Un estudio concluyó que la cobertura arbórea de Guayaquil es de 85,39 kilómetros cuadrados, es decir, el 26 % de la superficie urbana considerada que es de 323,49 km².

El algoritmo de inteligencia artificial creado por estudiantes de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol) detecta la copa de los árboles en un área urbana definida y mapeada a través de 54.845 imágenes satelitales de la ciudad.

El trabajo es parte de la tesis de Fernanda Jurado para obtener el título de ingeniera en estadística informática. Ella dice que hay zonas críticas por la escasez de árboles. La superficie urbana de Guayaquil se dividió en cuatro macrosectores: norte, sur, centro y oeste.

Los cuadrantes norte y oeste tienen los mayores porcentajes con 25 % y 41 % de su área con cobertura arbórea, mientras que el centro y sur tienen los menores con 13 % y 14 % de su superficie.

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“En redes sociales todos hemos visto quejas de que Guayaquil no tiene árboles, lo que provoca una sensación térmica alta. De ahí nace mi idea de cómo colaborar con la ciudadanía”, afirma Fernanda.

El objetivo es crear una aplicación gratuita para que los habitantes la descarguen y puedan calcular la cobertura arbórea que los rodea en un polígono determinado.

El equipo de la Espol es multidisciplinario y se centra en captar la copa de los árboles con el uso de imágenes satelitales que miden 0,3 metros para cada pixel, con lo que se excluyen las áreas verdes sin vegetación y permite el cálculo del área en kilómetros cuadrados. “La cobertura arbórea es un primer paso para tener luces sobre la arborización. A mayor cobertura, la sensación térmica será mucho más liviana, no estará con golpe de calor”, dice.

Más árboles pueden disminuir el calor y disipar la contaminación atmosférica, agrega la tesista. La herramienta tecnológica identifica los árboles que tienen desde treinta centímetros o más y toma en cuenta la coloración y las formas variadas de las especies, indica Fernanda. Se emplearon estadística y un software avanzado aplicado para el reconocimiento de imágenes, añade.

“Lo que más me llamó la atención es que en 9 km² del centro de la ciudad apenas hay 1 km² de cobertura arbórea, es decir, hay 8 km² en los que no hay ningún tipo de árbol sombra”, refiere. La zona donde hay una gran distribución de árboles es el cuadrante oeste con zonas arboladas de Monte Sinaí, vía a la costa y Chongón, los que colindan con el bosque seco en las afueras de la urbe.

Un dato que se extraerá es la cobertura dentro de predios privados y públicos, como zonas de uso comunitario. El equipo incluye además a Néstor Montaño, Ángel Catagua y Roberto Esteves.

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Alexandra Rivadeneira, directora de Áreas Verdes del Municipio de Guayaquil, afirma que en los últimos dos años se trabajó en el inventario del arbolado que está en áreas públicas, incluido en un software con ubicación, edad y el estado de salud. “Hay alrededor de cien mil árboles identificados. Unos están más cerca de cumplir su ciclo de vida que otros”, expresa la funcionaria.

El procedimiento cuando hay árboles en zonas donde se harán proyectos abarca una inspección para determinar su salud. “Si están enfermos, se hace el tratamiento y si no es posible salvarlos, se los tala porque representan un riesgo, ya que su caída puede afectar a una persona”, explica.

En el inventario se incluyen los árboles que son parte de especies introducidas como las palmeras o los samanes. “A estos hay que cuidarlos, regarlos, fertilizarlos, podarlos por lo menos una vez al año. No hay que satanizar a las introducidas porque tienen su utilidad. A las palmeras (de la plaza de la Administración) llegan todas las tardes las loras cachetirrojas, un ave endémica de la ciudad”, asegura Rivadeneira.

A más del inventario, el estudio realizado por una consultora contratada por la Municipalidad de Guayaquil incluye un proyecto de ordenanza para el manejo y gestión del arbolado urbano considerado como un bien público. En ese están “las consideraciones técnicas del espacio que necesita cada uno de ellos para ser implantados, por ejemplo”.

Andrea Fiallos, ambientalista de la Fundación La Iguana, espera que la ordenanza se apruebe hasta el 4 de noviembre próximo. “Allí se cumplen los 45 días de plazo que establecieron para que esté lista. Al momento no me han enviado el resultado del examen al árbol palo prieto del parque de Miraflores (que fue talado por pedido de la ciudadanía del sector, según Rivadeneira)”.

Para la tala se deben cumplir los protocolos formales establecidos, agrega Fiallos. “No se puede determinar que un árbol está muerto sin un análisis que certifique que está muerto por tal motivo. De esa manera, se regula el desorden de una ciudad que no tiene parámetros”, expone la especialista.

Rivadeneira reitera que se siguió el protocolo para la tala del árbol de Miraflores.

El Índice de Áreas Verdes de Guayaquil es de 9,4 metros cuadrados por habitante dentro de la zona urbana, pero en este se incluye toda superficie vegetal como el área de jardineras en los parterres y veredas e incluso las canchas de césped sintético. (I)