Varios factores tiene el incremento del precio del aceite vegetal de cocina, entre los que se destacan una plaga en plantaciones locales y la guerra en el este de Europa. La novedad ha sido comentada en las últimas semanas entre amas de casa, consumidores y usuarios de rede sociales

En un recorrido realizado por este Diario por cinco supermercados de Guayaquil y Daule se pudo observar el incremento en el precio del litro de aceite, aunque con variaciones entre ellos, especialmente en el de girasol (desde $ 2,31 hasta casi $ 6 o más) y en los de oliva.

Óscar Calahorrano, presidente ejecutivo de Propalma, comenta que en general los aceites vegetales han tenido problema por factores como una gran plaga, la pandemia y la guerra Rusia-Ucrania.

“La restricción de exportaciones de aceite de girasol fijada por Ucrania ha llevado a los mercados a buscar alternativas de suministro como el aceite de palma y soja, motivando el aumento de la demanda de estas materias primas y, consecuentemente, el incremento de precios de estas a niveles históricos máximos. Los impactos del conflicto sobre las cadenas productivas globales son evidentes y aunque Ecuador se encuentre, físicamente, distante, la afectación a algunas industrias locales empieza a evidenciarse. Es el caso del aceite de palma, cuyo precio por tonelada en febrero del 2020 fue de $ 682 y tras el conflicto ha alcanzado los $ 1.945”, indicó Propalma ya el mes pasado en un comunicado.

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“Ucrania representa el 30 % de producción de girasol del mundo y Rusia representa entre el 27 % y 28 %. Entre los dos países suman del 57 % al 58 % de la producción mundial de girasol”, explica Calahorrano. Agrega que eso se sumó a que la producción mundial de oleaginosas ya venía reduciéndose antes del conflicto por efectos climáticos en Sudamérica, que hicieron que la producción de soya baje significativamente.

Mientras que en África, efectos del fenómeno de La Niña generaron inundaciones que redujeron la producción de esa parte del mundo. En Norteamérica, la producción de canola también fue afectada por factores climáticos y, adicionalmente, la productividad mundial de oleaginosas venía siendo afectada por las épocas de restricciones de movilidad durante la pandemia y no todas las actividades productivas y agrícolas se pudieron desarrollar con normalidad.

El aceite crudo de palma ha superado precios históricos este año, y podría subir más porque Indonesia –el mayor productor de aceite de palma del mundo– puso restricciones a la exportación para dar prioridad al consumo interno, lo que suma más presión al mercado internacional. Según France24, el aceite crudo de palma ya está 63 % por encima de su valor de hace un año.

En tanto que el Ecuador vive una particularidad clave también, pues viene perdiendo sostenidamente producción de palma por el embate de la pudrición del cogollo (plaga en la palma), agresivamente desde 2018. El país ha perdido entre 110.000 y 120.000 hectáreas productivas y la mayor parte de la pérdida está en la provincia de Esmeraldas, lo que además genera una afectación a 40.000 empleos directos, según el experto.

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“El país ha pasado de producir en 2017 más de 604.000 toneladas de aceite crudo de palma a producir este año 380.000”, afirma Calahorrano, puntualizando que el país para consumo interno requiere unas 300.000 toneladas al año lo que ha puesto muy ajustado para abastecer, pero se afecta la exportación que había alcanzado ya los mil millones de dólares.

Según el analista económico Jorge Calderón, también hay que recordar la incidencia del costo de transportación, porque a nivel mundial hubo un aumento del precio del combustible que elevó los costos logísticos y mucha de la producción depende de materias primas que vienen desde países lejanos o que están en conflicto actualmente.

Hay todo un encarecimiento en la cadena productiva y logística y empresas también tienen un stock que hasta que no se acabe el precio se mantenga elevado. Se está viendo que el impacto global en la cadena de suministros se está atenuando, pero hay que esperar a ver cómo va todo en los próximos meses.

Con él concuerda Juan Manuel Dominguez, de la escuela de negocios Espae, de la Politécnica del Litoral, y agrega que el tema de la escasez de contenedores también ha afectado el precio final de las mercancías, incluyendo las agrícolas y alimentarias.

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“Luego tenemos el shock de la guerra que incrementa el precio del petróleo... se incrementa el precio de los fertilizantes, que dentro de la estructura de costos de la producción de alimentos es importante”, apunta Domínguez, y añade que cuando el precio del crudo sube, estadísticamente hablando, tiene una correlación positiva, casi perfecta, con el precio del aceite de palma, que se usa para muchos aceites comestibles y otros coproductos alimentarios en Ecuador y otros países.

“En los últimos años el sector palmicultor de Ecuador experimentó un declive no solo por las plagas y enfermedades, sino también porque el precio del petróleo estaba bajo”, dice Domínguez.

Calahorrano comenta que el reto que le queda a la industria ecuatoriana es impulsar el abastecimiento local y buscar la forma de reactivar la producción perdida con una política pública de financiamiento para garantizar en el mediano y largo plazo el abastecimiento. También comenta que una empresa local de Danec ha desarrollado una variedad híbrida de palma que resiste a la pudrición del cogollo, algo que puede ayudar al sector. (I)