que el empleo se haya recuperado?

Yo creo que lo importante, más allá de ver la comparación mayo-junio, es la tendencia del desempleo. Y de enero a junio se estabilizó en alrededor del 5 %. Mayo más bien es un mes atípico, sobre todo porque los días previos el COE dictaminó medidas de confinamiento, las cuales inciden en que se incrementen los niveles de desempleo. Ahora en junio se ha vuelto a niveles esperados. Debemos estar atentos al factor de confinamiento porque si se dan nuevamente las medidas por la pandemia, las cifras del mercado laboral se van a deteriorar.

¿Aumento de confianza en el mercado o la propia metodología pudieron influir en la mejora del indicador?

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Por un tema de transparencia, en la misma web del INEC hemos puesto la cifra recalculada y la de la anterior metodología, la tendencia es la misma. Con la medición bajo la anterior metodología también hay una recuperación del empleo en junio. Así se descarta que sea por la metodología. Mi hipótesis es que si bien mayo fue un mes atípico por el confinamiento, también se ha generado una recuperación en junio. Se pueden revisar otros datos como el del incremento del IVA, por ejemplo, que revela que hay reactivación económica.

En cuanto a los datos de pobreza, lucen desalentadores. ¿Cuál es su evaluación?

La explicación es la pandemia. Y para ratificar que no estamos favoreciendo y que la medición es totalmente técnica es necesario recalcar que la cifra de diciembre del 2020 era de 32,4 % con la anterior metodología; en el recálculo es 33 %, es decir, mayor. El gran deterioro de la pobreza se dio justamente en el año de la pandemia. En diciembre del 2019 la cifra de pobreza era de 25 %, pero en diciembre del 2020 subió a 33 %, Un incremento de casi más de 7 puntos. Entre diciembre y junio ha bajado levemente a un 32,2 %. Estos niveles siguen siendo altos, pues representan a un millón adicional de pobres. Las medidas que ha habido para mitigar la pobreza han sido una serie de bonos de contingencia y el de desarrollo humano. En el actual gobierno también se está preparando un bono de la prosperidad.

¿En su opinión, dan resultado los bonos?

Los bonos ayudan a mitigar la pobreza, esto está comprobado a nivel mundial, pero el INEC no tiene estadísticas del impacto. Pero sí hay información del Banco Mundial y el BID sobre esos impactos. Debo ser didáctico: un bono no reduce la pobreza en pandemia, pero sí evita que tengamos episodios de hambre.

En algún momento se va a tener un dato de junio del 2020 para que las series sean totalmente comparables y cuál es la explicación por tantas fallas en los cálculos previos desde la pandemia si se contaba con la asesoría de Cepal, como se dijo en el anterior gobierno?

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No va a haber estadística oficial de junio del 2020 y no se trata de temas políticos. El problema es que se levantó una encuesta telefónica. Esto es justificable por pandemia. Pero desde septiembre del 2020 hubo cinco cambios de metodología que ya no se justifican y que hicieron que las cifras no sean comparables. Lo que hemos hecho ahora es establecer un termómetro equiparable. Sobre el trabajo de Cepal, en el periodo anterior los funcionarios de esa entidad asesora han indicado que no aconsejaron los cambios aplicados anteriormente.

¿Cómo garantizar que el INEC no dependa del Ejecutivo, que tenga una autonomía. ¿Hay algún proyecto en ese sentido?

El INEC está trabajando en un nuevo arreglo institucional que le otorgue mayor autonomía técnica y profesional, con el objetivo de modernizar la producción de información. Más adelante ampliaremos detalles sobre esta reorganización.

¿Cuáles son los planes inmediatos del INEC en cuanto a producción de datos?

El primer paso fue equiparar los datos; ahora vamos a trabajar en las cifras del empleo informal y podríamos tener resultados en tres meses; y estamos trabajando en realizar consultas de género y orientación sexual en el mercado laboral. En cinco o seis meses tendremos datos para revisar, por ejemplo, niveles de discriminación. Vamos a trabajar en liberar otro tipo de información potente sobre el mercado formal, pues el INEC tiene datos del IESS y del SRI. Finalmente vamos a trabajar en la forma como se mide el empleo, subempleo y desempleo. El marco conceptual vigente es de 1983 con recomendaciones del 2014 y 2019 de la Conferencia Internacional de Estadísticas. Esto lo vamos a trabajar con la OIT para el próximo año.

¿Qué pasa con el censo de población, cuál es el plan?

El censo también fue afectado por la pandemia, la fase de empadronamiento estuvo panificada para noviembre del 2020; y ahora está prevista para noviembre del 2022. Actualmente se está trabajando con el Ministerio de Economía para garantizar los recursos requeridos. El presupuesto era de $ 77 millones y ya se han devengado, desde 2017, unos $ 27 millones; restan $ 50 millones. También estamos analizando cambiar la metodología, en el marco de la pandemia. En los últimos 50 años se ha aplicado un censo en el que por un domingo se paraliza el país y se utiliza a medio millón de estudiantes menores de edad para realizar las encuestas. Ahora estamos pensando en un censo de derecho que no paraliza el país, sino que se hace durante seis a ocho semanas con 17.000 empleados del INEC con experiencia. Esta metodología tiene la virtud de que puedes censar a quienes residen en la vivienda. (I)