Ya hemos visto en las redes la proliferación de animales domésticos que se vuelven famosos hasta el punto de convertirse en influencers. En España, por ejemplo, fue Pipper, un perrito que llegó incluso a inspirar un cómic. El humano que estaba detrás de ese personaje era Pablo, quien a través de Pipper tenía como objetivo hacer tomar conciencia sobre el abandono animal y promover una vida en armonía con ellos.

La gata Nala es otra mascota cuya fama fue tal que en el año 2020 llegó a estar en el Libro Guinness de los récords por ser la gata con más seguidores en Instagram (más de 4 millones).

Esta felina siamesa-persa fue adoptada desde pequeñita. En algún momento, su humana le abrió una cuenta en la red social y empezó a postear historias que iban dándole una personalidad que cautivó a mucha más gente de la que esperaba. Nala siempre ha interactuado con sus seguidores, lo que ayudó a mantener a su público fiel y atento a sus ocurrencias.

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En la actualidad tiene su propia línea de comida y hasta “escribió un libro”. En TikTok, Nala supera los 223.000 seguidores.

Pero en Guayaquil hay también una perrita que ha escalado rápidamente en las redes sociales. Su nombre es Maia, una husky de 6 años de edad que, aunque empezó hace poco a hacer videos para TikTok, ya cuenta con más de 170.000 seguidores, y sus videos ya han superado los 3 millones de vistas. En Instagram superó, el fin de semana pasado, los 10.000 seguidores en menos de cinco meses desde que abrió su cuenta.

Su humana, Irene, le ha dado una personalidad graciosa, fashion, engreída y amorosa, lo que le ha abierto las puertas para que algunas marcas locales la busquen para que use y promueva sus productos.

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¿Qué ha hecho que estos animales tuvieran tanto éxito? Sin duda, el ingenio del humano que está detrás de ellos. ¡Que esa creatividad siga fluyendo!