Había escuchado el nombre de Carmen Laforet y leído los elogios unánimes que se han escrito de su primera novela, Nada, con la que ganó la primera edición del Premio Nadal en 1945, cuando la autora tenía apenas 23 años de edad; pero yo no había tenido oportunidad de leer su literatura.

En este 2026 llegó el momento y, por supuesto, estoy fascinada tanto con la novela Nada como con el personaje que es Carmen Laforet, una mujer nacida en 1921 en Barcelona y fallecida en 2004, en Madrid, quien con su narrativa, emergida durante la posguerra española, se convirtió en una escritora referencial y clásica. Abrió la puerta para que muchas otras mujeres de su país entraran con fuerza a la narrativa y ganaran el Nadal, que se convirtió en uno de los premios más importantes de España.

Contrariamente a lo que sucede con otros autores, que caen en el olvido, Laforet está cada día más presente en el mundo literario. Nada se sigue reeditando y analizando. En los últimos años se han publicado, asimismo, biografías y su correspondencia con algunos de los amigos escritores: Ramón J. Sender y Elena Fortún, por ejemplo. O incluso se han dado a conocer las cartas con la deportista Lilí Álvarez, con quien Laforet vivió un romance. Sus hijos mantienen vigente su legado.

Carmen Laforet ganó en 1955 el Premio Nacional de Literatura (España) con su novela 'La mujer nueva'. Foto: Ministerio de Cultura - Gobierno de España.

Por ahora leo la biografía Carmen Laforet, una mujer en fuga, de Anna Caballé e Israel Rolón-Barada, libro que nos acerca a la infancia de la autora, en Canarias, a su orfandad temprana, a la convivencia con su madrastra, quien resultó más perversa que la de los cuentos de hadas, a su primera juventud en Barcelona, a su literatura, que toma mucho de su experiencia vital, lo que le traería problemas con su familia paterna; a su matrimonio con el crítico Manuel Cerezales y a la maternidad (tuvo cinco hijos), a sus dudas existenciales, a su larga enfermedad y, finalmente, a su muerte.

No era Carmen Laforet una mujer convencional. Era de espíritu independiente, de pensamiento libre, aunque en la práctica le tocó estar sujeta a la sociedad de entonces y convivió con la sensación de no estar a la altura de las expectativas literarias que de ella había. Pero supo encontrar espacios de fuga y de libertad, tal como Andrea, la icónica protagonista de la novela Nada. Y como Andrea, poseía una hondura y una mirada crítica y descarnada de su entorno. Se dice que Nada es autobiográfica, aunque ella siempre lo negó.

La escritora y académica Soledad Puértolas opina que Nada es “un mundo lleno de misteriosas claves. Eso es lo que aún asombra, lo que hace que la novela pueda ser leída una y otra vez”. También destaca Puértolas, “la complejidad de un universo que seduce y repele al mismo tiempo”. Juan Ramón Jiménez, cuando leyó Nada, le escribió una carta a Laforet. Y en esta le dice: “Nada, como todo lo auténtico, es de aquí también, y de hoy, y será de mañana”.

Leyendo la biografía Carmen Laforet, una mujer en fuga me he enterado de que no es cierto que aparte de Nada la autora no escribió ninguna otra obra importante. Ella tiene una producción considerable, que vale la pena leer. Me interesa La isla y los demonios, que puede entenderse como una precuela de Nada. Y también su faceta periodística. Hay tanto por seguir explorando y conociendo de esta escritora pionera. (O)