Se subieron al tranvía en la estación central: dos mamás, dos coches, dos bebés. Los bebés rubios y cachetones, las mamás cachetonas y con pelos de ponies, teñidos de colores pastel. Cinco piercings per cápita. Chicas de esas a las que antes se llamaba gorditas y que ahora se prefiere llamar...
¿Quién no le teme al dolor? Si cuando empieza parece que no terminará jamás: túnel sin salida, laberinto por el que nos arrastramos en la oscuridad. El dolor reduce la vida a sí mismo, no existe nada más allá del dolor. Una mujer pariendo una criatura atravesada en su vientre, un soldado a...
Eras adolescente y soñabas con ser distinta y especial, explorar el mundo, desafiarlo, caminar sola, poner a prueba tus poderes en las situaciones más extremas: aventuras. Tenías la cabeza llena de música, películas y libros. Demasiadas veces te habían dicho cómo comportarte: sumisa y obediente,...
Yo acá nomás todavía intentando recuperarme del 2017. No de los 365 días de mi vida privada que transcurrió como si un ángel hubiera tomado las riendas y se hubiera propuesto deslumbrarme con sus talentos. No, me refiero al 2017 como lo vimos a través de los ojos de los medios y las redes sociales,...
Lo conocí gracias a una hermosa manicurista rusa que se esforzaba por volver presentables mis impresentables uñas, mientras me contaba sobre su pueblo en Siberia, los hombres agresivos, las abuelas tiernas. Yo admiraba su valentía: agarrar un día y largarse maleta en mano (y en la otra la carta de su amiga Irina invit...
Cuando mi abuelito me tomaba del brazo y me decía “vamos, mijita, acompáñeme” empezaba la aventura. Tendría una llave escondida en algún bolsillo de su terno, porque bastaba con verlo o escuchar su nombre para que se le abrieran todas las puertas. Quizá era una especie de fórmula m...
Hace frío en noviembre, tanto frío que andamos encorvados, tensos, con los dientes apretados. Hace tanto frío en Alemania que por la noche los charcos helados relumbran como cristales bajo los faroles. Yo pensaba que el frío era invisible hasta que lo vi salir como nubes de las bocas cansadas que esperan el tranv...
Pues resulta que un buen día, hace 500 años, un monje agustino salió de casa, martillo y clavo en mano, camino a la iglesia. Llevaba además las 95 tesis en las que, tras largo cavilar, había resumido sus quejas y reclamos ante su Iglesia: Católica Apostólica y Romana. Dicen que sucedió un 31...

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