Palabra que se habrá usado mucho de parte de los lectores en estas fechas. Se origina de un sincretismo lingüístico y cultural, siendo una de las muchas de raíz quichua que se han integrado al vocabulario diario. Proviene de la palabra chukchay, que significa estar ‘reseco’.
Este malestar tiene un fondo científico; no es solo percepción. El alcohol interrumpe el ciclo del ácido antidiurético (ADH), que es el responsable de la reabsorción de agua y electrolitos del organismo, como sodio, potasio y magnesio, para devolverlos al torrente sanguíneo; esta interrupción causa resequedad, deshidratación, cansancio, entre otros síntomas que varios de ustedes probablemente habrán experimentado en estas fechas, que además producen que el hígado trabaje de manera menos eficiente para eliminar el acetaldehído resultante del metabolismo del alcohol.
La sabiduría popular ha hecho que la gastronomía juegue un papel muy importante en el combate a estos terribles síntomas del día siguiente. Muchos piensan que es únicamente por un factor psicológico, una especie de efecto placebo. Pero no, existen comidas que en realidad ayudan al organismo en este proceso y tienen una base química real.
Las perfectas para contrarrestar el chuchaqui son caldos y sopas. Les comparto el listado de los platos campeones para este fin.
- En primer lugar, el encebollado y la sopa de mariscos, tanto por el aporte de agua para la rehidratación como por la cantidad de sodio, calcio, potasio y fósforo. Químicamente, habrá pocos platos más indicados para la cura natural del chuchaqui, sin recurrir a la farmacia.
- En segundo lugar, el ceviche, sobre todo el de camarón. Si bien tiene algo menos de potasio que el atún, es tres veces más rico en sodio. Y su acidez es clave, puesto que el metabolismo del alcohol puede generar una leve acidosis, y el ácido cítrico, pese a ser un ácido, en el cuerpo se metaboliza de forma tal que puede tener un efecto alcalinizante neto, ayudando a restablecer el equilibrio ácido-base del organismo, lo que reduce el malestar general.
- En tercer lugar, los caldos de pata o de bola de verde. La médula es una fuente excepcional de electrolitos, y el verde, de potasio.
Al contrario, lo que no se debe comer al enfrentarse a un chuchaqui: grasas y frituras, ya que sobrecargarán el trabajo del hígado, órgano crucial en el proceso.
Así, la tradición tiene un fondo científico; la cocina no solamente puede curar el alma, sino el cuerpo abatido ante fuertes faenas festivas. (O)












