Las dos primeras acepciones del verbo vaciar se refieren a ‘dejar vacío algo’. Según esto, se puede vaciar cualquier receptáculo, cavidad o recipiente; por ejemplo, el contenido de un frasco, lo que está dentro de una cartera, de un cajón, etc.: «Hay que vaciar el estudio antes de remodelarlo»; «Vacía tu mente de pensamientos negativos».











