Cuando era niña, allá por los años 90, si alguien decía Venezuela yo enseguida pensaba en mujeres de metro ochenta, ojazos, piel canela, larguísimas melenas y vestidos de gala. Pensaba en Miss Universo, pero también en esas telenovelas que mi mamá me prohibía ver y yo por supuesto veía...
Lo confieso, soy una de esas personas horribles a las que no les gustan los perros. Me comprenderían si fueran, como yo, una mujer a una nariz pegada, una nariz neurótica, obsesiva, hipersensible. Los perros apestan, y apesta todo lo que tocan. He tenido la desgracia de sacarlos a pasear, para conservar el cariño de mi...
Te arrastras hasta la cama tras haberle dado el pecho, cambiado el pañal, acunado durante cuarenta minutos paseando en círculos bajo la penumbra de la madrugada. A punto de quedarte dormida, rendida bajo el peso acogedor del agotamiento, oyes esos ruiditos de pájaro que anuncian que acaba de despertarse… otra vez. Y...
Les voy a contar un cuento, ya verán por qué: durante la Primera Guerra Mundial, un soldado austríaco, prisionero de guerra, convalece en un hospital militar ruso en algún pueblo perdido del Este, salvándose así de morir joven como murieron tantos en esa guerra absurda, como todas. Postrado en cama,...
Quizá empecé a jugar fútbol porque de niña quería ser niño. Y cuando yo era niña el fútbol era aún dominio masculino. Mi primera instrucción técnica la recibí de dos extranjeros: mis vecinos mexicanos y colombianos. Jugábamos fútbol hasta que en Quito...
Con el sudor de la frente, con actividades extravagantes u ordinarias, aburridas o divertidas, motivadoras o carentes de gracia a las que hemos dado el tremendo nombre de “trabajo”. ¿En qué trabajas?, es la primera pregunta con que un desconocido inaugura su exploración de nuestro ser, la pregunta con que te acosan...
Hartos de empollar su descontento en los claustros universitarios, los estudiantes sacaron su voz a las calles. Expresiones políticas caleidoscópicas, polifacéticas, globales pero particulares a diversas circunstancias, inflamadas por ideologías similares, las comprendemos hoy bajo la etiqueta de “Movimiento del...
No es lo mismo vivir en tu propio penthouse moderno con ventanales que se abren triunfantes ante un mundo al que se ve de arriba abajo, ascensor de espejos y acero brillantes como dentadura en propaganda de dentífrico, que vivir de alquiler en el último piso de un edificio viejo, adonde se llega con dolor de brazos y piernas cargando...

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