Hay que tener cuidado con el uso de las palabras homófonas, pues tienen igual pronunciación, pero sus acepciones son diferentes. Revisemos algunos casos:
Avatí y abatí
Son sustantivos de género masculino. Se emplean en Argentina y Paraguay para referirse a la planta de maíz, según consta en el diccionario académico. Dependiendo del contexto, abatí (no avatí) corresponde también al verbo abatir (‘derribar, tumbar, desanimar’).
Acervo y acerbo
Acervo (con uve) es ‘un conjunto de cualquier cosa, como bienes, valores, conocimientos’. Acerbo (con be) denota que ‘un alimento o un vino es agrio o muy ácido’. También indica que ‘alguien es desapacible, cruel o riguroso’.
Bacilo y vacilo
Bacilo (con be) es sinónimo de ‘bacteria, microbio, germen o microorganismo’. Vacilo (con uve) corresponde al verbo vacilar (‘dudar, titubear, balancearse, bromear’).
Coser y cocer
Coser (con ese) es ‘unir con hilo, generalmente enhebrado en una aguja, pedazos de tela u otro material’. Cocer (con ce) es ‘hacer comestible un alimento crudo’.
Óbolo y óvolo
Óbolo (con be) significa ‘donativo, ayuda, dádiva’; ‘moneda antigua de Grecia’. Óvolo (con uve) es un ‘adorno que tiene forma de huevo’.
Sabia y savia
Sabia (con be) se refiere a una ‘mujer que tiene sabiduría’. Savia (con uve) es un ‘líquido que circula por los vasos de algunas plantas’.
Hay que prestar atención al contexto. Esto no es opcional, es imperativo. Ahí siempre encontraremos las pistas que nos ayudarán a seleccionar el homófono que responda, con propiedad, a la intención de nuestro mensaje. (F)
FUENTES:
Diccionario de la lengua española, Diccionario del estudiante y Diccionario de americanismos (versiones electrónicas), de la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española.