La palabra azafata se usó antes de que existieran los aviones. Su empleo comenzó en los palacios del siglo XV. En esos tiempos, las azafatas eran las damas de honor que atendían a la reina. Su nombre proviene del azafate, un canastillo de mimbre o una charola que servía para llevar las joyas, vestidos y perfumes necesarios para el arreglo de la soberana.













