Los páramos de las parroquias Salinas y Simiátug de Guaranda presentan una reducción debido al cambio del uso del suelo por la agricultura, pastoreo de ganado bovino y ovino. Además, registran contaminación en las fuentes de agua por heces fecales.

Estos son algunos de los detalles del estudio “Fortaleciendo las capacidades de las comunidades indígenas y de las instituciones locales para mejorar la gestión del recurso agua, el uso y protección sostenible del páramo y la seguridad alimentaria, desde un empoderamiento femenino en comunidades de las parroquias de Salinas y Simiátug, en el cantón Guaranda, provincia de Bolívar”.

Esta investigación fue realizada por la Fundación Promoción Humana Diocesana de Guaranda, junto al municipio de esa ciudad y las parroquias rurales del cantón, y contó con la ayuda financiera de la Unión Europea.

Washington Gaibor, técnico que participó en el levantamiento del estudio, indica que uno de los objetivos del análisis es lograr la conformación de un corredor biológico y proteger las fuentes de agua.

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Entender las problemáticas de cada parroquia es fundamental, dice el experto, ya que las afectaciones detectadas no son las mismas. Por ejemplo, en Salinas se evidenció una reducción en las áreas de conservación de seis comunidades como en el Rincón de los Andes en un 51,22 %; en Yurak Uksha con 46,18 %; en Natawa con 27,86 %; en Pachancho con 13,06 %; Yakubiana con 9,95 % y Verdepamba con 3,41 %.

También se detectaron muchas siembras de pasto y ajo en zonas de humedales y almohadillas; en las áreas de vivienda hay una contaminación creciente y el avance de la frontera agrícola es alta, dice Gaibor.

A estas afectaciones en Salinas además se suman que en las zonas de sobrepastoreo hay un 30 % de erosión del suelo y una reducción significativa de los caudales de agua entre el 2013 y 2021.

“El acceso al agua de consumo es del 80 %. El 75 % del área no tiene riego. Los centros urbanos como Salinas tienen adjudicaciones y no tributan y los sistemas de agua potable han cumplido su vida útil y son antitécnicos… (Entonces), qué nos está indicando ahí, que la protección de esta vertiente no es la adecuada y hay presencia de heces fecales en la zona de recarga hídrica”, señala.

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La superficie de páramos en el Ecuador, según el Mapa de Cobertura y Uso de la Tierra de 2018, es de 1′521.147,81 hectáreas. Foto: Cortesía Fundación Promoción Humana Diocesana.

En tanto, en la parroquia Simiátug se realizó el estudio en las comunidades de Cutahua, Boliche, Llullimunllo, Pímbalo, Laihua (Kuriñan y Chiquizungo), Cruz de Ventanas, Gerrana, El Tingo, Cocha Colorada y Rayopamba.

Durante la inspección se registró un 62 % de hierbas, la mayoría en crecimiento. De estas, un 28 % pertenecen a arbustos y subarbustos y un 9,3 % son árboles. Estos últimos están en poca cantidad, según Gaibor, por las condiciones climáticas.

También se detectaron cinco especies determinadas como endémicas dentro del Libro Rojo de Especies Endémicas del Ecuador: Astragalus geminiflorus, Calceolaria rosmarinifolia, Gentianella cernua, Gentianella limoselloides, Gentianella rupicola.

De acuerdo con el sistema de clasificación de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), casi el 80 % de las plantas endémicas del páramo están bajo algún grado de amenaza.

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“Las principales amenazas para las plantas endémicas del páramo son provocadas por el hombre, entre ellas están el cambio del uso del suelo para la agricultura, los incendios provocados, la reforestación con especies introducidas como pinos y eucaliptos, el pastoreo de ganado bovino y ovino. Estas amenazas están asociadas, por ejemplo, la agricultura generalmente se combina con pastoreo y los campesinos queman el pajonal para tener hierba tierna para el ganado y a veces para despejar el terreno para la siembra”, menciona Gaibor.

La superficie de páramos en el Ecuador, según el Mapa de Cobertura y Uso de la Tierra de 2018, es de 1′521.147,81 hectáreas, de las cuales 684.712,03 hectáreas se encuentran dentro del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP).

Gaibor, junto al equipo que efectuó el estudio, recomiendan la conformación del corredor de conservación. “Es viable si se juntan los páramos de Salinas y Simiátug”, apunta.

Además, aspira a que se consideren los páramos de Guanujo y que se integre a la provincia de Tungurahua.

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“Para superar las limitaciones técnicas y organizativas de las juntas de agua y las comunidades es urgente empezar un proceso de fortalecimiento. Que se creen nuevos liderazgos con conciencia ambiental y capacidades en la población. Que se emprenda un plan de educación ambiental para jóvenes y niños (…) que se actualicen y formalicen los acuerdos de conservación”, explica.

En el documento también se recomienda restaurar las zonas ocupadas con pinos y yagual peruano (especies introducidas), ampliar las áreas de conservación y crear franjas de amortiguamiento para cada páramo comunitario. (I)