Según el diccionario académico, el adjetivo «crudo» se usa más para referirse a los alimentos que están sin cocción o que aún no han llegado al punto adecuado para que puedan ser ingeridos: Esas papas están crudas, cocínalas un poco más. Se utiliza también para indicar que una fruta todavía no ha llegado al punto exacto de maduración: No se recomienda consumir los mangos que están verdes o crudos.
Asimismo se emplea para indicar que algunos materiales, como la seda y el cuero, no han pasado por el proceso de curación: Esa lana está cruda, debes procesarla para hacer las almohadas. Se usa igualmente para mencionar que algún asunto, plan o proyecto todavía no está bien definido: Es una excelente idea, pero aún está cruda. Dale forma, por favor.
Además de los usos que anteceden, el adjetivo «crudo» también funciona con otros significados. Justamente ahí hay dos que se relacionan con el contexto de la consulta. Son las acepciones nueve y diez: ‘cruel, áspero y despiadado’; ‘tiempo muy frío y destemplado’.
Por lo tanto, en las regiones que reciben lluvias en esta época del año, la frase «el crudo invierno» puede denotar que ‘el invierno está desmesurado, áspero, cruel o despiadado’. Ejemplo: El crudo invierno ha ocasionado que los ríos aumenten su caudal. Incluso, para enfatizar la crudeza del clima, se podría usar el adjetivo superlativo «crudelísimo»: El invierno está crudelísimo…
En síntesis, la frase «el crudo invierno» se refiere a un tiempo atmosférico gélido y riguroso, como ocurre en latitudes del norte. Sin embargo, el término también describe la época de calor y lluvias intensas que ocasiona inundaciones y deslaves en regiones sudamericanas, como sucede en el Litoral ecuatoriano. En ambos casos, el adjetivo resalta un clima áspero y despiadado. (F)
FUENTES:
Diccionario de la lengua española y Diccionario del estudiante, de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.














