La Ley Racionalización, Reutilización y Reducción de Plásticos Solo Uso o también conocida como la Ley de Plásticos fue un logro que se culminó gracias a las gestiones de la sociedad civil.

La pandemia aumentó la demanda de plástico de un solo uso y por un tiempo estancó la lucha contra los desechos plásticos en todo el mundo. Vale recordar que una porción significativa de estos desechos termina en vertederos y millones de toneladas de plástico terminan en el océano.

“Tanto colegios, escuelas, personas civiles y las fundaciones Círculo Verde y Mingas por el mar presionamos a la Asamblea Nacional, a través de cartas enviadas en el 2018, para que revisen el anteproyecto. Esa ley ya entró en vigencia desde 2020. Incluso yo fui a la Asamblea para presentar datos en nombre de la fundación Mingas por el Mar, la cual es la única que actualmente está haciendo limpieza de playas, ríos, manglares y lagunas todo el año. Esos datos eran muy claros: el 85 % de la contaminación de las áreas naturales es por plásticos desechables. De allí la urgencia por regular estos espacios”, afirma Cecilia Torres directora de la mencionada fundación.

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Esta ley es un gran avance en materia de protección medioambiental. A decir de Torres se logró un producto bastante bueno. “Pero no como lo hubiéramos esperado porque hay unos temas técnicos medio confusos. Por ejemplo, dice que permite vender un artículo plástico si tiene cierta cantidad de material reciclable. Pero ¿finalmente dónde va a terminar esa misma tarrina? Pues a la misma playa, río o botaderos de cielo abierto”.

Cecilia Torres, activista y directora de Mingas por el mar.

No todo el plástico es reusable. “Depende del plástico. Si es una botella PET (plástico 100 % reciclable), sabemos que en Ecuador se recicla muy bien este tipo de envase, que no viajó por el océano sino que alguien la botó, está intacta, me la aceptan sin problemas en un centro de acopio. Pero la tarrina que un turista usó para comer y la bota, eso no sirve para reciclar. El proceso de reciclado es muy delicado, muy frágil porque no se pueden mezclar resinas, menos aún si esa tarrina tiene grasa, por ejemplo. Tú dices ‘yo reciclo’, pero te has preguntado ¿qué tanto de lo que estás entregando realmente se va a reciclar? Se dice que desde que se empezó a usar el plástico solo el 10 % se ha podido reciclar”, resalta Torres.

Lo que se quiere dejar en claro es que no todo el plástico que se usa es biodegradable y de allí viene la responsabilidad de usar cada vez menos estos residuos contaminantes.

Como fundación, dice la experta, se enfocaron en qué es lo que más está dando problemas, qué es lo que está contaminando las áreas naturales y que no se va a poder reciclar. Esto es, los plásticos desechables o plásticos de un solo uso. “La ley dice que hay que intentar que Ecuador reduzca el uso de este tipo de plástico. Obviamente esto es muy difícil lograrlo de un día para otro, pero la ley vigente y que incluye algunas prohibiciones hace un año está una en la que nos queremos centrar, que es que en todas las áreas naturales protegidas del Ecuador están terminantemente prohibidos la comercialización y el uso de productos alimenticios en envases de plástico de un solo uso”.

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Uno de los productos que se usa de forma masiva para llevar comida son contenedores de espuma de foam, un material que tarda muchos años en degradarse. Algunos piensan que quemándolo se soluciona el problema, pero no porque al someterlo al fuego produce residuos muy tóxicos y contaminantes, como monóxido de carbono, óxido de nitrógeno y cianuro de hidrógeno. “La espuma de foam es el mismo plástico (poliestireno), pero tiene un aditivo para que se haga esponjoso, quiere decir que tiene más químicos que otro tipo de plástico. Qué pasa cuando pongo, por ejemplo, una sopa caliente en un envase de poliestireno y luego me tomo esa sopa, ¿qué intercambios de químicos puede haber en el alimento que estoy ingiriendo? Lo mismo pasa con el cafecito que me sirven en uno de esos envases. Es decir, eso que estoy comiendo está contaminado. Existe un estudio que muestra que el cáncer, la infertilidad y otras enfermedades están ligadas al consumo de ciertos alimentos que se sirven en estos plásticos”.

Hoy más que nunca esta ley vigente cobra mayor importancia gracias a que, a partir de diciembre de 2021, se prohíbe el uso de plásticos en zonas protegidas de Ecuador. Entre lo más destacado se establece lo siguiente:

Los desechos plásticos de un solo uso son una amenaza ambiental para todos los espacios naturales de todo el mundo. Foto: Shutterstock
  • Está prohibido el uso de vajillas y utensilios plásticos desechables para el consumo de alimentos en establecimientos de hostelería.
  • En este mismo plazo, está prohibido el uso de bolsas o envoltorios de plásticos de un solo uso para la entrega de publicidad impresa, al igual que recibos de cobro de servicios públicos o privados, estados de cuenta y toda información dirigida a consumidores en general.
  • Según esta ley, a la presente fecha se encuentra prohibida la fabricación e importación para el consumo interno, distribución, comercialización, entrega y el uso de sorbetes plásticos de un solo uso.

En vigencia Ley Orgánica para la racionalización, reutilización y reducción de plásticos de un solo uso

  • Un punto importante que mencionar de la ley es la obligación establecida hacia distribuidores o fabricantes de iniciar el etiquetado advirtiendo a los consumidores el impacto negativo al ambiente de no disponer de manera correcta productos con componentes plásticos como toallas húmedas, toallas higiénicas, globos; productos desechables como encendedores, insumos para impresoras, entre otros.
  • En el caso de los lugares de venta de bienes o productos, al igual que en el caso de los pedidos a domicilio, está prohibido la entrega gratuita de bolsas, recipientes, vajillas, utensilios y otros objetos de plástico de un solo uso. Estos establecimientos deberán cobrar una cantidad no menor al costo unitario del artículo de plástico de un solo uso que proporcionen al consumidor. Y deberán consultar al consumidor si desean recibir estos artículos de plástico e informar su valor antes de entregarlos.
Los voluntarios de Mingas por el Mar recogen entre 10 a 50 sacos en cada encuentro. Foto: Mingas por el Mar.

Más de diez toneladas de desechos recogió Mingas por el Mar en playas de Ecuador durante 2019

Falta información

Pero esto no se ha socializado. Incluso, muchos son los negocios dentro de los mismos parques y reservas ecológicas que siguen usando plásticos desechables como tarrinas, fundas, vasos, contenedores, cucharas, cuchillos, tenedores y sorbetes. “Todo esto es un reflejo de cómo consumimos los alimentos y bebidas. Y no solo son en áreas protegidas. Si en un pueblo hay una mala gestión de desechos, estos van a parar a los ríos y, a su vez, al océano. Imagínate que estos pueden llegar a zonas más alejadas de la costa como islas que, en el caso de Galápagos o Puná, ya existen playas contaminadas con plásticos de un solo uso. Existen ciertos organismos que se pegan en ese plástico y viajan a través del océano hasta una playa. Luego nos enteramos de que existe una especie invasora que está destruyendo el hábitat natural de esas u otras islas”, destaca Torres.

Ya existe la ley, pero al entrar en vigencia especialmente en áreas protegidas, el asunto se vuelve en una oportunidad para educar a las personas. “Hace poco estuve en la Lobería en Salinas (mirador ubicado en la provincia de Santa Elena), que es una área protegida, y vi a una persona con un coco y un sorbete. Le pregunté: disculpe, dónde compró ese coco, me dijo ‘en esa tienda’. Le dije, señor, usted sabe que existe una ley que prohíbe el uso de materiales desechables, me contestó que no tenía la más mínima idea”, señala Torres.

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Gran meta en la reactivación turística: ¡playas más limpias!

Cecilia se pregunta “por qué las autoridades no están actuando con una ley que costó muchísimo sacarla”.

No todo el plástico es reusable. Foto: Shutterstock

Este mes se celebró a nivel mundial, el Día Internacional de las Playas, el 21 de septiembre. Una oportunidad para que las personas, la comunidad y las autoridades se integren para proteger las playas y concienciar acerca del uso indebido de plásticos de un solo uso.

Para que tenga idea, cuando se realiza este trabajo comunitario, los voluntarios de Mingas por el Mar recogen entre 10 y 50 sacos de desechos en las playas. Esta fundación cuenta actualmente con más de 20 grupos activos (Costa, Sierra y Galápagos), más de 300 mingas y más de 300 voluntarios.

“La contaminación en áreas naturales es por materiales plásticos, que incluye también los cabos y redes de pesca que son otros contaminantes, pero ya estamos trabajando con los pescadores a través de una economía circular con el uso de este material. Se supone que ya va a salir otra regulación en este tema”.

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Si quiere colaborar en las mingas, quiere saber más sobre residuos de un solo uso o desea informar sobre algún atentado medioambiental puede ingresar a https://www.mingasporelmar.org/, no tiene costo. Allí puede ver el calendario de fechas y los lugares donde se realizan las mingas en distintas playas del país.